Prensado en frío

Mónica Doña: «La poesía también sirve para ordenar el caos»

Detalle de la portada de Mundo Fantasma, de Mónica Doña
Detalle de la portada de Mundo Fantasma, de Mónica Doña

Mónica Doña: «La poesía también sirve para ordenar el caos»

Cuatro años después de ‘Quién teme a Thelma y Louis’ (Renacimiento, 2017), la poeta jiennense afincada en Granada vuelve con ‘Mundo fantasma’ (Juan Caballos, 2020), un poemario que no podía llegar en mejor momento, pues ¿quién no se cuestiona, tal y como están las cosas, el mundo en el que vivimos? Este libro de Mónica Doña, cuyos versos reflejan el malestar de nuestro tiempo, es el centro de la breve pero intensa conversación que mantuvimos, como mandan los tiempos, telemáticamente.

Javier Gilabert: ¿Por qué este libro y por qué ahora?

Mónica Doña: La escritura te busca. La escritura de este libro se imponía y yo la desdeñaba, le tenía miedo a esa idea terca que no me abandonaba. La idea era amplia pero obvia: ¿En qué mundo vivimos? La realidad tampoco ayudaba mucho, se había convertido en una cadena insufrible de mentiras y yo andaba cada vez más perdida. Me puse a releer de forma muy selectiva y me vino muy bien, encontraba calma y verdades. Se iba ordenando el caos que me habitaba. Empecé a tomar notas hasta que vencí mi propia resistencia. Y ahí empezó todo. Ese fue el germen de este libro que intenta ser una aproximación a la actualidad, al presente que vivimos individual y colectivamente. No es un libro monotemático. Son seis secciones y en cada una se refleja un síntoma del malestar de nuestro tiempo. ¿Qué por qué ahora? Porque la poesía también sirve para ordenar el caos.

¿Cómo y cuándo surge la idea del libro?

Ya he contestado en parte esta pregunta pero sigo. Este libro se escribe -de facto- entre los años 2018 y 2019. Había unos cuantos poemas en el fondo de una carpeta de inéditos que me parecían inclasificables. Pero con la intención ya clara de por dónde iba a ir la cosa, me servían y tomaron fuerza y sitio. A partir de ellos fueron naciendo los demás. No sin escollos ni interrupciones porque su escritura a veces era placentera y otras, dolorosa. Ciertos temas que están en el libro pedían mucha introspección, quizá demasiada. Por eso he dicho que este libro se escribe con interrupciones necesarias para descansar. Y para descansar y no bloquear el proceso creativo me ponía a escribir haikus, un registro que me encanta en el más amplio sentido de la palabra encantar. Así pude concluir este poemario escrito con una doble mirada: en unas secciones va del interior al exterior. Y en otras al revés, de lo exterior observado al interior. Con todos estos elementos y poemas de sobra -tiré unos cuantos- vino lo más difícil que fue estructurarlo de forma clara, coherente y fácil para los lectores.  

¿Qué pistas o claves te gustaría dar a los posibles lectores?

Soy egoísta, me interesan más las claves que pueda recibir de los lectores. Aquí hay muchas preguntas sin respuesta. Este libro está lleno de desesperanza, de descreimiento y atravesado de principio a fin por una soledad que raya en la desolación. Por algo al siglo XXI se le empieza a llamar el siglo de los solitarios. Todo es producto del individualismo, desigualdades y deshumanización crecientes de este neoliberalismo infame que nos hurta la vida y la hacienda. Que nos deja aislados, rotos, desamparados y para colmo nos echa la culpa de nuestros males. La soledad no es cosa de viejos, no es cosa de edades, es una derrota intergeneracional. Por supuesto, hay una soledad minoritaria con prestigio. Un ejemplo es la soledad del escritor que ante la otra, se ha convertido en un privilegio. Perdona el largo preámbulo, pero quería llegar ahí porque el libro lo hace y quiere hacer partícipes a los lectores. Debe haber una comunidad formada por escritores y lectores. Un binomio que si se rompe, el libro no sirve para nada. Yo ofrezco una personal visión del estado de las cosas poetizándolas. A mí me ha servido de catarsis, espero que a los lectores les sirva al menos de consuelo.  

¿En qué medida veremos en él a la Mónica Doña de tus anteriores libros?

No me preocupa en absoluto si se parece o no a los libros anteriores. Es verdad que yo intento siempre no repetirme, entre otras cosas porque me aburre. Tampoco me preocupa la cacareada ‘voz propia del poeta’. Para mí es un punto de llegada; como punto de partida es un corsé estúpido, pretencioso y autolimitante. Además, en mi caso, se podría hablar no de una sino de varias voces (propias o impropias). Cambio el tono y el enfoque según me lo vaya pidiendo el poema. Me considero ecléctica. Pero debo decir que los autores solamente escribimos. Son los expertos lectores quienes tienen que analizar tu obra y clasificarla. Si son buenos, acabarán descifrando por qué has escrito tal cosa y no otra. Esto es muy importante para el autor.   

Te pongo en un aprieto: si tuvieras que quedarte solo con tres poemas de ‘Mundo fantasma’, ¿cuáles serían?

Te voy a dar los tres títulos que pides aunque luego me arrepienta: Nexus el replicante, Help y Atardecer de Urueña. Esto jamás coincide con el lector que para colmo es un interlocutor poco conocido aún ya que este libro se ha publicado en un momento tan difícil que todavía no se ha podido presentar. No me preocupa mucho porque la poesía no debe tener prisa, mas pienso en la maravillosa editorial Juancaballos y quiero corresponder a tanta confianza y mimo dispensados a ‘Mundo Fantasma’. Pero voy con los poemas elegidos hoy: Nexus el replicante me permitió mirar a la muerte, cara a cara. Con Help he querido hablar de la esperanza como arma de doble filo. Y Atardecer de Urueña creo que es el poema más luminoso del poemario, está ahí como contrapunto a tanta sombra.

Como lectora, ¿a quién te gustaría que invitásemos a pasar por ‘la prensa’?

Esto sí que es ponerme en un aprieto. Daría muchos nombres actuales que me interesan. El problema es el de siempre ¿cómo voy a poner a fulanito y no a menganito?, ¿qué necesidad tengo de echarme enemigos? Una cosa es la valentía y otra la imprudencia que daña. Pero te voy a dar el nombre de un granadino de los mejores, Juan Andrés García Román que acaba de publicar en Pre-Textos una amplia Antología de su obra que titula Poesía Fantástica. El otro nombre es Olvido Andújar, una poeta joven andaluza que reside en Madrid y ha publicado una interesante ópera prima, fresca y madura a la vez. Su libro se llama En clave Jazz (Ed. Lastura) y va por la segunda edición.                                                                 

Javier Gilabert
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