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Carmen Canet: “El aforismo es un género fronterizo entre la poesía y la filosofía”

Carmen Canet. Foto de Carmen García Moreno
Carmen Canet. Foto de Carmen García Moreno

Carmen Canet: “El aforismo es un género fronterizo entre la poesía y la filosofía”

Carmen Canet (Almería, 1955) es doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Granada. Profesora de Lengua y Literatura, ejerce la crítica literaria en periódicos y revistas desde 1980, y actualmente colabora en ‘Cuadernos del Sur’, ‘Diario de Córdoba’, ”Alhucema’, ‘Los Diablos Azules’, ‘InfoLibre’, ‘Clarín’, ‘Cuaderno Ático’, ‘Turia’, ‘Quimera’, entre otras. Ha publicado diversos trabajos y propuestas educativas y didácticas, editadas por la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía. Cuenta con varios estudios publicados sobre revistas literarias, así como las rutas literarias de Federico García Lorca (1997), Ángel Ganivet (1998) y Elena Martín Vivaldi (2012). Y aparece en cuatro antologías poéticas, entre las que están ‘Todo es poesía en Granada’ (Esdrújula, 2015) () y ‘Granada no se calla’ (Esdrújula, 2018).

En el ámbito de la escritura breve, ha publicado ‘Malabarismos’ (Valparaíso, 2016), ‘Bajo el signo de Atenea. Diez aforistas de hoy’ (Renacimiento, 2017), ‘Él mide las palabras y me tiende la mano. Aforismos en la obra de Luis García Montero’ (Valparaíso, 2017), ‘Concisos. Aforistas españoles contemporáneos’ (Cuadernos del Laberinto, 2017), ‘Luciérnagas’ (Renacimiento, 2018) (), con el que la autora está en plena gira de presentaciones por muchas ciudades de nuestra geografía, y tenemos el honor de dar, prácticamente, la primicia, calentito aun en el horno está su último libro, ‘La brisa y la lava’ (Colección Apeadero de Aforistas, Libros Albur 2018).

Javier Gilabert: A pesar de que en la última reforma educativa la competencia en comunicación lingüística es considerada eje central en el aprendizaje de los alumnos, ¿crees que el papel que la literatura tiene actualmente en la escuela es el apropiado?

Carmen Canet: En absoluto, la teoría de los Programas es una cosa, y la práctica docente, otra. En mis 35 años de docencia he ido viendo cómo se iba reduciendo el número de horas de asignaturas tan importantes como la Lengua y la Literatura, tan instrumentales, tan imprescindibles para desarrollarse como personas y desenvolverse mejor en otros ámbitos de la vida. Incluso ese horario más amplio que existía, que impulsaba a que el alumnado pudiera tener más momentos donde la oralidad y la escritura pudieran llevarse a cabo, creando con este tipo de prácticas educativas verdaderas herramientas para proporcionarles autoestima y seguridad para su futuro. Y para qué hablar de otras disciplinas indispensables como las Lenguas Clásicas o la Filosofía, casi desaparecidas del currículo. Las Humanidades no interesan a los Gobiernos; sin embargo, el lenguaje burocrático se ha impuesto para hacernos perder mucho tiempo y siempre perjudicando a la comunidad educativa.

J.G.: Almería y Granada son dos lugares muy diferentes pero con algo especial que las hace a ambas idóneas para escribir. ¿Qué te inspira de cada una de estas ciudades?

Carmen Canet: Se trata de dos ciudades donde han transcurrido dos épocas cruciales de mi vida. Hasta los 21 he vivido en Almería. Mi niñez y mi juventud se sucedieron con el mar como telón de fondo, imprescindible para mí. Tengo grabados los momentos familiares y los de mi formación académica en el colegio, en el instituto y los tres primeros años de carrera como algo muy importante. Allí he jugado tanto en la calle, y de jóvenes nuestras salidas terminaban en la playa con guitarras. También allí comenzó mi compromiso político, que me llevó desde COU a concienciarme con la lucha por alcanzar un mundo más igualitario y justo. En Granada he pasado el resto de mi vida, continuando con mi formación. También ha sido un lugar en el he conocido a personas increíbles y he formado una familia literaria y no literaria. Estas ciudades de exterior e interior se han unido en mi escritura muy profundamente y son inseparables.

“El lenguaje burocrático se ha impuesto para perder mucho tiempo y siempre perjudicando a la comunidad educativa”

J.G.: Andalucía en general y Granada en particular son una fuente inagotable de talento artístico y literario. Desde tu experiencia, ¿a qué crees que es debido? ¿Ves continuidad en las nuevas generaciones?

Carmen Canet: Andalucía es cuna de grandes escritores y grandes maestros desde el inicio de los tiempos, este es un hecho incuestionable. Es una realidad que hay un potencial muy importante heredado, que hace que se continúe y que tengamos nuevas generaciones muy comprometidas con la literatura y la existencia.

Fernando Jaén: Eres una mujer de carácter, con una extensa obra que trasciende las fronteras de Granada y Almería. ¿Cómo ves a los autores y autoras andaluzas en el panorama literario nacional?

Carmen Canet: Pues con la tradición de escritores que tenemos en Andalucía, es lógico que sigamos trabajando en el mundo de la palabra, y que nos encontremos con muchos hombres y mujeres comprometidos con la literatura.

J.G.: Has pasado por géneros tan diferentes como la crítica, el ensayo, la poesía o el aforismo. Si tuvieras que elegir, ¿con cuál te quedas?

Carmen Canet: La crítica literaria y el aforismo son actualmente el centro de mi escritura. Colaboro en varias revistas y suplementos de libros de algunos periódicos, asiduamente, y en el campo de la creación mi género es el aforismo. Mi interés por esta escritura fragmentaria me ha llevado desde siempre a su estudio y continúo en ello. La poesía es mi pasión y aunque escribo y esté incluida en varias antologías, no me considero poeta. Una etapa grande de mi vida me ha ocupado la elaboración de trabajos y propuestas educativas y didácticas, así como ensayos y estudio debido a mi profesión. A ello hay que añadir mi gusto por la elaboración de rutas literarias, cuestión que aún continua entre mis tareas.

F.J.: En su concepción clásica el aforismo es una declaración concisa y coherente de una ciencia o arte que expresa un saber. Y de estas sentencias se han derivado otras formas, como las greguerías de Gómez de La Serna. ¿Qué autores te han influido más?

Carmen Canet: El aforismo es un género literario que existe desde el origen de las civilizaciones. Lo podemos encontrar en las máximas, las sentencias, los proverbios, y en autores que han creado su propia terminología, pero sabemos que han existido desde siempre, con su dificultad de definición y caracterización y que comienzan en la época clásica, con los aforismos médicos y los pensamientos de los filósofos griegos y latinos. Con una gran tradición literaria, nunca ha dejado de tener cultivadores en toda la historia de la literatura mundial. España ha contado también con escritores memorables de aforismos. Ahora el género vive un tiempo feliz. El aforismo contemporáneo está ya alejado del tono grandilocuente, didáctico y moralista de la etapa anterior.

Mis autores preferidos, desde la lectura de los grandes filósofos clásicos, son Gracián, los moralistas franceses del XVII. Imprescindibles también considero a Montaigne, Lichtenberg, Wilde, Jubert, Renard, entre otros muchos. Actualmente contamos con grandes aforistas, que duermen al lado de mi cabecera, en la mesita de noche.

“Los aforismos son instantes terapéuticos, comprimidos que deben tener su dosis de concisión, reflexión, humor, amabilidad, compromiso y verdad”

J. G.: ¿En dónde estriba la diferencia entre ocurrencia y aforismo? ¿Y entre aforismo y poema?

Carmen Canet: Son dos cosas distintas. Los aforistas tropezamos en nuestra vida diaria con ideas que luego pulimos o que desechamos. La ocurrencia, la espontaneidad de los tuits es otra cosa, aun a sabiendas de que las redes y todos estos medios como WhatsApp o Instagram han propiciado este estilo, este gusto por lo breve, por la frase corta, el mensaje ocurrente, pero que no podemos confundir nunca con el género aforístico.

El aforismo es un género fronterizo entre la poesía y la filosofía, pensamiento y literatura se fusionan en el aforismo contemporáneo, es su ingrediente principal.

F.J.: Como referente en este arte del aforismo, ¿qué es para ti este género? ¿Qué cualidades debe tener un buen aforismo?

Carmen Canet: Yo para nada me creo, ni soy, un referente del aforismo en España (risas). Lo que sí que soy es una apasionada de toda la vida y llevo escribiendo, leyendo y estudiando, desde muy joven, esta escritura fragmentaria. Y he tenido la suerte de que haya sido en este siglo cuando haya aflorado de nuevo. Entre mis estudios sobre el género, refrendado por otros investigadores, se constata un hecho real y es que en épocas oscuras, de decadencia, de conflictos, de rebelión con lo establecido, es cuando este género se ha cultivado con mayor productividad. Así pues, consecuencia de esta crisis y malestar social es significativo que el género resucite. Parece que se necesiten nuevos aires, nuevas formas de expresión con esa carga de denuncia social, de sarcasmo e ironía que forman parte de los ingredientes de estas frases.

Los aforismos son instantes terapéuticos, comprimidos que deben tener su dosis de concisión, reflexión, humor, amabilidad, compromiso y verdad. No admiten una única lectura, abiertos para dar que pensar y dialogar con el lector.

“Con el boom de las redes y este resurgimiento del género, ahora todo el mundo se apunta a escribir aforismos, incluso autores que lo detestaban”

F.J.: El aforístico es un género en auge que casa muy bien con las nuevas tecnologías y redes de comunicación. ¿Qué crees que aporta a la poesía esta nueva forma de entender el mundo?

Carmen Canet: Bueno, ya lo he comentado en varias ocasiones: de la unión de la filosofía y la poesía en el aforismo desde la tradición: Platón y Homero. El pensamiento y el sentimiento son importantes en el aforismo actual. Y también es cierto que las redes, con su espontaneidad, han sido importantes y han influido en el auge del género, sí, pero con cierta confusión por culpa de esta instantaneidad. Habría que poner filtros, porque con el boom de las redes y este resurgimiento del género, ahora todo el mundo se apunta a escribir aforismos, incluso autores que lo detestaban.

J.G.: Desde que te iniciaste en la tarea de escribir hasta la fecha ¿crees que el papel de la mujer en la literatura ha cambiado sustancialmente? ¿Cuánto camino queda por recorrer aún?

Carmen Canet: Comencé a escribir, mejor a publicar, en el año 80. Desde entonces hemos logrado bastante, les debemos mucho a nuestras antecesoras, las poetas románticas, las mujeres del 27, a las del 50, a las hispanoamericanas; ellas fueron pioneras. Hay mucho trabajo por debajo hecho que tenemos que agradecer, pero nos queda aún un largo recorrido. Existen los “techos de cristal” y “de papel”. Seguimos teniendo trabas para la conciliación familiar y las mujeres seguimos llevando, generalmente ese peso. Y el colmo: la lacra imparable de la violencia de género. Tenemos que estar vigilantes.

En cuanto a la literatura siempre se ha pensado que la escritura femenina se entretenía en cultivar una literatura que no tenía que ver ni con el pensamiento ni con la vida real sino “con flores y palomas”, como dirían los versos de Rosalía de Castro: “De aquellas que cantan palomas y flores/ todos dicen que tienen alma de mujer./ Pues yo que no las canto,/ ¡ay! De qué la tendré”.

“Siempre se ha pensado que la escritura femenina se entretenía en cultivar una literatura que no tenía que ver ni con el pensamiento ni con la vida real”

F.J.: De todo lo que has hablado en tus libros y artículos, ¿de qué te gustaría que se hablara más en el momento presente? ¿Qué mensaje te gustaría transmitir al mundo de hoy?

Carmen Canet: Me encantaría que a nivel social no hubiera tanta desigualdad, tanta injusticia social. Y en el mundo de la escritura, concretamente, sigo sin concebir que haya tantas diferencias, trabas y envidias. No lo concibo, repito, y me entristece, en este círculo donde lo humano, lo cercano, todo lo que nos roza, se supone que debería ser solidario y punto de unión. Aún con la edad que tengo no lo puedo comprender.

J.G.: Momento “carta blanca”. Cierra la entre2vista como te apetezca.

Carmen Canet: Quiero agradeceros este trabajo tan importante que hacéis para poder expresar e intercambiar palabras de vida y estar en continuo diálogo con lo digno y lo justo. Y también subrayar que la importancia del aforismo como género literario desde la época clásica hasta nuestros días es mucho mayor de lo que se suele recordar en los manuales de literatura. Es cierto que el aforismo se ha visto apartado de la escena principal después de los años de vanguardia, regresó tímidamente en los 80 y se consolida en el XXI por circunstancias sociales.

AFORISMOS

En tiempos de crisis viene mejor pensar en breve.

Se advertía que sus luces eran de bajo consumo.

El aforismo es un trecho de un sendero perfumado: los que huelen las palabras, las transmiten con aroma.

Las relaciones comienzan siendo sólidas, luego se vuelven líquidas y después gaseosas. Como los estados de la materia.

A veces, un plato caliente viene mejor al corazón que al estómago.

La feminidad es un arma que se puede malinterpretar. Pero el que se equivoca, ya viene confundido.

Los mayores analgésicos: el ibuprotiempo, el paracetatiempo y el nolotiempo.

La felicidad desvela. La infelicidad también.

Cuando nos equivocamos tanto, aprendemos a equivocarnos mejor.

La vida es un borrador que no se puede pasar a limpio.

Apagaba los silencios con el interruptor del diálogo.

Cuando la piel está bien acariciada, tiene eco.

Bolero: cuando contigo aprendí.

Insomnio: cuando el cuerpo de la noche se tapa con las sábanas del día.

Le gustaba el masculino, singular.

Era tan político que cuando subía y bajaba escaleras, les llamaba escaños.

A veces la soledad nos protege.

Aunque la lluvia le quite luz al otoño también le quita la sed.

Privilegios: cuando se habitan los libros. Cuando se habitan los cuerpos.

Es preferible que la vida no tenga rima y sus versos sean libres.

POEMA

Una calle dice

Y cuando se está solo, calladamente solo,

con esa soledad, tabique y muro.

 

Elena Martín Vivaldi

I

Muy próxima a mi casa,

casi al volver,

una calle habita su nombre,

desnuda en el recuerdo.

 

No se ven verdes en la calle.

No hay puertas donde llamar.

No hay buzones para dejar cartas.

Personas y tráfico sin ruido

cruzan por allí su vida.

 

Con esa soledad, tabique y muro

la protege

el dios Neptuno a un lado

y un hotel vigilante al otro,

escondiendo en el aire

frondosos arrayanes, tal vez rumor de agua.

 

Con resplandor callado

la claridad del día la alumbra.

Y cuando la tarde se arrodilla

ventanas iluminadas la guardan.

 

II

Esta noche, que pueden ser otras noches,

en la esquina bajo la placa

de su nombre -E. M. V.-

espero.

No tardes.

Mientras, me cobijará el cielo gris

de esta ciudad que ya es nuestra.

Te aguardo

en esta calle que se ofrece

como una habitación a compartir.

 

Acércate, mi amor,

mi casa está muy próxima,

casi al volver.

 

(De ‘Todo es Poesía en Granada. Panorama poético (2000-2015)’, Esdrújula Ediciones, 2015)

Javier Gilabert / Fernando Jaén

Javier Gilabert / Fernando Jaén

Javier Gilabert (Granada, 1973). Casado y padre de dos hijos. Maestro desde hace cuatro lustros, disfruta trasmitiendo su amor por las palabras a unos alumnos de los que afirma aprender cada día. Cuenta entre sus filias la poesía, pasión que ya alentaran sus primeros maestros y con la que afirma haber “jugado” desde la infancia; ésta ha desembocado en su primer poemario, ‘poeAmario’. Siempre atento a las palabras y ávido lector, manifiesta su preferencia por la poesía nacional, especialmente de las Generaciones del 98 y del 27 (en la que incluye y subraya a Miguel Hernández Gilabert), pasando por las más actuales hasta llegar a coetáneos como Montiel, Praena, Iniesta o Jaén, que combina con otra de sus aficiones, la música, de cuyas letras también aprende y destaca las del “maestro” José Ignacio G. Lapido (091).

Fernando Jaén (Granada, 1975). Como poeta ha publicado 'El corral de las cuatro esquinas' (Dauro 2002), 'Los ciclos brutos' (Comares 2012), 'Los días del barro' (Comares 2014) y 'Las orillas difíciles' (Oblicuas 2015). Incluido en 'Todo es poesía en Granada', por el antólogo José Martín Vayas (Esdrújula 2015). Participa en 'Nocturnario', obra colectiva coordinada por Ángel Olgoso y José María Merino (Nazarí 2016). Aparece en 'Pájaro Azul', edición de Marina Tapia, homenaje a Rubén Darío (Artificios 2016).
Ha colaborado con A.L. Guillén en distintas aventuras artísticas y musicales como 'Capricho 69' (1993), 'Restos' (1998), 'Amor sin misericordia' (2003) y 'Aprojimación a tu ciclo' (2013). De este diálogo ascético surge el documental 'Alfa y Omega' (2012).
Es miembro del Institutum Pataphysicum Granatensis y del proyecto anartístico Gruppo Ungido. Para el autor, médico de profesión, "la poesía es la fuerza que te permite sobrevivir en la fragilidad".
Javier Gilabert / Fernando Jaén
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