Raíces

La palabra y el fuego

La palabra y el fuego, por Bruno Alcaráz

La palabra y el fuego

La palabra y el fuego

La hoguera es uno de los argumentos de la barbarie y la intransigencia cuando intenta aniquilar a los hombres y, sobre todo, a sus ideas. Y no hay que remontarse a pasajes de la Inquisición o instantáneas que nos dejaron representantes de las ideología totalitarias (sean filonazis o filocomunistas) en la primera mitad del siglo XX. En 1998, un librero francés fue detenido, declarado culpable y condenado a dos años de suspensión por destruir numerosos libros musulmanes escritos en caracteres arábigos existentes en una Biblioteca Municipal de París.

El fanático librero visitaba todos los viernes, el día sagrado para los musulmanes, esta biblioteca y entre sus ropas escondía los libros que sustraía. En su casa procedía a quemarlos. En su defensa durante el juicio argumentó: “Los quemaba para evitar que pudieran leerse’’.

Afortunadamente, hoy en día, como antaño los pacientes monjes del medievo, en las montañas Chiltan, situadas en la comunidad de Quetta, en Pakistán, existen 56 túneles donde diariamente un grupo de bibliotecarios, documentalistas y sirvientes se afana en custodiar, conservar y reparar, en la medida de lo posible, un atípico cementerio que contiene 70.000 bolsas de plástico transparente amarillo que albergan 70.000 ejemplares dañados del Corán. Estos depósitos son llamados Jabal-E-Noor-Ul-Quran.

Desde antes de la toma de Granada y hasta la guerra de Bosnia, este libro, encarnación del mal para los intolerantes, ha visitado la la hoguera asiduamente. Paradójicamente, las primeras destrucciones del libro sagrado para los musulmanes partieron de los propios creyentes. Utman culminó el proceso de compilación (o recopilación) de todas las versiones existentes del texto en una única. Terminada la tarea entre los años 650 y 656, Utman envió copias del manuscrito resultante a todos los rincones del imperio islámico, ordenando la destrucción del resto de las copias que diferían de esta versión, la única que ha llegado hasta nosotros.

Ahora, en este tiempo de choque de civilizaciones, de revueltas en los países islámicos y de renacer de la intolerancia, quizá es el tiempo de recordar una frase acuñada por el poeta alemán Heinrich Heine en 1821, en su tragedia Almansor: “Allí donde queman libros, acaban quemando hombres’’ (“Dort, wo man Bücher verbrennt, verbrennt man am Ende auch Menschen’’).

secretOlivo

secretOlivo

Revista y web de Cultura Andaluza Contemporánea
secretOlivo
4 Comments

4 Comments

  1. conchi

    abril, 2011 at 10:00

    la destrucción de la biblioteca de alejandría….

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

secretOlivo es una revista y web de Cultura Andaluza contemporánea

Archivos

secretOlivo.com utiliza una licencia Creative Commons. (CC BY-SA 3.0)

parriba