Entre2vistas

Una luz al final del túnel

Una luz al final del túnel. Foto de Nicholas Demetriades en Pixabay
Una luz al final del túnel. Foto de Nicholas Demetriades en Pixabay

Termina 2020, comienza 2021. Tiempo para mirar atrás para coger impulso. Para recuperar lo que la cultura ha dejado en este año marcado por la pandemia. Este año aciago que ya queda atrás y cuyas nefastas consecuencias comienzan, paso a paso, a diluirse. Aun pasará tiempo hasta que estén del todo superadas, si alguna vez llegan a estarlo, pero ya podemos comenzar a ver una luz al final del túnel.

Para comenzar 2021 con un nuevo impulso, Javier Gilabert y Fernando Jaén, autores de esta sección de entrevistas a los creadores más relevantes de la cultura andaluza, ofrecen hoy una lista-recordatorio de las conversaciones que han ido publicando durante los últimos doce meses. Con una reflexión individual, de cada uno, sobre el año que dejamos y el que nos aguarda. Y los dos nos regalan un poema, para redondear este balance a un año nefasto pero que, aun así, ha dejado grandes joyas en un ámbito cultural que ha sufrido de forma especial.

La cultura ha demostrado, una vez más, su valor incalculable y su capacidad de resistencia. Por eso en secretOlivo tenemos claro que 2021 nos traerá más charlas con nuestros más preciados creadores y más obras que disfrutar. Porque la cultura, quienes le van dando forma, autores y quienes le dan sentido último, lectores, espectadores, audiencia, nunca se rinde.

¿Una oportunidad perdida?

Por Javier Gilabert

2020 ha sido, sin lugar a dudas, un año de esos que se dan una vez cada siglo, y no precisamente en sentido positivo. Calificarlo de “Año de Mierda” —como he escuchado ya tantas veces llamarlo a la gente—, se queda, a todas luces, muy corto. La pandemia provocada por la COVID-19 (las dos palabras más repetidas durante los últimos 10 meses) ha cambiado nuestra existencia tal y la conocíamos, y se ha llevado por delante casi dos millones de vidas, una cantidad inasumible de puestos de trabajo, además de la alegría y de la esperanza de muchos de nuestros congéneres.

Otra de sus víctimas ha sido la ya de por sí maltrecha Cultura, cuyo entramado laboral pende de un hilo. La precariedad en la que en circunstancias normales han de desenvolverse tantas y tantos trabajadores cuyo sustento depende de ella, y de quienes ella y los que la disfrutamos dependemos, recibe este golpe casi de gracia —maldita la gracia— y así la literatura, la música, el cine, el teatro, el arte, pasan por uno de los peores momentos de su historia.

Mucho se habló durante el confinamiento de que cabía la posibilidad de que esta desgracia supusiera una oportunidad para que nuestra sociedad avanzara, fuera mejor, aprendiera de sus errores y trabajase conjuntamente para acabar con las injusticias, sirviera para mejorar la sanidad y, de paso, la educación. No aprendemos…

Despedimos, pues, este nefasto año con un cariñoso “que te jodan, 2020”, y recibimos a su sucesor con la esperanza de que, al menos, no lo haga bueno. A las lectoras y los lectores de nuestra sección os deseamos felices Fiestas y que el 2021 os devuelva la ilusión y en él no os falten la salud, ni el amor ni, por supuesto, la Cultura. En este sentido os animamos a seguir formando parte activa de ella, de su sostenibilidad: comprad libros, discos, asistid —respetando todas las medidas de seguridad, por supuesto— a conciertos, salas de cine, teatros…; continuad leyendo y apoyando como venís haciendo hasta ahora publicaciones como ésta desde la que os dirigimos estas líneas.

Por lo que a nosotros respecta, os adelantamos que ya se agolpan en nuestros discos duros montones de estupendas charlas y que comenzaremos la nueva temporada con las mismas ganas e ilusión, así como con nuestro más profundo agradecimiento tanto a lxs entrevistadxs que tan generosamente comparten nosotros un ratito de su valioso tiempo para que podáis conocerlos mejor, como a vosotras y vosotros, las personas cuya siempre atenta y cariñosa lectura da sentido a nuestro trabajo.

Finalizo con una reflexión en voz alta: si el mundo tal y como lo conocíamos ya no existe, ¿por qué no aprovechamos la oportunidad que se nos brinda para intentar cada nuevo amanecer, cada cual en la medida de sus posibilidades, con un gesto, una palabra, una mirada, hacer de éste que nos ha quedado uno mejor?

Feliz y venturoso 2021. Porque para ser peor que éste, lo tiene realmente complicado, ¿verdad?

Soneto del nuevo amanecer

El vuelo excede el ala
Jenaro Talens

En todo amanecer hay un empeño
por ser la vida. En eso nos iguala
el corazón y el vuelo excede el ala
si el ojo sabe ver y se hace dueño

de todo cuanto abarca en cada sueño,
en cada quiero hacer, en cada escala
prevista en el futuro. Mas resbala
la luz mostrando el día en un diseño

distinto a lo anterior, y lo vivido
no sirve en esta nueva realidad:
el mundo conocido ya no existe.

Procede, pues, eliminar el ruido,
dejar de lado estorbos, la maldad,
cualquier cosa que sobre en lo que fuiste.

Javier Gilabert (inédito)

Elegía 2020

Por Fernando Jaén

“todo lo que el hombre puede ganar
al juego de la peste y de la vida
es el conocimiento y el recuerdo”
(Albert Camus, La peste)

31 de diciembre de 2019. La Comisión Municipal de Salud de Wuhan (provincia de Hubei, China) notifica un conjunto de casos de neumonía de características atípicas en la ciudad. Posteriormente se determinará que están causados por un nuevo coronavirus. El 5 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publica su primer informe sobre brotes epidémicos relativo al nuevo virus para la comunidad mundial de investigación y salud pública y los medios de comunicación. El 11 de marzo, profundamente preocupada por los niveles de propagación de este agente infeccioso, la OMS determina que la nueva enfermedad podía ser catalogada como pandemia. La humanidad parecía enfrentarse de forma colectiva a un desafío difícil, complejo, con pocas herramientas, tratamientos y recursos económicos. Una crisis global que muchos ya han comparado con los estragos ocasionados por la Segunda Guerra Mundial. La COVID-19 no conocía fronteras, afectando a todos los países y continentes y golpeando con fuerza y de forma indiscriminada, sobre todo a la población más frágil y vulnerable, los ancianos. Tras varias amenazas de agentes virológicos a nivel mundial (como la gripe aviar o el ébola), parecía haber llegado un peligro real y de dimensiones catastróficas. 

Y con este prólogo se inició un viaje real a un mundo distópico donde el miedo se instaló en gran parte de nosotros. La realidad se volvió a veces demasiado cruel, ensañándose con nuestros mayores y generando un conflicto ético y moral entre los intereses públicos de la salud y la economía. Hasta tal punto, que surgió la gran pregunta de cuánto vale una vida humana. John Berger, en su libro ‘Un hombre afortunado’, revela en una de sus deliberaciones sobre el acto médico una lúcida reflexión sobre el valor de la vida y la medicina: “una de las razones fundamentales de que tantos médicos terminen decepcionándose con la profesión y convirtiéndose en unos cínicos es precisamente que, pasado el primer momento de idealismo abstracto, no están seguros del valor de las vidas reales de los pacientes que tratan. No se trata de que sean insensibles o inhumanos personalmente, se debe a que la sociedad en la que viven y aceptan es incapaz de saber cuánto vale una vida humana”.  No se puede responder al valor de una vida de forma personal; sólo una sociedad más humana sería capaz de responder esta pregunta, considerando a cada ser humano como un fin en sí mismo. Esta pandemia nos exigió y nos está exigiendo que definamos el tipo de sociedad en la que vivimos y en la que queremos vivir. 

Nada ha sido fácil en este tiempo, pero la poesía se me ha mostrado como una tabla de salvación, una forma de resistir, una resistencia íntima en palabras de Josep Maria Esquirol. Poesía y medicina se han convertido en estos meses en disciplinas complementarias y necesarias para comprender el mundo actual, ya que me han ayudado a trascender la propia realidad para adentrarme en terrenos más profundos, incluso irracionales, que van más allá de lo tangible. Una poesía y una medicina insertas en el presente para defender la belleza, para nombrar los horrores, para iluminar esperanza, para resistir. “Un poeta no es una persona sin profesión, incapaz de hacer otra cosa, sino más bien una persona que transciende su profesión y la subordina a la poesía”, afirma el poeta ruso Osip Mandelstam. Por eso, para mí, tanto el poeta como el  médico deben sobreponerse a sus propios intereses y entregarse a un ideal mayor, hacer de este mundo enfermo el mejor de los posibles.

Por eso este año, estas Entre2vistas al alimón con mi compañero, poeta y amigo Javier Gilabert, han supuesto un vínculo emocional con el mundo de las ideas, de la esperanza, la esperanza de cada artista entrevistado que aporta su modo de entender el mundo y su palabra, su música, su pintura, su poesía, su danza…, para trasformar este mundo enfermo en un mundo con un horizonte más claro donde tengamos presente el valor de una vida humana. 

Y en homenaje a todas las víctimas de esta pandemia, despido este nefasto 2020 con esta elegía dedicada a un médico jubilado, Don Luis Hernández, que fue mi maestro en mis primeros años de residencia y que murió en las mismas camas en las que durante tantos años ejerció la medicina víctima de esta pandemia en manos de su alumno. 

Ojalá el año próximo lo podamos contar… mejor. 

A Don Luis Hernández, médico y maestro

En las tinieblas moran
las águilas y sin temor caminan
los hijos de los Alpes sobre el abismo,
sobre puentes livianamente construidos

Hölderlin

Veo una foto en la que apareces. Enero de dos mil tres, había nevado toda la noche, silenciosa y largamente. Antes había un jardín en las puertas del hospital, y los cipreses amanecieron como blancos centinelas mientras los jóvenes médicos de entonces orbitábamos ingenuos a tu lado. Permanecías, en el centro, con la sabia sonrisa que deja haber estado en mil batallas.

Desde entonces comenzamos a cruzar el abismo sobre los frágiles puentes que construimos, asumiendo, no la mitad, sino la sombra entera. Tus lecciones y tu medicina aliviaban los golpes de los primeros encuentros con la enfermedad. En tu mente prodigiosa permanecían intactas las tablas de los diagnósticos diferenciales que nos hacías estudiar y aprender de memoria en aquellos primeros años de la residencia. 

Recuerdo tu voz, poderosa, con cierto acento canario que daba un aire exótico. Gran lector, con un sentido del humor antiguo y sano, sonrisa sincera y ya, al final, con un pase de planta pausado e ilustre. 

Cuando te jubilaste, echabas de menos tantos años de medicina que seguiste viniendo al hospital a dar un paseo por las consultas y a compartir nuestras sesiones clínicas en la sala de reuniones de la novena. 

Pero, como a todos, te cogió de improviso la pandemia de este coronavirus. Te cogió y te llevó consigo, te arrastró, te  postró en la cama, te hundió, te ahogó, te desorientó y te terminó ganando la partida. Te ingresamos en la misma planta donde tu habías sanado a tantos, pero sólo pudimos acompañarte, sedarte en los momentos finales, informar de tu partida a tu familia y dejarte ir solo, abrazado a la soledad, la soledad solemne de un médico que muere.

Cómo me hubiera gustado escuchar tu opinión experta sobre estos extraños tiempos y conocer de tu mano el último poema que estabas escribiendo en tu cabeza. Guardo como un tesoro los libros que me regalaste y que se han unido a los que habitaban mi biblioteca. 

Pero estos tiempos son así, repletos de urgencia e irreverencia, colmados de soledad y pena. Así te llegó la tragedia, el relámpago oportuno en el lugar preciso, el espacio de un cuerpo vacío en una cama blanca uniformada de hospital. Pero con tu ejemplo  aprendimos a valorar la entrega y el respeto que habita el alma de los médicos que, educados en la despedida,  han aprendido a escuchar los sordos sonidos del dolor. Al irte se fue, no la mitad, sino la entera luz de ese día.

Todxs lxs entre2vistadxs en 2020

17.12.20 Entre2vista a Andrés Neuman, escritor y poeta (2ª Parte).

10.12.20 Entre2vista a Andrés Neuman, escritor y poeta (1ª Parte).

26.11.20 Entre2vista a Kiko Veneno, músico.

05.11.20 Entre2vista a Cris Consuegra, gestora cultural y escritora.

29.10.20 Entre2vista a Álvaro Salvador, poeta y escritor.

15.10.20 Entre2vista a Julio César Jiménez, poeta.

01.10.20 Entre2vista a Julen Carreño, poeta.

24.09.20 Entre2vista a Aurora Luque, poeta y traductora.

16.09.20. Entre2vista a Braulio Ortiz Poole, escritor y periodista.

10.09.20. Entre2vista a Sidecars, banda de rock.

04.09.20. Entre2vista a Raquel Lanseros, poeta.

09.07.20. Entre2vista a Nieves Chillón, poeta.

18.06.20. Entre2vista a Juan Gallego Benot, poeta.

11.06.20. Entre2vista a Victoria León, poeta.

04.06.20. Entre2vista a Salvador Perpiñá, guionista y escritor.

28.05.20. Entre2vista a Carlos Catena Cozar, poeta.

14.05.20. Entre2vista a Jesús Montiel, poeta.

08.04.20. Entre2vista a Antonio Carvajal, poeta.

26.03.20. 2ª Cumpleaños de Entre2vistas. Resumen de las publicadas hasta la fecha.

19.03.20. Entre2vista a Niños Mutantes, grupo musical.

12.03.20. Entre2vista a Diego Medina Poveda, poeta.

05.03.20. Entre2vista a María Elena Higueruelo, poeta.

27.02.20. Entre2vista a Ben Clark, poeta.

13.02.20. Entre2vista a Pablo García Casado, poeta.

13.02.20. Entre2vista a Horacio (Tato) Rébora, propietario de la Tertulia y Director del Festival Internacional de Tango de Granada.

06.02.20. Entre2vista a Víctor Miguel Gallardo Barragán, poeta y editor.

30.01.20. Entre2vista a Alejandro Simón Partal, poeta.

02.01.20. Entre2vista a Ramón Repiso, poeta.

Javier Gilabert / Fernando Jaén
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