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A.L. Guillén: “Veo la composición como una alquimia, una búsqueda en el caos”

A.L. Guillén

A.L. Guillén: “Veo la composición como una alquimia, una búsqueda en el caos”

Entrevista realizada a dos voces por Javier Gilabert y Fernando Jaén.

A.L. Guillén es un compositor y multinstrumentista nacido en Granada en 1975, fundador de Sefronia, Les Rauchen Verboten, el proyecto de improvisación contemplativa Alondra Satori,  el quinteto de improvisación libre Almayate, el trío intermedia Estufa de Leña Contemporánea o La Orquesta Argárica. Asimismo produce desde su estudio almeriense La Antena Noética diversas y eclécticas grabaciones. En resumen, Guillén es un vitalista que busca  la alquimia de la unión entre la contemplación y la acción, con las armas del antiacademicismo y la experiencia  primigenia de la música.

Javier Gilabert (JG): Antonio, hace un tiempo me comentabas que cuando entraste en contacto por primera vez con una guitarra se desató en ti una pasión tal, que llegaste a dedicarle 12 horas al día a la práctica de este instrumento. ¿Puedes explicarnos cómo fue aquella iniciación? ¿Y cómo es ahora tu relación con ella?

A.L. Guillén: La guitarra eléctrica me atrapó justo en el momento en que dejé de sufrir el hecho de tener que estudiarla desde la experiencia académica. Ciertamente el Conservatorio hizo todo lo posible por que despreciara esta experiencia, hasta que un amigo me enseñó dos acordes y comencé a crecer con ella vertiginosamente. Resonaba con ella en un plano físico, tocar la guitarra es vibrar con un Odín de Madera en tu bajo vientre, y resonaba con ella en planos sensuales e introvertidos de mi espíritu adolescente. Con ella aprendí a hacer canciones y a improvisar, que son las dos raíces de mi árbol musical siempre. De modo, que aunque salte por mucho rizoma, hay dos raíces que no pierdo. Y vuelvo a ellas, si me pierdo, a través de la guitarra. Por otra parte, no conecto nada con el fetichismo de los guitarristas. No tengo nada claro que pertenezca a ese colectivo como tal. Mi relación con la guitarra es muy concretamente sonora, más que instrumental, musical o técnica.

Fernando Jaén (FJ): Nos conocemos desde niños. Siempre te he visto entregado a la música. Tu conocimiento musical y tu forma de tocar al final te han llevado a la improvisación. ¿Consideras este camino como el único posible para un músico inconformista como tú?

A.L. Guillén: La improvisación libre es en mi caso una experiencia numinosa de Totalidad en el Sonido, ante lo que uno se postra en obediencia. Obedecer al no-lugar, al Ahora, es bastante parecido a no institucionalizarse en nuestras propias falsarias creencias vitales. Sí, improvisar en la misma vida es consustancial al inconformista, e incluye y origina lo demás.

JG: Sefronia, Les Rauchen, Verboten, el proyecto de improvisación Alondra Satori o la netlabel experimental Gruppo Ungido… ¿dejas algo para los demás? Y ya hablando en serio, ¿qué puedes contarnos sobre todas estas movidas?

A.L. Guillén: En resumen, células donde yo desarrollo formas de una misma Poética. Pueden adoptar forma de canción como pudo ser Sefronia, no-rock derridiano como Les Rauchen Verboten, o convertirse en procesos de relación improvisadora o intermedia o TAZ-política, con seres afines (y no tan afines) como Alondra Satori, Estufa de Leña Contemporánea, MAFH, Almayate, Jun Trun Gor, La Orquesta Argárica o el sello-colectivo anartista andaluz Gruppo Ungido. Esa Poética (Vida) consiste en no permanecer mucho en un sitio que pueda ser nombrado.

FJ: Quien te sigue sabe que tu música no sigue los cauces comerciales habituales. De ahí que tengas tu propio sello y tu propio grupo de artistas afines. ¿Es la autoedición el camino más fiable para mantener la libertad y honestidad de tu trabajo?

A.L. Guillén: Recuerdo que el primer disco de Sefronia fue uno de los primeros manifiestamente autoeditado (Circa 1999), y recuerdo toda la condescendencia que aquello provocaba. Bien. Ya casi todos nos autoeditamos. Equivale esto a plantear una horizontalidad, y una atomización, que es esencial en la economía-política que hace crecer la música fuera del profesionalismo intermediario. Yo ya estaba fuera desde el principio por propia determinación ideológica, no sé publicar de otra manera. Veo como muchos han sido expulsados hasta aquí también, lo que ilustra el hecho de que sólo existe una estructura, la industria, si la experiencia musical queda reificada completamente. Siempre en el beneficio que genera esa propia estructura reificadora. Os espero, pues, a todos los que amáis la Vida, no el dinero, fuera de esa estructura, claro. Como ya os esperaba en 1999.

JG: ¿Por qué la música experimental? Es decir, ¿no te ves en los géneros “estándar”? ¿Qué tipo de música te gusta o sueles escuchar, fuera del ámbito de la experimentación?

A.L. Guillén: Bueno, no concibo la música experimental como un género, claro. En mi caso es solo una apertura, una alerta, a la posibilidad de mutación de una genealogía tradicional, y eso es lo que yo escucho normalmente: tradición con querencia a lo “puro”. Me gusta estar de modo absoluto en el Presente, retrocediendo y vaciando cada vez más.

FJ: Hablando de experimentación. Te has convertido en un referente de la música experimental nacional y a Almería en vórtice de esta corriente. ¿Crees que el público tiene ya menos prejuicios para acercarse a esta forma de vivir la música?

A.L. Guillen: Resistencia y prejuicio hay. Toda la violencia simbólica está puesta en acotar muy claramente qué tipo de experiencia musical puede vivirse. Hay razones económicas y razones que van más allá de lo económico. La experiencia de apertura musical de la que hablamos siempre resiste, por su propio valor natural: se vive y se quiere repetir. Tan artificial es lo contrario que hace falta, como digo, mucha violencia y actividad de la máquina para mantener el artificio. Solo hay que encontrar las grietas donde experimentar. Y grietas hay.

FJ: Tu último trabajo musical, ‘En recuerdo del amado’, es un disco pop, hermosamente producido y con una portada profunda y elegante. ¿Que lleva a un médico a utilizar poemas místicos de la tradición sufí, escritos hace cientos de años, a hablar de su vida en el momento actual? ¿Siguen estos textos vigentes?

A.L. Guillén: Con los textos de los poetas sufís resueno en muchos planos. Biográfico, sí. Incluso estético. Pero esencialmente es aquella postración a la Fuente de la que todo bebe con la que resueno a nivel más cotidiano y vital. Mi relación con esta poesía es Íntima, nada literaria, incluye muchos planos de mi existencia. Si a alguien tan limitado en la vivencia de la Vía, como yo, le ha dicho tanto… con este disco quería ofrecer a todos mi experiencia absoluta. El gozo que es también posible para todos, y en cualquier forma y lugar. En mi caso en forma de canciones “muy mías”, creadas en un lugar: Andalucía. Ese es el sabor de ‘En recuerdo del amado’.

FJ: Tu música siempre tiene un tono social. En una sociedad individualista, dormida y adoctrinada, egoísta, ¿Crees que hablar de mística es ser subversivo? ¿Hablar de mística es hablar de revolución hoy?

A.L. Guillén: La mística es el lazo invisible palpable y palpitante que nos une al Todo para realizar los actos más buenos para todos. Me parece que es el momento de recordar que todas las experiencias “revolucionarias” tienen esa sensación de fracaso por creer en la “historia”, y fabricar falsos lazos a partir de esa creencia. En cuanto a la palabra revolución, que tanto resuena con su palabra siamesa: religión, también ha llegado el momento de ligarla más a abandonar “su historia”, que a luchar más dentro de ella.

FJ: La medicina es casi una profesión de riesgo en estos días, una labor tremendamente exigente. ¿Cómo compagina un médico ambas vocaciones?

A.L. Guillén: Organizando el tiempo acorde a la regla de San Benito, lo que incluye dormir lo justo. Preocupándose de hacer todo lo que hagas de la mejor manera posible y evaluando en ti, y en los demás, que no lo estás haciendo mal. Un amigo me dijo que yo tenía mucha suerte en beber de la experiencia de tantos mundos, donde cada paciente es un artista, y cada artista es un paciente. Existe un lazo invisible que une todo lo que hacemos. Te paguen o no un salario.

FJ: Tu obra no se detiene en la música. Letra Impar publica en 2017 tu primer libro, ‘Kénosis’, que ha sido candidato al Premio de la Crítica de Andalucía, un libro difícil de clasificar, un compendio de anécdotas, reflexiones, humor y locura, prologado por el recientemente fallecido José Manuel Costa. ¿Qué te ha aportado este libro? ¿Cómo era tu relación con Costa?

A.L. Guillén: Pensándolo bien, ‘Kénosis’ me ha impulsado a otro lugar, un no lugar donde coalescen en la improvisación el texto, el cuerpo y su expansión musical y sonora. Algunos anartistas vinieron a leer conmigo el texto y esta experiencia me transformó. José Manuel Costa fue mi mentor. Una persona con la que compartí primero cultura, para luego compartir la misma Vida. Cuando lo he perdido tan repentinamente he comprendido qué tipo de relación tenía con él. Nada más que sopesando este hueco que tengo ahora aquí ya comprendo. Creo que con él se va totalmente un periodismo cultural, por integral e inteligente, único en este país… pero eso es otra cuestión.

JG: ‘Kénosis’, tu ópera prima (en lo que a la literatura respecta), es sin duda un libro que no deja a nadie indiferente. Pero quizás para quien no te conozca se hace necesario una guía, unas pistas que ayuden a adentrarse en él. ¿Qué le dirías a un lector que, sin saber nada de ti, se aventurase en sus páginas? ¿Quizá algo sobre los pulsos?

A.L. Guillén: ‘Kénosis’ es un sencillo libro de experiencias. Estas experiencias me han hecho intuir que el Sonido y la Improvisación son el medio que revela el “lazo invisible” del que arriba te he hablado. De modo que estas experiencias sonoras se refieren a Todo, menguando hacia el vacío como un ser vivo, y caminando en apertura a cualquier apocalipsis en cualquier nanosegundo. ‘Kénosis’ es solo un espejo de la vida y la conciencia, pero que, esencialmente, es una conciencia que Suena. No debe ser considerada literatura tanto como un Manual de Fuga de todas nuestras instituciones imaginarias.

JG: Elige un fragmento de ‘Kénosis’ que te apetezca compartir con los lectores de secretOlivo.

A.L. Guillén: No sé si sé.

FJ: Con esta trayectoria tan prolífica como la de Zappa y tan heterogénea, ¿cuáles son tus próximos proyectos? ¿Te seguirás apoyando en la poesía para componer? ¿Componer es combatir?

A.L. Guillén: En estos momentos me encuentro inmerso en un Amplio Ciclo de Canciones, que abarcará varios trabajos discográficos, muy en relación con la poesía, sí. Puedo decir que en este ciclo también fructifica una necesidad vital de volver a la “composición”. Veo la composición como una alquimia, una búsqueda en el caos de unas líneas de Fuga en forma de canciones donde resucitar, acelerar y superar el tiempo. En un sentido, sí, un combate contra mi propia conformidad. He comprendido que encontrar esas semillas en la tierra es difícil. Sé ya muy bien que no cualquier canción es una buena canción.

JG: Vemos en tus redes sociales que no paras (en lo musical). ¿Dónde se podrá verte actuar próximamente?

A.L. Guillén: A partir de abril comienzo a improvisar en directo con Avelino Saavedra en dúo llamado More Acid For Hegel (en Valencia, Almería), asimismo presentaré con Ernesto Ojeda nuestro drone vespertino de síntesis analógica “Soma” (en Sevilla y Almería). Me encuentro especialmente ilusionado con mi primera visita a Buenos Aires en el mes de julio para participar en el ciclo Escuchar, del Museo de Arte Moderno…

JG: Momento “carta blanca”. Cierra la entrevista como te dé la gana.

A.L. Guillén: Os agradezco, amigos de secretOlivo, esta puerta desde el interno Jardín Nazarí hacia la noosfera que me habéis abierto. Os espero en el mismo Jardín de Siempre, el de Sonido. Un Gran-Nada-dor.

Javier Gilabert / Fernando Jaén

Javier Gilabert / Fernando Jaén

Javier Gilabert (Granada, 1973). Casado y padre de dos hijos. Maestro desde hace cuatro lustros, disfruta trasmitiendo su amor por las palabras a unos alumnos de los que afirma aprender cada día. Cuenta entre sus filias la poesía, pasión que ya alentaran sus primeros maestros y con la que afirma haber “jugado” desde la infancia; ésta ha desembocado en su primer poemario, ‘poeAmario’. Siempre atento a las palabras y ávido lector, manifiesta su preferencia por la poesía nacional, especialmente de las Generaciones del 98 y del 27 (en la que incluye y subraya a Miguel Hernández Gilabert), pasando por las más actuales hasta llegar a coetáneos como Montiel, Praena, Iniesta o Jaén, que combina con otra de sus aficiones, la música, de cuyas letras también aprende y destaca las del “maestro” José Ignacio G. Lapido (091).

Fernando Jaén (Granada, 1975). Como poeta ha publicado 'El corral de las cuatro esquinas' (Dauro 2002), 'Los ciclos brutos' (Comares 2012), 'Los días del barro' (Comares 2014) y 'Las orillas difíciles' (Oblicuas 2015). Incluido en 'Todo es poesía en Granada', por el antólogo José Martín Vayas (Esdrújula 2015). Participa en 'Nocturnario', obra colectiva coordinada por Ángel Olgoso y José María Merino (Nazarí 2016). Aparece en 'Pájaro Azul', edición de Marina Tapia, homenaje a Rubén Darío (Artificios 2016).
Ha colaborado con A.L. Guillén en distintas aventuras artísticas y musicales como 'Capricho 69' (1993), 'Restos' (1998), 'Amor sin misericordia' (2003) y 'Aprojimación a tu ciclo' (2013). De este diálogo ascético surge el documental 'Alfa y Omega' (2012).
Es miembro del Institutum Pataphysicum Granatensis y del proyecto anartístico Gruppo Ungido. Para el autor, médico de profesión, "la poesía es la fuerza que te permite sobrevivir en la fragilidad".
Javier Gilabert / Fernando Jaén
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