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La Jvnta: «El Sandinista de los Clash es nuestro referencial de vida»

La Jvnta
La Jvnta, por Julia Sanchis

La Jvnta: «El Sandinista de los Clash es nuestro referencial de vida»

La Jvnta ha lanzado en el último año dos EPs, Sendas Cambembas (enero, 2023) y Viernes de Bachata (junio, 2023) lanzados ambos en el sello granaíno Grabaciones Bonicas del Svr.

Bajo desde mi casa en Cádiz a la estación más próxima y me monto en el relativamente recién estrenado Trambahía para ir a entrevistar a La Jvnta, el grupo gaditano-granaíno. Me paso la hora de recorrido pensando en que la Junta de Andalucía ha tardado más de 16 años, 20 desde su concepción inicial, en terminar este tren-tranvía que conecta Cádiz con Chiclana, y que consta de unos exiguos 24 kilómetros de longitud, con más estaciones en San Fernando que películas de Tarzán existen. Pienso en que me siento granaíno-gaditano yo también, su cuarto-mitad de cachondeo y su parte de malafollá. Me pone de los nervios esa laxitud con la cual el gobierno autónomo andaluz se cachondea de su pueblo en cuanto a infraestructuras civiles se refiere. Un poné. Con un territorio que tiene 812 kilómetros de litoral, las vías de trenes o tranvías que unen los núcleos poblacionales del litoral son unos escasos 96 kilómetros, si le sumamos a la línea del Trambahía de la Bahía de Cádiz, la distancia que recorre el Cercanías C-1 de Estepona a Málaga. Todo el tránsito ferroviario está diseñado para los grandes puertos comerciales.

Me bajo en la última estación, la del polígono industrial de Pelagatos, en Chiclana, donde Miguel -sintes- tiene alquilado un local para su estudio Nada Nuevo Grabaciones. Miguel no puede acudir a la entrevista porque está grabando a otra gente en Sevilla. De hecho, la entrevista estaba propuesta para un miércoles, pero Nacho -guitarras-, que da clase en Barbate en un instituto de secundaria, sólo tenía el martes y me lo avisan a tres horas de comenzarla. La grabadora que estreno, se ajoga en un mar sin pilas a un minuto del comienzo y al final grabamos con el móvil de Mugre -voz y contrabajo-. El otro miembro ausente del cuarteto es el batería, César, que ha compartido con Mugre una amplia variedad de proyectos anteriores. Pelagatos. Despeñaperros. La Jvnta.

Gonzalo Grimaldi: Para tratar de dar una etiqueta comprensible a lo que hacéis, habláis de post-punk andaluz. ¿Cómo va eso? ¿Qué relación puede tener con bandas como por ejemplo Décima Víctima?

Nacho: Son de mis grupos favoritos. Al principio piensas, son Joy Division con letras en castellano, pero luego escuchas las letras y ves el paisaje de cine negro que pintan y flipas. Me encantan. Con Décima Víctima lo que me pasó es que, cuando volví a ver a Lagartija Nick por enésima vez en directo, en la Sala X de Sevilla, en la gira del Crimen, Sabotaje y Creación,al terminar el concierto me acerqué a Juan Codorniú y le pregunté ¿Cuáles son vuestros grupos favoritos en castellano? Y del tirón me dijo: Décima Víctima.

Gonzalo: ¿Qué le pasa al periodismo musical? ¿Por qué, contando excepciones, parece un periodismo de la industria del videojuego?

Mugre: Es que, a ver, no he visto una mala crítica en años. Es clientelar. No necesito que vayan con la navaja a muerte siempre, pero a menudo se le da estatus de calidad a algo que no lo tiene. Cada vez que leo una crítica de un disco en ciertos medios “indies” parece que la ha hecho una inteligencia artificial, son todas iguales. -Mugre continúa- A principios del año pasado, estuve a punto de tirar la toalla después del primer bolo. Es muy difícil llevar un grupo como el nuestro. No me las quiero ahora dar de héroe, pero tocar el contrabajo, cantar y diseñar el arte gráfico, es muy complicado. Me cuesta pararme a disfrutar. Tenemos demasiadas cosas sobre la mesa como para que salga bien a la primera. Después del primer bolo, que tenía muchas ganas de hacer porque habíamos pasado años encerrados por la pandemia y después grabando, me dije: Nadie se hace eco de nosotros, la peña no nos entiende, el público se queda como perplejo, etc. Entonces, Jesús [Martínez Sevilla], en El independiente de Granada, nos hizo una reseña del EP Sendas cambembas (2023). Por primera vez, me encuentro una reseña donde se analiza en serio esas canciones. [la reseña dice exactamente «“Sendas cambembas” introduce incluso un toque mexicano con el uso de instrumentos como el requinto, mientras que “Mudéjar” empieza sonando a bossa nova y después mete sintes psicodélicos que remiten al rock andaluz.».] Casi acierta con la sospecha del origen del instrumento, pero al menos se tomó el tiempo en plantearse de dónde venía el origen de esa música, de buscarla. De mostrar un bagaje cultural diverso. Esto, por desgracia, escasea en la prensa musical. Lo más habitual es encontrar reseñas sobre bandas muy planas, que parecen bandas tributo, y que son tratadas como si fueran Einsturzende Neubauten. ¿Dónde está la vena experimental? ¿Eso es punk?

Nacho: Es parte de la crítica al periodismo cultural. El periodismo cultural ha terminado convirtiéndose en publicidad de las editoriales y las discográficas. Ni siquiera se hace crítica de novela, ni de cine, ni de nada. Tú has pagado por una nota de prensa y te la pongo.

Mugre: Y no nos parece insignificante que quien nos hizo esa reseña lo haga por amor al arte y no cobra de eso.

Gonzalo: Claro. Esta entrevista tampoco está siendo cobrada.

[risas generalizadas]

Nacho: Ese podría ser el titular.

Mugre: Volviendo al tema, es que ahora es imposible, porque todo se ha convertido en una fórmula. Dentro del indie también.

Gonzalo: El indie se ha convertido en un género en sí mismo, lo cual es de un histrionismo vasto, sí. El indie nació en los ochenta con las ansias de salir de un mercado determinado, de dejar de estar controlado por las multinacionales, y por supuesto también de la intención de salir musicalmente de las imposiciones corporativas del momento. Fue una necesidad.

Nacho: Han pasado muchas cosas para que el indie se vaya a la mierda. Los festivales, la creatividad, la caída del periodismo en general y del periodismo cultural específicamente. Cuando nos hemos querido asomar, da un poco de vértigo. De decir ¿Hay algo detrás de esto? Antes, cuando éramos más jóvenes, había una ilusión, porque había una industria, había algo que te retroalimentaba. Ahora lo único que lo salva es que, bueno, a mí me gusta esto y lo hago por gusto.

Mugre: Es muy difícil que nos escuche la gente, pero en nuestra experiencia, cuando nos escuchan, nadie se queda indiferente. Tendemos a dejar una impresión muy marcada, por tener un sonido muy definido, pero nos cuesta mucho que nos escuche gente.

Nacho: También entiendo la crítica de quienes dicen “Si tú quieres comunicar algo y no te están entendiendo, quizá estés comunicando mal”. Esa parte la entiendo, puedes tender la mano más o cerrarla más, o puedes ser más hermético, o puedes ser más fiel a ti mismo y con menos interés en comunicar. Pero es verdad que, con internet, parece que estás lanzando las creaciones al vacío y da esa sensación de vacío. ¿Existe la escena? ¿Existe la industria?

Gonzalo: Creo que hay islas. Música siempre hay, otra cosa es que en base a esa mediocridad de la que habláis, la escena se haya convertido en algo mayoritariamente tan insulso. Y también creo que la música se tiene que seguir haciendo y se seguirá haciendo al margen de esa situación.

Nacho: Música siempre hay.

Mugre: Ahora es cuando más música buena se está haciendo. Con internet simplemente todo ha crecido exponencialmente. Si antes había cien grupos mediocres por cada uno interesante, ahora hay un millón de grupos mediocres por cada mil interesantes. Pero claro, esos grupos, para alcanzar la popularidad, lo tienen mucho más difícil. Entonces quizá ese porcentaje de grupos interesantes ha disminuido, ponte que antes había uno de cada cien, y ahora hay 0.5 de cada cien. Hay grupos que veo como si fueran dioses, chavales de Minnesota que no los escucha nadie.

Gonzalo: ¿Puedes poner un ejemplo?

Mugre: Elemento deserto, son de Granada.

Gonzalo: Mugre, ¿por qué el contrabajo?

Mugre: Era contrabajista antes de ser bajista. Con siete u ocho años, quería aprender a tocar la guitarra eléctrica para ser como Mark Knopfler. Mi madre me apuntó a clases de solfeo para ver si iba en serio. Las clases eran en casa de un contrabajista, vi el contrabajo, me dejó pasar el arco y lo vi claro, me pegué unos cuantos años aprendiéndolo a tocar. Cuando era un niño me fascinaba Sting y The Police. Probablemente no te suene a La Jvnta, pero hay mucho de ello. No intento emular a Sting, pero me metí a contrabajista-cantante por Sting. Hay cosas muy reivindicables de Sting, entre ellas la forma de tocar más libre y no ir a metrónomo y grabar en semi-directo las bases; tocar notas fantasma, en lugar de tocar super limpio, cuando apoyas el dedo en las cuerdas, las respiraciones entre comillas y demás, eso lo he sacado de ahí, la forma de tocar y de grabar más orgánico, más orgánico y más guarro, eso lo he sacado de ahí y de más fuentes. Aprendí a tocar las líneas de bajo de muchas bandas sin saber lo que era un bajo eléctrico.

Gonzalo: ¿Qué os parece Gilberto Gil?

Nacho: A tope

Gonzalo: ¿Y Fela Kuti?

Mugre: Fela Kuti a muerte

Nacho: Estuve un tiempo muy metido en eso, por culpa de lo cual cualquier tema que me sonara funk me terminó aburriendo. Probablemente fue de las primeras músicas que se salían de lo anglosajón que te llegan y dices: ¡hay vida más allá de esto!

Mugre: De Fela Kuti lo que más me ha impresionado siempre es que se nota que todos los temas están grabados en directo y que todos los fallos y todas las imperfecciones, palante.

Gonzalo: Esto sería una pregunta para Miguel, que no hemos hablado de él hasta ahora, ni de César, pero bueno… A la hora de producir vuestro material editado, ¿Qué buscáis cuando editáis a nivel producción?

Nacho: Yo ahí no sé qué decir.

Mugre: Efectivamente es una pregunta para Miguel, que tiene el estudio Nada Nuevo Producciones. Es donde ensayamos y donde grabamos. Aunque nos autoproducimos entre los cuatro, Miguel es el que lleva la batuta en ese sentido. Igual que yo llevo la batuta en el apartado gráfico, él es quien dice, cuando cada uno de nosotros queremos probar un sonido nuevo, pues dice «eso ya lo he estudiado, te pongo el micro aquí, vamos a meter el bajo con un previo, etc» y él es el que hace las listas de reproducción con referencias para escuchárnoslas juntos y decir «mira, este tema, el tipo de sonido, o el paneo que lleva el teclado aquí, o como el sonido está orientado», todo eso lo lleva Miguel.

Nacho: Algo que sí se habló específicamente fue que, a la hora de grabar y de reproducir la música en un disco, que sonara lo más natural posible. Supongo que lo dirá todo el mundo. El objetivo era que sonase una batería, un bajo, una guitarra y un sinte. No hay más elementos en juego.

Gonzalo: ¿Por qué es tan influyente para vosotros el Sandinista! de los Clash?

Nacho: Es nuestro referencial de la vida, directamente. A mí de adolescente me voló la cabeza porque se lo robé a mi hermano mayor, que era muy fan de Eskorbuto, y tenía el Sandinista! en cinta y le iba cogiendo discos. No, mentira, lo estoy recordando mal. Yo conocía a La Furia,­ que era el grupo de tres componentes de Maniática versionando a los Clash, en castellano. Conocía esas canciones sin saber que eran de los Clash. Y cuando puse la cinta de Sandinista! y empezó a sonar The Magnificent Seven,todas las canciones me iban dando bofetadas, que no sonaban punk y al mismo tiempo sí. Lo que creo que más nos influencia ahora mismo del Sandinista! es hacer algo en la idea de base de hacer algo que no suena a punk por derecho, con dos riff de guitarra y batería muy acelerada, pero hay un juego de fondo, hay algo muy reivindicativo, hay una música combativa y hay una apertura musical increíble en todo el recorrido. Y sobre todo, quitarte los prejuicios musicales de golpe. La base de La Jvnta es esa, los cuatro que nos juntamos somos muy temperamentales.

Mugre: Aquí en La Jvnta el problema que tenemos es que estamos en todo a medio camino, demasiado punki para el jazz, demasiado jazz para el punk. De hecho, nos han dicho que en ciertos sitios no nos pueden meter porque les quitarían la subvención porque somos demasiado políticos.

Nacho: Por el nombre y por la iconografía.

Mugre: Nos dicen que somos un grupo demasiado sesudos como para hacer pogo, y es algo que me ofende. Aquí sí que me ofende profundamente que la gente no baile en nuestros conciertos, para mí nuestra música es muy bailonga, muy enérgica. Si viera un grupo como el nuestro me reventaría a pogo.

Nacho: Yo voy al punto de que mucha gente se acerca con muchos complejos intelectuales. Actualmente vivimos en una sociedad donde prima el arte muy sencillo y a poco que te salgas de una sencillez absoluta, se te tacha de complejo. Hace poco salió un libro que mandaba al carajo a Jean-Luc Godard y que reivindica el simplismo hollywoodiense.

Gonzalo: ¿Creéis que vivimos en una sociedad que va más hacia instintos más primarios?

Nacho: La industria cultural va a por eso, se ve en las series, se ve en el teatro. Adultos consumiendo películas de Marvel como si no fueran un producto hecho para niños. No está mal volver a la infancia, pero se ha primado un simplismo en la cultura que resulta ya muy complicado para mucha gente hacer un esfuerzo intelectual. Aunque tampoco quiero que parezca que estamos siendo complejos, pero sí que hay que romper un poco con eso.

Gonzalo: A mí me parece que es difícil ser pop al tiempo que intelectual, pero es algo que se hace, y por ejemplo lo hace Roberto Bolaño, un tío que es capaz de vender una pila de libros y conseguir hacer pensar a la gente que lo lee de forma trascendente.

Nacho: Hay referentes así, pero también me parece que para mucha gente es muy difícil. Nos están acostumbrando a productos tan fáciles de consumir que cualquier otra cosa que implique un mínimo de atención, ¡que ni siquiera hay que pensar o hacer cálculos, solo atender! A mucha gente se le convierte en un prejuicio en negativo.

Gonzalo: ¿Creéis que eso está en relación a una decadencia hegemónica en el mundo anglosajón?

Mugre: Sí, por supuesto, le digo la marvelización de la cultura. No quiero quedar de viejo cebolleta, pero antes el pop era mejor, tenía más hilos de donde tirar. El pop mainstream me refiero. Hablo de los años 60 como zenit.

Gonzalo: Y llevándolo a nuestra cultura en particular, ¿cómo os comunicáis con nuestras raíces andalusíes?

Nacho: Verás, hace ya unos años, estuve escribiendo en un periódico en Melilla, y ya tenía un interés anterior. Pero hasta que no llegué allí y no entré en contacto directo, no aprendí las diferencias musicales entre lo árabe y lo bereber, por ejemplo. Estar allí te obliga a hacer un esfuerzo para buscar todas esas músicas y además te enfrentas a prejuicios racistas frente a lo africano que hay desde lo español, desde lo europeo. Y una cosa te va llevando a la otra, y por ejemplo el grupo Nass El Ghiwane, es una barbaridad, muy buenos. Se mean en miles de grupos europeos, desde donde además se les mira por encima del hombro. Mucha gente de por aquí tendría mucho que aprender. De ellos y de Mariem Hassan, Rachid Taha, Wallid Mamoun, University of Gnawa o Les Filles de Illighadad.

Mugre: Nuestro último single, del que más se está hablando últimamente es De camino al trabajo. Es un romancero gitano en clave marxista. Son dos rivales por un mismo amor, que en realidad son dos curritos que se intentan convencer el uno al otro de dejar de pelearse por la misma quería y unirse contra el patrón. Musicalmente, para mí es Nice ‘n’ Sleazy de los Stranglers, pero pasado por el rock tuareg. Líricamente lo veo como canción popular.

De camino al trabajo me enteré
de que ya no me querían
de que algún otro haría
lo que hasta ahora hacía yo

Me encontré con mi rival en la puerta
solo que no era él
si no mi hermano perdío
que luchaba con el mismo amor

Le dije, eso no es amor, hermano
que nos quieren luchando a los dos
ni guerra contigo, ni paz con ellos
que trabaje hoy el patrón

[puente]

De países lejanos me vine
de aprender lo que no había allí
que el trabajo nos hará libres
es la gran mentira de aquí

Le dije «esto no es una familia
lo que tú ganas lo pierdo yo
mi guerra contigo no va con ellos
tu fuerza es mi perdición
mi guerra contigo no va con ellos
no hay grandeza en tu religión
mi guerra contigo no va con ellos
deja en paz a mi hermano, cabrón»

Gonzalo: ¿Qué pensáis de la promoción?

Nacho: Pues que es necesaria pero transitoria, efímera. Por ejemplo, un grupo como Triángulo de Amor Bizarro, en 2007, se hacían una foto y todo el mundo se enteraba. Ahora, después de la pandemia, han sacado un par de discos musicalmente muy radicales, diferenciados de su trayectoria anterior, y prácticamente no se ha enterado nadie.

Gonzalo Grimaldi: Parafraseando a Alberto Rodway, cantante de Detergente Líquido, la escena indie está más enfocada a que los músicos sean más consumidores que creadores. Respecto a esto, ¿cuáles son vuestros siguientes pasos?

Mugre: Ahora mismo estamos maquetando lo que será nuestro próximo trabajo, en el cual estamos en búsqueda de nuevo sello discográfico. No lo vamos a sacar sin sello, esto será como La Jvnta 3.0

Gonzalo Grimaldi: ¿Dónde os gustaría publicar?

Nacho: A mí hay un sello que me gusta muchísimo, que es una cooperativa, que es Repetidor, donde está Fajardo, un cantautor canario.

Gonzalo: Lo suyo sería que os fichara El Ejército Rojo de Granada, el sello de J.

Nacho: Hay una artista mexicana que se llama Silvana Estrada que nos encanta a los cuatro. Tenemos un tema que se llama Florida, que está muy influenciado por un tema suyo, Para salvar destinos. Compone muy bien, canta muy bien, es jovencísima. En La Jvnta aspiramos a ser su banda [risas].

Mugre: Además, tiene un disco con Charlie Hunter.

Gonzalo: Cuéntame cómo es tu trabajo como diseñador, Mugre.

Mugre: Los diseños están hechos con mucho cariño. Surge de la limitación de que no hay pasta para pagar a un diseñador. Tengo un par de diseñadores en mente que me gustaría que hicieran cosas, pero no les puedo pagar. Entonces aprendo yo a hacerlos, y de ir aprendiendo a hacerlos, acabo desarrollando un estilo. De hecho, ahora de lo que más estoy trabajando más últimamente es de diseñar cartelería. Por ejemplo, le hago la cartelería al bar La Librería, uno de los pocos reductos de Jerez de la Frontera para gente que no se sientan unos cayetanos.

Gonzalo: También haces tú las letras.

Mugre: Sí, el problema es que me gustaría hacer letras más pop, pero los estribillos huyen de mí.

Gonzalo: Bueno, pues os deseo mucha suerte en todo y que podáis seguir creciendo como artistas.

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