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Calle Los Negros, la memoria africana y flamenca de Málaga

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Calle Los Negros, la memoria africana y flamenca de Málaga

Por Antonio Torres

Cuando era pequeño, por razones que ahora no vienen al caso, frecuentaba la zona de Lagunillas, Cruz Verde y barrio de la Victoria. Recuerdo la extrañeza que me producía ver el nombre de una calle, la calle Los Negros, por una razón muy sencilla: “si no había personas negras, ¿por qué se llamaba así?”, me preguntaba, porque curiosamente, en esa calle si había –y sigue habiendo- mucha población gitana, pero, negros, en aquellos años y en esa calle, ni uno. Les hablo de la Málaga de principios y mediados de los 80 en los que era poco o nada frecuente ver a subsaharianos por la ciudad. La cuestión es que esa pregunta siempre me persiguió, ¿por qué calle los Negros se llama así?  

Domingo Mérida en su Enciclopedia del callejero malagueño me despejó las dudas y confirmó mi intuición: “El nombre le viene dado, porque después de la reconquista vivían en ella no sólo gran número de moros de los más pobres, sino bastantes negros. El obispo Fray Bernardo Manrique compraba esclavos y después los liberaba. Luego los concentraba en la entrada de El Ejido, en lo que hoy es calle Los Negros.

Cuando los moros desaparecieron de allí, parece que fueron sustituidos por tribus de gitanos que inundaron la zona, viviendo en corralones centenares de familias en malas condiciones. No solo por el color oscuro de la piel de los gitanos que, en su mayoría vivían en ella, sino porque incluso muchos de sus habitantes eran negros, la calle conservó su primitivo nombre. Concretamente a mediados del XIX vivía en ella un negro llamado Pedro Oliver considerado siempre como «guapo y valentón y de gran cartel». Fue asesinado en Julio de 1852.

Para terminar de incidir sobre el nombre de la calle, en ella se ubicaban a principios del pasado siglo varios almacenes de carbón, que ennegrecía el rostro de quienes en ellos trabajaban. En 1678 hubo en esta calle un hospital de convalecientes. Mientras que los facultativos y sus criados se aposentaron en la de Gitanos (hoy Refino). Calle Los Negros se llamó a finales del siglo XIX de Doña Ventura”. 

Málaga en los siglos XIV y XV fue el principal puerto de entrada de esclavos africanos al Sultanato nazarí de Granada, muchos de ellos fueron empleados en labores agrícolas, aunque con el tiempo fueron desplazados a tareas de carga y descarga relacionadas con el comercio marítimo. No disponemos de datos sobre su número antes de la conquista castellana, por lo que debemos de entender que se encontraban dentro del número total de cerca de veinte mil malagueños y malagueñas que habitaban la ciudad para esa fecha. 

En cuanto a la población gitana, hay constancia de su asentamiento en la ciudad prácticamente desde su caída a manos castellanas en 1487; para la década de los 90 del siglo XV ya estaban plenamente asentados en la zona referida de Calle Los Negros y en otras zonas.  

Llama la atención es esa “desaparición de los moros” tan fulminante de la que nos hablan tanto el callejero de Domingo Mérida como otras crónicas. Aproximadamente unos once mil malagueños y malagueñas fueron esclavizados tras la toma de la ciudad por los Reyes Católicos; se contempla, según las fuentes, que la provincia fue “repoblada” por más de cinco mil cristianos de Vizcaya, León, Extremadura, Galicia, Castilla y los reinos de la Andalucía occidental. Mil de ellos se asentaron en la ciudad.

Sin embargo, tras la conquista, siguió existiendo una población mudéjar, si bien reducida, en el recinto de la morería que comprendía las actuales calles Granada, San Agustín, Santa María, Correo Viejo, entre otras, y la Plaza de la Constitución, un área bastante extensa para la Málaga de la época.

Curiosamente, entre los repartimientos tras la conquista de Málaga nos encontramos a nada más y nada menos que al prominente comerciante malagueño andalusí, Alí Dardux, que se llevó su recompensa por su siempre polémica negociación con los Reyes Católicos, de los que siempre recibió un claro trato de favor. No hay duda de que los hijos de Alí Dardux se convirtieron al cristianismo, es probable que él también lo hiciera, adoptando supuestamente el nombre de Francisco.

Pero no hay certezas; a pesar de su fama de traidor y de no ser especialmente bien visto entre los malagueños que permanecieron en la ciudad tras su conquista, se demostró que hizo todo lo que pudo por liberar andalusíes esclavos llegando incluso a utilizar su fortuna personal para pagar rescates.

También se sabe que mudéjares y moriscos valencianos compraron la libertad de los esclavos malagueños que llegaron a Valencia, facilitando que éstos pudieran volver a Málaga. Pasados los años, y a pesar de los decretos de expulsiones y de la implacable persecución de la Inquisición, en Málaga, tanto en la ciudad como en el resto de la provincia, especialmente en las zonas de sierra, permanece la presencia morisca, sigilosa y discreta, casi invisible, para desesperación de los inquisidores.

Lo mismo podemos hablar de la presencia judía, especialmente en la ciudad, con una Inquisición muy activa en su persecución a finales del siglo XVII. activo en la persecución de los criptojudíos por la Inquisición, así como de población extranjera musulmana –turcos y berberiscos-, también en la ciudad, lo que motivó que el obispo Antonio Piñahermosa en 1661 se quejara al monarca Felipe IV por el alto número de “moros”  en la ciudad, en referencia a esta población.  

En cuanto a Fray Bernardo de Manrique y Lara fue el quinto obispo de Málaga tras la conquista castellana y tomó posesión de su cargo en 1541, curiosamente, el primer obispo de la Málaga tras la brutal conquista de la ciudad fue Pedro Díaz de Toledo y Ovalle, de origen judeoconverso.

Que el obispo Manrique compró la libertad de muchos esclavos negros es cierto, por estar plenamente documentado, así como que estos se asentaron en lo que hoy es calle Los Negros y aledañas: Cruz Verde, Altozano, Refino, Lagunillas, Jardín de los Monos, etc. Sin embargo, ese gesto no supuso, ni mucho menos, el fin de la población esclava en la ciudad y la provincia. Aunque hay autores que hablan de que alrededor de un 8% de la población de Málaga entre los siglos XVI y XVII podía ser esclava, en realidad no ha habido un acercamiento demográfico preciso.

Se conoce que Málaga entonces, a pesar de no tener la importancia de Sevilla, tuvo una notable presencia de población esclava nutrida por la toma de plazas en el Norte de África, la llegada de mercaderes de esclavos portugueses, la hambruna en el Magreb occidental durante varias décadas del siglo XVI o la guerra de las Alpujarras.

Esclavos musulmanes y negros guineanos componían el grueso de la presencia esclava en Málaga, seguidos a mucha distancia por indígenas americanos, canarios, turcos y judíos. El número de esclavos superaba ligeramente al de esclavas, y éstas últimas no se limitaban al trabajo doméstico ya que realizaban prácticamente los mismos trabajos y tareas que los hombres esclavos con la única limitación de su fuerza física.

El uso de esclavos como mano de obra fue habitual en haciendas y huertas, así como en el trabajo artesano, la carga y descarga del comercio marítimo y todo tipo de obras públicas. En el caso de las mujeres, además, había esclavitud sexual. 

Por cierto, en Málaga, como en Sevilla u otras ciudades andaluzas, los negros africanos crearon su hermandad, pero casi no tenemos información, más allá de su existencia. 

La calle Los Negros es reconocida por su arte; la Paula, El Cojo, Miguel de los Reyes, Antonio El Bizco, Daniel Santiago, Tijeritas o Pepa Flores (Marisol) son algunos de los nombres más ilustres que ha dado, no solo la calle Los Negros sino la Cruz Verde y Lagunillas.

Como curiosidad, si recuerdan, en el famoso anuncio del “acento” de la Cruzcampo se muestran imágenes de estas calles. 

Hoy toda esa zona es pasto de la gentrificación, sustituyendo población empobrecida por una con mayor poder adquisitivo incrementando los precios y creando zonas turísticas de masas.

Según la tesis del conocido activista y escritor Antonio Manuel Rodríguez expuesta en Flamenco, arqueolojía de lo Jondo, si en lo que hoy entendemos por Flamenco se dieron cita en un tiempo y lugar determinado, es decir, el fin de al Andalus y el nacimiento de Andalucía, andalusíes, moriscos, judíos sefardíes, gitanos y negros africanos, entonces, no hay calle más flamenca –de los felah menkub, de los desposeídos- en Málaga, que la calle Los Negros. 

Bibliografia:

AAVV, Historia de Málaga, Andalucía de Ediciones ANEL, 1984, Granada.
Del Pino, Enrique, Historia General de Málaga, Almuzara, 2008, Córdoba.
Del Pino, Enrique, Esclavos y cautivos en Málaga, Algazara, 2001, Málaga. 
Mérida, Domingo, Enciclopedia del callejero malagueño, Ayuntamiento de Málaga, 2008, Málaga. 
Rodríguez, Antonio Manuel, Flamenco, arqueología de lo jondo, Almuzara, 2018, Córdoba. 

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