Prensado en frío

Miguel Ángel Angulo: «Cada poema debe de ser un espejo en el que reconocerse»

Portada de 'La utilidad de la familia' de Miguel Ángel Angulo
Portada de 'La utilidad de la familia' de Miguel Ángel Angulo

Miguel Ángel Angulo: «Cada poema debe de ser un espejo en el que reconocerse»

Miguel Ángel Angulo nace en Granada en 1981. Ha editado los poemarios Trenzado y Agua de Collage. En 2005 codirige el programa de radio ‘Carta blanca’ en la Radio Municipal de Granada. Ha colaborado en medios escritos y digitales. Sus poemas han sido incluidos en las antologías Todo es posible en Granada y Granada no se calla (Esdrújula Ed. 2015 y 2018). Siempre dice la verdad.

Acaba de ver la luz La utilidad de la familia (Esdrújula, 2023), su más reciente poemario, y por ese motivo lo hemos invitado a pasar hoy por nuestra Prensa.

Javier Gilabert: ¿Por qué este libro y por qué ahora?

Miguel Ángel Angulo: Este libro es ahora y es antes. Es la comunión de ambos tiempos, una guía personal desde el hijo que ahora es padre y que le apetece tener una buena conversación con el dolor, tratarle de tú, porque ahora tiene a alguien que defender más importante que él mismo.

¿Cómo y cuándo llega la idea del libro?

Ser padre es dudar. Procuras acertar a la primera y en esa búsqueda del acierto llega la cuestión de cómo lo hicieron, las vivencias pasadas. Me di cuenta al escribir que la poesía fluía cuando hablaba de aquello que es mejor no vivir, de aquello que, sin querer, te destruye y que, sin embargo, construye el carácter. Así llega la idea. Aunque es cierto que antes de descubrirla me dejo escribir sin ninguna intención clara.

¿Qué pistas o claves te gustaría dar a l@s posibles lector@s?

De la Escuela de Escritores me quedó, sobre todo, la lectura de Alessandro Baricco y este es un poemario con poso de novela corta. Tiene estructura clásica, cronológica, donde se podría decir que son capítulos cada una de las cuatro partes en que está dividido el poemario.

¿Qué efecto esperas que tenga en ell@s?

Cada poema debe de ser un espejo en el que reconocerse, donde percibes qué te empeora o sana y aceptas quién eres, un lugar de superación. La utilidad de la familia es un cuarto lleno de espejos en el que se multiplican los reflejos de uno mismo. Nada más y nada menos.

¿En qué medida veremos en él —o no— al Miguel Ángel Angulo de tus anteriores obras?

Aunque he sido incluido en varias antologías, han pasado 12 años desde el último libro. Te voy a confesar que soy el típico caso del escritor que no se reconoce en cómo escribió aquello pero que está orgulloso de los pasos dados. Antes me gustaba crear por crear, también por necesidad vital, y tendía al romanticismo y sus herramientas, posiblemente también al surrealismo, a lo abstracto. Eran poemas que constituían un tiempo concreto, una forma de ver y amar. Ahora busco una línea que de sentido al conjunto. El poemario tiene que ser una fortaleza.

Te pongo en un aprieto: si tuvieras que quedarte solo con tres poemas de La utilidad de la familia, ¿cuáles serían?

Hoy te propongo: Parto, Espejos cruzados y Apostasía de la sangre. Pero si me preguntas mañana seguro que te sugiero otros.

Ha pasado más de una década desde la publicación de tu anterior poemario. ¿A qué se ha debido este silencio?

¡Es que el tiempo pasa muy rápido! [Risas]. En esta década no he dejado de escribir. Pero también es cierto que no he tenido la obsesión de un libro, la necesidad de crear una obra ha pasado de largo, también, porque no he podido dedicarle el tiempo necesario. En mi caso todo llega despacio pero insistente y como te decía, la crianza de los hijos se convierte en el centro de todo y de ahí en el camino que deriva a cuestionarme los poemas. Es inevitable que cada poemario tenga su tiempo, si lo precipitamos, al final, no se entenderá.

¿Supone este poemario un punto de inflexión en tu producción como poeta? ¿Y ahora, qué?

Miguel: Pues, Javier, no soy capaz de medir cómo va a afectar el poemario a mi producción o a mi vida… Hay una intención consciente con este libro de dejar una historia en el individuo aunque es una respuesta que llegará, imagino en algún momento. Ahora es tiempo de compartir con los lectores, de disfrutar de las lecturas… Ahí habrá pistas del alcance.

Por último, como lector, ¿a quién te gustaría que invitásemos a pasar por ´´la Prensa´´?

A Jorge B. Ortiz.

Tres poemas de ‘La utilidad de la familia’ de Miguel Ángel Angulo

Terremoto, 1985

Mis padres corren hacia mí, se mueven
con animal naturaleza, llaman  
a aquel que deben socorrer primero.
Mis padres lloran y nos salvan, ellos
que fueron fuertes hasta aquel instante
en el que comenzaba la memoria.

El día

Hubo días longevos en la infancia.
Longevos como miden los infantes
las horas, las mañanas y las tardes,
con los cinco sentidos en los juegos 
y las escenas donde es cotidiana
la sorpresa. Es así que se establece
la jornada: los niños la despojan
de tiempo, de sonidos de llamada
y un día suyo puede ser tres días
adultos. El dolor, la vida entera.

La herencia constante de los álbumes de fotos

Imagino a los rostros de las fotos
cubriéndose la espalda en la mañana.
Se ven en el espejo con mi nombre,
se esfuerzan contra el apetito diario
frente al escaparate de un comercio.

Asombra la alegría en el vacío,
en común el impulso a la existencia,
la soledad y el tiempo, el pan y el sol.

Intimar con las fotos es difícil.
Son en su ofrecimiento la nostalgia
pero al cerrar las hojas de nuestro álbum
la personalidad de dios madura.

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Javier Gilabert
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