Entre2vistas

Victoria León: «El dolor y la pérdida nos definen como especie»

Victoria León. Foto de Luis Serrano
Victoria León. Foto de Luis Serrano

Victoria León: «El dolor y la pérdida nos definen como especie»

Victoria León ha vertido al castellano una treintena de libros del inglés, buena parte de ellos obras clásicas de la literatura victoriana y eduardiana de autores como Oscar Wilde, Ford Madox Ford, John Ruskin, Rudyard Kipling, Rober L. Stevenson, Alfred Tennyson, G. K. Chesterton o Arthur Conan Doyle. Su trabajo más reciente ha sido la traducción de las célebres Rubaiyat de Omar Jayam a partir de la versión inglesa de Edward FitzGerald (Reino de Cordelia, 2019).

Ha colaborado en medios culturales como las revistas Clarín y Mercurio o el blog Estado Crítico. Es también responsable de la edición de una antología de poemas del Conde de Villamediana (Del tiempo, del amor de la fortuna, Sevilla, Renacimiento, 2016) y autora del libro de aforismos Insomnios (La Isla de Siltolá, 2017). Por su primer libro de poemas, Secreta luz (Fundación José Manuel Lara, 2019), acaba de recibir el IX Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado.

Javier Gilabert: ¿No os ha pasado alguna vez que al leer un fragmento o unos versos de alguien os habéis sentido identificados hasta el punto de querer charlar con su autora o autor? Pues eso fue lo que me sucedió con Victoria León. Por azar di con alguno de sus poemas y no sólo me parecieron realmente buenos. Sucedió eso que solemos llamar «conexión» y claro… No nos quedó otro remedio que entre2vistarla.

J.G.: Te defines como una lectora voraz de poesía. Según cuentas, tu abuela te enseñó a leer a los 5 años y a disfrutar del género lírico. A la luz de tu experiencia personal y posterior formación ¿qué papel podría desempeñar la enseñanza temprana de la poesía en los colegios? ¿Escribe la gente más que lee?

Victoria León: Mi abuela materna, voraz lectora autodidacta ella misma a su vez, me enseñó a leer cuando tenía 5 años y solía leerme en voz alta pasajes del Quijote, del teatro del Siglo de Oro o versos del romancero. Murió no mucho después, antes de que yo cumpliera los 8, y entonces otras personas (mi madre, buenos profesores de instituto con vocación y entusiasmo por su materia en unos tiempos en los que la Literatura era una asignatura con muchas horas semanales en la enseñanza secundaria…) tomaron su relevo. La poesía lírica la descubrí en la adolescencia. No creo que sea tanto una cuestión de precocidad como de tener la suerte de recibir buenos y constantes estímulos lectores. Me cuesta mucho creer que el gusto por la escritura pueda darse en ninguna persona sin el gusto por la lectura. Pero el ser humano es paradójico.

Fernando Jaén: ¿Cómo recibiste la noticia de ser galardonada con el Premio Internacional de Poesía Hermanos Machado? ¿Es este «el premio que hubieras soñado ganar»?

Victoria León: Con gran emoción e incredulidad. Un año después de la concesión, cada vez que veo la cubierta del libro me enorgullece encontrar en él el nombre del premio, que hace honor a dos de los poetas españoles que más admiro.

«Mucha gente identifica rigor formal y métrico con dificultad»

J.G.: En tus versos encuentro musicalidad y claridad, dos elementos difíciles de conseguir y conjugar. Entiendo que son fruto de un proceso y de un esfuerzo importante. ¿Qué importancia tiene para ti la forma? ¿Cuáles son tus referentes en este sentido?

Victoria León: Mucha gente identifica rigor formal y métrico con dificultad quizá porque de inmediato lo asocia a altisonancias y a complicaciones culteranas. Para mí un endecasílabo en nuestra lengua no tiene nada de artificioso en sí. Nuestros mejores poetas contemporáneos han demostrado que sirve para hablar a media voz e incluso en tono coloquial de cosas cotidianas con una flexibilidad y una riqueza de matices que solo depende, en todo caso, del buen oído. A mi modo de ver la forma no constriñe (siempre admite licencias y desafíos), sino que ofrece infinitas posibilidades a la creación a las que no tiene demasiado sentido renunciar. 

F.J.: Me gusta de tu libro ‘Secreta luz’ que abordas con entereza, pero con cercanía y emoción, la pérdida y su duelo, al tiempo que se percibe una madurez sensata, serena y conmovedora. ¿Qué ha supuesto para ti publicar este poemario de piezas tan bien ensambladas?

Victoria León: Ha supuesto, sobre todo, el final de un camino de aprendizaje como escritora, de una etapa de formación que en mi caso ha sido más largo de lo habitual en otros poetas. En lo personal también ha tenido mucho de catártico y ha sido una forma de concluir un periodo vital cuyo desenlace fue paralelo a la escritura.

«La vivencia personal trascendida en experiencia común es la verdadera materia poética»

J.G.: Vida y poesía se entrelazan en ‘Secreta luz’, y entiendo que hay mucho de la tuya en sus versos. ¿Hasta qué punto te ha cambiado –si lo ha hecho- este libro?

Victoria León: Como le decía antes a Fernando, ha sido el final de un periodo de aprendizaje y también de un periodo vital. No sabría decir si ha llegado a cambiarme. Más bien te diría que la escritura del libro ha reflejado esa evolución personal. Y que en el libro mismo acabé encontrando respuestas y soluciones a conflictos personales. Pero eso no deja de ser anecdótico, y lo importante, lo que me gustaría que hubiera en el libro es (más que la mía) la vida de los lectores que se acerquen a él. La vivencia personal trascendida en experiencia común es la verdadera materia poética.

J.G.: Este poemario es, en tus palabras, “el resultado de muchos años de experimentación” hasta que diste con lo que querías. ¿Cuándo y cómo te das cuenta de que eso sucede? Lo que estás escribiendo ahora, ¿va en la misma línea u observas una evolución, un nuevo estadío?

Victoria León: Fui cumpliendo etapas. Una vez que encontré el tono y las formas con las que mi voz se identificaba, la primera de ellas fue, por supuesto, hacer llegar los poemas a personas en cuyo criterio confiaba plenamente y someterlos a su juicio. La segunda fue ver publicados los primeros textos en dos revistas del prestigio de Clarín o de Estación Poesía. De ese modo puse a prueba mis inseguridades y, para mi propia sorpresa, las vencí. No sabría decir aun si hay una evolución de estilo en la poesía que he escrito con posterioridad a Secreta luz. Pero no lo creo. El tono, probablemente, sí sea diferente. Los temas también. 

«La poesía verdaderamente clásica es siempre actual»

F.J.: Las palabras de los poetas clásicos resuenan en tu obra; es el caso, por ejemplo, de las variaciones sobre las Rimas de Bécquer. ¿Cómo han influido los clásicos en tu poesía, tan actual? ¿Qué elementos te permiten iluminar la «secreta luz de los abismos»?

Victoria León: Creo que la poesía verdaderamente clásica es siempre actual, a veces incluso mucho más actual que pueda serlo la contemporánea, porque el tiempo se ha encargado de destilar su carácter universal. En mi caso ha sido la base de mi formación lectora y en consecuencia también de mi escritura. Esa universalidad de los clásicos de cualquier época que permite que cualquiera pueda mirarse en su espejo y verse a sí mismo es el modelo que siempre intento reproducir en mis poemas.

F.J.: Háblanos de tu faceta como traductora. ¿Cómo afronta una poeta las formas y reglas de una lengua extranjera? ¿Qué aporta a tu poesía esa inmersión lingüística?

Victoria León: Mi gran escuela como escritora desde luego ha sido la traducción literaria, mi profesión. Las formas y reglas métricas de la poesía de cada lengua son un código que, una vez conocido, sirve para disfrutarla y apreciarla en toda su plenitud. La traducción en general y la traducción poética en particular, sin embargo, lo que requieren sobre todo es el conocimiento del código de la lengua de llegada y la capacidad de leer poéticamente el original. «Todos somos poetas cuando leemos bien un poema», decía Carlyle. Esa es la buena lectura que debe hacer la buena traducción.

F.J.: Entre tus últimos trabajos en este ámbito se cuenta ‘Rubayat’, la obra de Omar Jayam recuperada a finales del XIX por Edward Fitzgerald. ¿Ha supuesto de algún modo un reto especial, distinto a tus anteriores traducciones? ¿Qué libro sueñas con traducir algún día?

Victoria León: Las Rubaiyat son una de las obras poéticas más hermosas que puedan encontrarse en la literatura universal. Cuando la editorial Reino de Cordelia me propuso traducirlas supuso todo un reto con el que disfruté y aprendí enormemente. Coincidió en el tiempo, además, con los últimos meses de escritura de Secreta luz, y creo que compaginar ambos procesos me sirvió para ganar mayor seguridad en la madurez de mis propios poemas.

«La poesía y el arte en general tienen mucho que ver con la necesidad de catarsis de los seres humanos»

J.G.: Hay un empeño en esta sociedad en pasar página constante e inmediatamente, en superarlo todo sin mirar atrás. Sin embargo, se desprende de los versos de ‘Secreta luz’ que el dolor y la pérdida tienen un valor crucial en nuestra vida. ¿Cuál es el papel, a tu entender, que tienen ambos conceptos? ¿Es más fácil escribir desde el dolor?

Victoria León: Creo que la poesía y el arte en general tienen mucho que ver con la necesidad de catarsis de los seres humanos. Lo han tenido siempre,  y es una idea que se ha estado repitiendo desde Aristóteles. El dolor y la pérdida nos definen como especie. Por mucho que los disfracemos o que huyamos de ellos nos acaban alcanzando antes o después en algún momento de nuestra vida, y no hay más escapatoria que tratar de hacerles frente. Por eso son también el impulso que nos mueve en muchísimas ocasiones tanto a crear arte para darle sentido al sufrimiento como a buscar refugio y sosiego en el que otros han creado antes. 

J.G.: Nos ha encantado charlar contigo, Victoria, pero llega el momento ‘Carta Blanca’, en el que te vamos a pedir que la cierres como te apetezca…

Victoria León: Solo puedo cerrar dándoos las gracias a los dos por vuestro interés y vuestra generosa hospitalidad. Ha sido un placer mantener con vosotros esta conversación virtual que ojalá muy pronto tengamos ocasión de repetir en las calles de Granada o de Sevilla.

Poemas de Victoria León

RASTRO DEL FUEGO

La poesía exige incandescencia,
vivir, o haber vivido, entre las llamas,
bajar al propio infierno sin más guía,
haber mirado el mar sin esperanza
y conservar, al menos, un puñado 
de cenizas que aún quemen en el alma.

ENTRE LA NIEBLA

Del recuerdo de algunas horas quedan
tan solo los abismos que dejaron,
nieblas de amaneceres implacables 
tras noches sin dormir, calles pobladas
de fantasmas a plena luz del día,
tardes de soledad y de derrota,
de ausencia interminable entre la bruma
y el rumor lejanísimo del mundo.
Y, dentro de nosotros, el silencio 
del vacío, la arena del reloj
deslizándose, invicta hacia la nada.

FICCIONES

La música que esculpe en el silencio.
La noche de verano en un jardín antiguo.
Las palmeras altivas que susurran
mecidas por la brisa, casi en vilo,
tan lejos de este mundo.
El rumor de la hierba, el aire tibio…
La luz que en este instante te haría tan hermoso,
si algo fuera real, y estuvieras conmigo.

EN LA SECRETA LUZ

En la secreta luz de los abismos.
En la noche insondable de la ausencia.
En las torres de hielo del silencio.
En la pena callada de la lluvia.
En los trenes de vuelta de la dicha.
En la herida infinita del deseo.
Bajo el cielo implacable del verano.
En las ruinas del mundo que soñé,
te seguiré esperando, hasta otra vida.

(Poemas de Secreta luz, Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2019. IX Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado)

Javier Gilabert / Fernando Jaén
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