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Fandangos y canciones del exilio

Fandangos y canciones del exilio Fandangos y canciones del exilio

Fandangos y canciones del exilio

Fandangos y canciones del exilio es el corte 15 de Antología del Cante Heterodoxo, el nuevo disco de Niño de Elche, uno de los artistas más comprometidos con las causas sociales, dueño de una capacidad asombrosa para transmitir emociones y uno de los creadores que mejor escarban en la cultura popular andaluza.

Para este disco Paco Contreras ha contado con la dirección artística de Pedro G. Romero y la producción musical de Raül Refree, (Rocío Márquez, Silvia Pérez Cruz, Kiko Veneno…), el Ricardo Pachón del siglo XXI.

Empieza el tema cantando unos fandangos que se conservan gracias a Juan el Camas, que los tomó prestados del Bizco Amate, el mendigo del Cante, un cantaor gitano del barrio Amate que las pasó tan putas que cuando no estaba borracho –Porque bebo y me emborracho a mí la gente me critica, porque bebo y me emborracho; si es que supieran los motivos en vez de criticarme se emborracharían conmigo- estaba en la cárcel –Me lo cogen y me lo prenden al que roba pa sus niños. Y al que roba muchos miles no lo encuentran ni los duendes ni tampoco los civiles-.

Brillantes de perla fina
que al Cristo le regaláis
brillantes de perla fina;
si es que queréis tenerlo contento
repasarle bien la doctrina,
dice darle de comer al hambriento.

Todo un bofetón a esos cristianos hipócritas, de misa diaria, que le miraban por encima del hombro con desprecio cuando se acercaba a la Macarena.

Continúa con una serie de cantes que muchos asocian a Chicho Sánchez Ferlosio, letrista de los fandangos de Huelva revolucionarios y autor clandestino de Canciones de la resistencia española (Spanska motståndssånger, 1973) donde se incluye la popular Gallo rojo, gallo negro. Si bien llegó a cantarlos en alguna actuación modificando la letra (ué culpa que tiene el cobre que está tranquilo en la mina si viene un yanqui ladrón y lo mete en un vagón y lo manda a Nueva York), estas coplas se asocian más al gran Víctor Jara (Que la tortilla se vuelva), quien antes de ser asesinado por el fascismo chileno del golpista Pinochet, se fijó en el repertorio de Quilapayún, que ya la cantaba en 1968.

La hierba de los caminos es un tema que recopila coplas que cantaban los republicanos en las trincheras durante la guerra civil, desde la primera copla, que se apropió Corruco de Algeciras, cantaor de La Línea de la Concepción que hizo llorar al mismísimo Manuel Vallejo la primera vez que le oyó cantar, hasta la popularísima Que los ricos coman pan y los ricos coman mierda.

La hierba de los caminos
la pisan los caminantes
y a la mujer del obrero
la pisan cuatro tunantes
de esos que tienen dinero

Los señores de la mina
se han comprado una romana
para pesar el dinero
que toditas las semanas
le roban al pobre obrero.

Qué culpa tiene el tomate
que está tranquilo en la mata
y viene un hijo de puta
y lo mete en una lata
y lo manda pa’ Caracas.

Cuándo querrá el Dios del cielo
que la tortilla se vuelva
que los pobres coman pan
y los ricos mierda, mierda.

Fandangos y canciones del exilio. Niño de Elche, 2018

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