Opinión y Pensamiento

El zombie filosófico (o la filosofía zombie)

El zombie filosófico (o la filosofía zombie)

El zombie filosófico (o la filosofía zombie)

Compartimos un mundo, un estado de cosas dadas, en el que la conciencia tiene un grave problema. La observación de las conductas de las personas muestra a estas como tiradas por las cuerdas de sus dispositivos electrónicos, de las canciones ambientales de los supermercados, la manía de los fármacos y el tremendo azote de la burocracia. El problema de la libertad brilla en un mundo donde cada palabra que aparece en nuestro pensamiento está marcada por una producción exterior de subjetividad, un mecanismo que se introduce en nuestra mente y nos hace que este hable por nosotros. Si observamos el caso de las hormigas zombies, estas son infectadas por el hongo Cordyceps unilateralis es que las controla y se alimenta de ellas, las manipula para infectar a otras, media todo su comportamiento hasta llevarlas a la muerte y expandirse viralmente .

¿Qué diferencia hay entre este hongo que manipula a las hormigas y los distintos parásitos del control de sociedades como puede ser la televisión, la escuela o las distintas formas que tiene la técnica de esclavizar la sociedad a su lógica de pensamiento? ¿Qué pasaría si se pusieran de acuerdo la MTV, la mediática gubernamental y el resto de instituciones, si pusieran miles de anuncios en Facebook y de spam, si una y otra vez se dijera por altavoces: “devora cerebros, devora cerebros” probablemente la población asimilara el mensaje y su pensamiento se reduciría a este e igualmente su práctica. Igual que en el caso del hongo, observaríamos como el virus se introduciría primero en unos cuantos sujetos, después a la masa entera compartiéndose por las redes sociales, por mensajes de whatsapp, enseñándose en las universidades y colegios como impulso constitutivo y educación en buenas maneras. Si todos estos instrumentos de control nos mandaran devorar cerebros en vez de consumir merca-ncia lo más probable sería que nos encontrásemos ante el apocalipsis zombie donde a pesar de haber conciencia, fingiríamos, nos dejaríamos llevar por la inercia y al igual que los cánones de belleza hacen que se gasten inmensas cantidades de dinero y sacrificios corporales en pos de introducir implante llenos de solución salina o silicona en gel atravesando los senos con una mamoplastía en las grandes estrellas de cine que llegan a miles de personas que las imitan; cuando estas empiecen a hacer anuncios devorando cerebros es cuestión de tiempo que el virus se extienda y se comiencen a subir fotografías realizando esta práctica en redes sociales, como las muchas que ya se hacen relacionadas con la automutilación, el ridículo, la tortura, el selfie o los retos de “La Ballena Azul” Por tanto ¿Cómo poder negar que la población tiene tanta autodeterminación para, si ya ha obedecido la barbarie en tantas ocasiones, no seguir obedeciendo a la orden de rasgarse las vestiduras y empezar a comerse los unos a los otros?

Desde la filosofía de la ciencia, siendo el discurso científico el que ostenta ahora mismo la norma de la veracidad, mostremos como la zombificación es representrable en el control de sociedades desde la citación de la filosofía de la ciencia y la filosofía de la mente. El zombie filosófico es un concepto acuñado por el filósofo David Chalmers de la escuela analítica y especializado en filosofía de la mente y filosofía del lenguaje. La concepción del zombie filosófico trata de un sujeto hipotético que aun careciendo de conciencia tiene el aspecto y la conducta de un ser humano completo, indistinguible de otro. Este zombie filosófico actuaría careciendo de lo que en filosofía de la mente se denomina qualia, es decir, experiencias subjetivas que hacen que experimentemos las cosas en cuanto tales. En el problema del cuarto de Mary, por ejemplo acuñado por Jackon [i], esta no conoce el qualia rojo aunque conozca su física al no haberlo experimentado. En el zombie filosófico únicamente habría la reacción ante este no epistemológica como en el caso de Mary que tiene todo el conocimiento sobre esta sensación sin haberse dado, sino la fisionómica de un cuerpo que simplemente se mueve aconscientemente y que, en este ensayo, se defiende que aun teniendo conciencia es posible no experimentarla.

El zombie filosófico que actúa sin qualia efectúa simplemente como actuaría otro ser humano pero sin tener la experiencia subjetiva. Si este se pinchara en un dedo, reaccionaría como si se hubiera hecho daño cuando en realidad no ha sentido nada y solo marca esa pauta sin haberla experimentado. Si observamos las concepciones de Wittgenstein por ejemplo sobre el dolor [ii] no podemos saber si este lo experimenta un congénere más que por un acuerdo de conducta. Nosotros sentimos dolor al pincharnos un dedo y decimos “¡ay!”, entonces, cuando vemos a otro que hace el mismo gesto tras tener la misma experiencia creemos que ha sentido algo como nosotros sin tener la plena certeza de que este está experimentando esto más que por convencionalidad.  El zombie filosófico daría la razón a Wittgenstein en este punto, sujetos que fingen, que son movidos desde la exterioridad, desde un hongo hecho por burocracia y números binarios, cámaras de seguridad y de televisión. El zombie filosófico simplemente reacciona por convención no por autonomía, le es posible tener una conciencia pero no se rige por ella sino por su parásito.

Podemos comparar esto con el experimento de Searle de “la habitación china”[iii]. Este consiste en que un chino introduce un mensaje en una máquina que le responde en un perfecto chino dando la impresión de que conoce el idioma. El juego consiste en que luego es el propio Searle el que se introduce en la máquina con un montón de manuales de chino y utilizando esa información logra ir respondiendo a los mensajes que le mandan sin tener ni idea de chino, únicamente simulando entenderlo a partir de la traducción. Esto se relaciona con el zombie filosófico de la misma manera. Se finge que las palabras y las conductas proceden del sujeto cuando en realidad vienen de los “manuales”. ¿Qué pasaría si Searle en vez de entrar en la máquina voluntariamente estuviera esclavizado para contestar y contestar mensajes en chino a partir de la información y todas sus palabras posibles fuera la repetición de este proceso? ¿Podríamos decir que este está experimentando su conciencia o solo fingiéndola debido a que todas las palabras que se producen en esta son exteriores? ¿Cómo podemos decir que este tiene un pleno uso de su conciencia y no una instrumentaciób y un uso alterado de esta?  En este caso ¿Cómo podemos rebatir que el Searle encerrado en la máquina es más que un cuerpo que trasmite palabras pero que no las construye, que únicamente enlaza, transitorio, un trámite de acciones al igual que el zombie que avanza regido por lo dado y no por autonomía, por elección institucional de palabras y uso mediático de las herramientas de la conciencia para la elaboración de estas?

Filosofía zombie

El zombie filosófico por tanto, no tiene que ser un cuerpo como los que se ven en las películas de G.A Romero en las cuales un cuerpo muerto mantiene el cerebro que lo dirige a sus estímulos primarios de alimentación sino que puede estar dirigido igualmente a otras conductas. ¿Qué diferencia hay entre el mensaje comer cerebros y las avalanchas del Black Friday que gritan en la conciencia ¡compra, compra!? ¿Cómo podemos argumentar que aquellos que transitan los centros comerciales tienen mayor nivel de conciencia que los zombies que vagan por los pasillos de la hecatombe?

Está demostrada la posibilidad del zombie en el mundo por ejemplo en las prácticas del vudú haitiano. La correcta administración del veneno del pez globo hace que un sujeto portador de conciencia deje de regirse por esta y tras entrar en un estado de muerte aparente resucite para ser controlada por los mensajes que le dicta el hechicero vudú que pueden ir desde la violencia hasta el trabajo forzado o, el simplemente, que el cuerpo vague mientras la conciencia atrapada no tiene siquiera constancia de sí misma. Cómo demuestra la experiencia, si es posible hacer algo de alguna forma debe haber muchas otras para que se produzca. El cuerpo que tiene conciencia pero que no se rige por ella, que finge experimentar cuando no tiene acceso a los qualia, que únicamente se mueve, se alimenta, consume, se da de muchas otras formas.

Hay instrumentos psicológicos para la construcción de este género zombie. El proyecto ha sido realizado por ejemplo en los experimentos del MK ULTRA en vietnan donde el uso de psicotrópicos convertía a los soldados en caóticas máquinas de muerte. Actualmente, mediante los usos de la anfetamina, se consigue que concretos útiles del control de la población que son ilegales nombrar apliquen toda la fuerza que pueden con sus porras sin que estos las dirijan, solo las órdenes como los bersekers nórdicos que insensibles al dolor o a la piedad se lanzaban a la batalla solo que en este caso ingerían la orina enteógena del chamán y no una pastilla hecha en un laboratorio del estado. Sin embargo hay métodos mucho más elegantes para la zombificación que el vudú y el clásico uso de drogas.

Así, es verano, en una famosa zona de playa. Las familias venden el cuerpo de su hija a la trata para comprar una televisión de plasma que les susurra la idea de felicidad. Las operaciones estéticas son la salida más rentable al estudio de la medicina. El tiempo se divide entre observar la pantalla del móvil y que este nos observe a nosotros durante el chasquido y la preparación de la cámara. Una estampida en un centro comercial deja unos cuantos muertos pero las ganancias en ese día fueron millonarias. El niño no puede mantenerse sentado en el pupitre durante las seis horas de escuela así que le es recetado Adderall, que es una mezcla de sales de anfetaminas y el metilfenidato (por ejemplo, Ritalina y Concerta, un medicamento de liberación prolongada) [iv] que hace que su comportamiento y resultado escolar se adapte mejor a los cánones de conducta, el sabor es picante.

Los anuncios en el youtube llevan de un lado a otro hasta que un joven taiwanés muere después de cinco días seguidos frente al ordenador, los empleados tardaron varias horas en darse cuenta y antes de retirar el cadáver subieron una fotografía a la cuenta de instagram del ciber café. Los días pasan, un soldado israelí golpea brutalmente la cabeza de un niño palestino hasta que los sesos se dispersan. El juego de pokemon go deja más de treinta mil heridos y 256 muertes solo en Estados Unidos según listas oficiales, igualmente Niantic, la compañía desarrolladora de Pokémon GO, ha visto sus beneficios incrementarse por 26 gracias al rotundo éxito del juego, un 2.600% más que en 2015.

El hongo se desliza por el sistema nervioso de la hormiga y va infectando su cuerpo, manipulándolo, mutándolo para el goce de este. Llena sus cabezas y poco a poco se va haciendo indistinguible el cuerpo de la hormiga del cuerpo del hongo. La hormiga adquiere un aspecto atroz. Deambulan sin dirección, sufren convulsiones, el hongo se carcajea, la hormiga no sabe que está infectada y cuando choca contra los árboles lo hace ella, incapaz de ver el cuerpo horrible, mitad hongo-mitad hormiga que se extiende sobre ella. Pasando unos días, el hongo va disgregando las fibras del cuerpo de la hormiga y la lleva a una hoja donde esta se aferra para que el hongo pueda crecer a su gusto. Ahí, tiene un ambiente estable que permite soltar las esporas que infectaran a otra muestra de hormigas que harán el mismo recorrido. Cuando ya ha terminado el proceso, simplemente suelta un veneno que la mata, la hormiga cree que es ella quien ha producido esta partitura de movimientos cuya batuta lleva el hongo. La empresa Monsanto actualmente experimenta con esta especie de hongo ascomiceto de la familia Clavicipitaceae.

El zombie filosófico por tanto es algo más que un monstruo, es un ciudadano ejemplar, bien visto. La sociedad nos conduce como un rebaño hacia un apocalipsis zombie en el cual nos autofagocitarermos, nosotros mismos devoraremos nuestro cerebro sin darnos cuenta al igual que la hormiga se aferra a la hoja nosotros al teléfono creyendo que este concentra nuestra identidad. Y sin embargo, seguiremos llamándonos libres, felices, a la moda, cuando únicamente seamos zombies y la angustia nos martillee con toda su fuerza, la desesperación nos nuble el sentido, el ansia nos arranque los labios y las uñas dejando los pellejos en los dedos al esperar por el siguiente capítulo de la serie de HBO the walking dead.

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[i] F. JACKSON Epiphenomenal qualia, 1982
[ii] L. WITTGENSTEIN Sobre la certeza 1941
[iii] J.SEARLE Minds, Brains and Programs 1980
[iv] Desde la U.S National library of medicine

Fernando Grieta

Poeta, director de teatro y pensador de la disidencia. Andaluz de matria argentina. Agitador de la práctica y la vuelta del arte al riesgo, a la recuperación de las calles, los barrios ylas plazas públicas, desde los laterales contra el corazón del Leviatán.
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