Prensado en frío

Miguel Tapia Millán: «La poesía sin emoción es una poesía hueca, sin alma»

Portada de 'Caprichos de la luz' de Miguel Tapia Millán
Portada de 'Caprichos de la luz' de Miguel Tapia Millán

Miguel Tapia Millán: «La poesía sin emoción es una poesía hueca, sin alma»

Miguel Tapia Millán (Málaga, 1978) es licenciado en Periodismo y Máster en Dirección de Marketing y Ventas. Empezó a escribir poesía muy joven, con trece años, y comenzó a publicar con regularidad en diferentes periódicos, revistas culturales y fanzines universitarios.

Su poesía ha sido incluida en diferentes antologías, como 50 maneras de amar Marbella (2019) o Antología del VI Certamen de Poesía Aliar (2023, Editorial Aliar). Ha sido finalista del concurso de Poesía de Desamor de Zenda (2023).

En 2019 vio la luz su primer poemario, Talasa (2019, Ediciones Algorfa). Hijos de Afrodita (2021, Ediciones Algorfa) es su segundo libro, al que siguió, un año después, Cronos miente (2022, Ediciones Algorfa). Caprichos de la luz (2023, Cuadranta Editorial) es su poemario más reciente, en el que propone una reflexión sobre el amor desde múltiples puntos de vista.

Además de escritor, Miguel desarrolla una intensa labor de promoción de la cultura en general y de la poesía en particular. Actualmente organiza el ciclo de recitales Versos Comunicantes (Marbella), que va ya por su segunda temporada. Hablamos hoy con él en la ‘Prensa’ sobre esto y, ante todo, de su último poemario, Caprichos de la luz.

Javier Gilabert: ¿Por qué este libro y por qué ahora?

Miguel Tapia Millán: Aunque nunca ha sido uno de los temas más representativos de mi poesía, el amor siempre ha estado presente en mi obra de una u otra manera. Como suelo decir, antes de escribir una sola palabra llevo a cabo un intenso proceso de reflexión y profundización sobre mis emociones y lo que quiero transmitir. Lo que había estado trabajando justo antes se encontraba en las antípodas de este libro y quería dar salida a lo que estaba experimentando en ese momento, entenderlo mejor y para ello nada mejor que escribirlo. El proceso mismo de la poesía me ayuda a afinar mi mirada y a entender lo que estoy viendo y viviendo.

¿Cómo y cuándo surge la idea del libro?

Este libro surge de un «nosotros», de la relación que mantenemos mi pareja y yo. Estaba trabajando en otros proyectos cuando en la primavera de 2023 comencé a escribir algunos poemas que a la postre acabarían conformando Caprichos de la luz. Al principio no podía imaginar que aquellos poemas acabarían publicándose, creía más bien que se quedarían en ejercicios personales como tantas otras cosas que escribo, pero en algún momento, cuando ya había consumido un par de libretas, me di cuenta de que había material para construir una narración; a partir de ese momento, revisé todos los poemas con que contaba y continué escribiendo con la publicación ya en mente.

¿Qué pistas o claves te gustaría dar a l@s posibles lector@s?

Junto al paso del tiempo, la vida, la muerte y la naturaleza, el amor es uno de los temas fundamentales de la poesía. Si estos temas son fundamentales es porque nos afectan decisivamente. Las personas que se acerquen a este libro van a encontrar en él un conjunto de emociones que seguramente le resuenen con claridad y con las que podrán identificarse de una manera u otra. Al escribir sobre amor desde diferentes perspectivas (el anhelo, el deseo, la consumación, la distancia…), pienso que no es difícil identificarse con alguna de ellas, según el momento en el que esté cada persona.

¿Qué efecto esperas que tenga en ell@s?

En mi poesía siempre tengo en mente dos objetivos; el primero es el de emocionar, ya que considero que la poesía sin emoción es una poesía hueca, sin alma; el segundo objetivo es el de invitar a la reflexión, que es el modo a través del cual creo que el poema desarrolla todo su potencial. Espero que Caprichos de la luz cumpla esos dos objetivos, la emoción y la reflexión, pero soy aún más ambicioso: me gusta pensar que la lectura de este poemario puede motivar al amor, sea del modo que sea. Algunas personas que ya lo han leído me han confirmado que efectivamente este libro les ha emocionado y movido, despertando o animando el amor en sus vidas.

¿Qué importancia tiene la estructura o la disposición de los poemas en este libro? ¿Fue algo deliberado o más intuitivo durante el proceso de creación?

La estructura de los poemas no es para nada aleatoria y de hecho establecer la disposición que me parecía más acertada me ha llevado bastante tiempo. Caprichos de la luz se divide en tres partes, con una coda final; ya solo establecer esa división en tres bloques que resultaran coherentes con la narrativa del poemario me ha supuesto un auténtico quebradero de cabeza. Al final estoy contento con el lugar en el que cada poema ocupa dentro del conjunto porque creo que transmite una cierta idea de evolución y de madurez.

¿En qué medida veremos en él —o no— al Miguel Tapia Millán de tus anteriores obras?

Creo que Caprichos de la luz supone una continuación lógica con mis tres poemarios anteriores. Aunque el tema sea diferente (Talasa es un poemario dedicado al mar, Hijos de Afrodita a las pasiones y Cronos miente al tiempo), la mirada sobre la realidad es la misma. El tema no cambia mi visión de las cosas, esa manera de estar en la vida que busca lo trascendente y esencial de lo cotidiano. En este sentido, quiero pensar que cambiando el foco e incluso ajustando mi voz para adaptarla al nuevo tema y siendo mi mirada la misma, cualquier persona podrá encontrarme en este poemario de la misma manera que en los anteriores.

Te pongo en un aprieto: si tuvieras que quedarte solo con tres poemas de Caprichos de la luz, ¿cuáles serían?

¡Sí que me pones en una situación difícil! Como en cualquier poemario, hay algunos poemas que resultan imprescindibles para dar sentido o matiz al conjunto. Elegiría Las leyes de la física, Es azul el misterio y Una ventana en mi pecho precisamente por esa razón, aunque, ¿de verdad solamente tres?

¿Supone este poemario un punto de inflexión en tu producción como poeta? ¿Y a partir de ahora, qué?

No creo que Caprichos de la luz marque un antes y un después, ya que, como decía previamente, mi mirada sobre la realidad no ha cambiado. Dicho lo anterior, es cierto que actualmente estoy explorando una poesía más sensorial en la que cada palabra y cada verso transmitan un impulso propio. Por otra parte, de forma paralela a la poesía suelo escribir prosa y en los últimos meses y probablemente en los próximos, le dedicaré más tiempo a los relatos y a ultimar una novela en la que llevo trabajando más de un año.

“Versos Comunicantes”; qué buen nombre para un ciclo. Cuenta, cuenta…

El nombre se me ocurrió de repente y me pareció tan bueno que pensé que lo habría leído en algún sitio; lo busqué a conciencia y descubrí que esa expresión solo se ha utilizado en un libro de poetas iberoamericanos. Versos Comunicantes es un ciclo de recitales de poesía que puse en marcha en Marbella en 2022. Desde entonces, salvo los meses de verano, un sábado al mes, dos o tres poetas comparten su obra con el público en un ambiente relajado y cercano. Monté esta actividad sin ninguna pretensión, pero ya va por la segunda temporada, con once recitales celebrados y más de treinta poetas de toda Andalucía. Esto es algo que organizo sin ninguna pretensión, por amor a la poesía y me está resultando fácil gracias a la respuesta de las personas que pasan por el micro y del público que llena el restaurante en el que nos reunimos.

Por último, como lector, ¿a quién te gustaría que invitásemos a pasar por ‘la Prensa’?

Esta pregunta también es difícil… pero en esta ocasión lo tengo fácil: porque es un poeta a quien admiro, porque acaba de ganar el Certamen Internacional de Poesía Covibar-Ciudad de Rivas 2023 con su libro La ingravidez que somos, porque ha tenido la inmensa generosidad de acompañarme en mis presentaciones de Caprichos de la luz y porque es una persona a la que quiero mucho, me encantaría que invitaseis a Antonio Ríos.

Tres poemas de Caprichos de la luz, de Miguel Tapia Millán

Las leyes de la física

Tienes la capacidad de la enumeración
de cada parte sin necesidad
de utilizar el aire, reordenándome
bajo una luz que parpadea
deslumbrada por tu presencia.

Existen volúmenes que flotan
porque no necesitan masa para ser,
como el vacío con el que te vistes a veces
cuando tu mirada ve más allá de cualquier niebla.

Toda la física está contenida
en la voluntad sencilla de tus ojos,
que pueden transgredir las mismas leyes que formula
con la intención de lo general,
pero con la trascendencia de la excepción.

Exclamo con determinación por esta forma
que nunca se repite en el tiempo
porque deseas que no suceda así,
aunque esta hora será siempre tuya.

Es azul el misterio

El aire es siempre
y por primera vez
para que tú lo moldees a tu antojo
e insufles lo pretérito.
Tras la forma, una pregunta,
precisa e innecesaria
porque todas las respuestas
respiran ya en tus ojos.
Es azul el misterio
y tú lo conoces.

Una ventana en mi pecho

La luz que se filtra entre las nubes
viste mi cuerpo con los colores del amanecer.
Aún brillan las hojas con la cualidad
de las piedras que se lavan en los ríos.

Al contener la respiración, puedo oír la mañana:
el sol cansado, las nubes tan rápidas.
Cuanta más calma acaricia mis oídos,
con más intensidad me late el corazón.

Así, con el único vestido del pálido frío,
entiendo que el amor no atiende a deseos
y que todas las palabras que piense, diga o silencie
son innecesarias y están vacías porque te quiero.

Sin temor ya, casi con resignación, el sol
se ha adueñado del cielo y cincela nuevos brillos
donde antes gobernaban las sombras, pero es tu luz,
la tuya, la que ha dibujado una ventana en mi pecho.

Javier Gilabert
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