Opinión y Pensamiento

El gatillo fácil

El gatillo fácil Facundo Ferreira

El gatillo fácil

NIÑO DE DOCE AÑOS ES ASESINADO POR LA POLICÍA. Sucedió en San Miguel de Tucumán, Argentina, donde crecía entre la arquitectura cadálsica de las villas al igual que en casi todo el continente. El menor, de doce años, Facundo Ferreira, fue asesinado a balazos por la policía tucumana este pasado mes de marzo. Un proyectil de 9mm entró limpiamente en su cabeza, aunque cuando fueron a reconocer el cadáver les dijeron que había sido un accidente de tráfico[1].

El gatillo fácil Facundo Ferreira

La obviedad no permitió el paso a la manipulación que hace todo lo posible por esconder o maquillar estos sucesos, sus causas, sus abusos… Facundo Ferreira iba en una moto, pasajero de un amigo de 14 años que fue “solamente´´ herido. Volvían pasada la media noche cuando, según las declaraciones, un patrullero advirtió algo sospechoso, un testigo -taxista- vio como el mismo que disparó a bocajarro se lió a patadas contra el cuerpo tras ser abatido.[2]

La presunción de inocencia se ha convertido en Argentina en una metodología del gatillo fácil, el disparar ante cualquier tipo de sospecha y no a herir, sino a matar. Los chicos volvían en moto a media noche cuando de repente el silbido fatal de una bala atravesó al menor e hirió al conductor que fue trasladado no al hospital sino a la comisaría.[3]

El motivo, la simple sospecha, la estigmatización de una sociedad maltratada cuya neurosis desemboca en una presión policial desmedida que al más leve indicio no busca la reducción y el juicio justo sino el exterminio. Ante cualquier duda no importa el raciocinio sino la velocidad con la que se saca el arma ya que es fácil esconder debajo de la manta de los medios de comunicación la cantidad de muchachos que, como este, son brutalmente asesinados ante el terrible soplo que fomenta esta práctica e incentiva la violencia en geografías ignoradas por el egocentrismo europeo.

Pero no es el único de los casos y esto no es ninguna sorpresa. La propia ministra de seguridad Patricia Bullrich incentiva esta dinámica aconsejando al policía “disparar cuando lo considere´´ y cambiar “la doctrina de la culpa ´´[4] en pos de una inmunidad de la que se deduce tanto una ausencia de criterio como de replanteamiento en algo tan grave como es el ser portador de la autoridad del poder sobre la vida y la muerte a la hora de cumplir una ley que cada vez se esfuerza menos en ocultar su rostro inhumano. Incluso en los medios oficiales esta problemática erupciona como en el caso de Leonel Mafud que tras ser tiroteado en su coche y acusado de haber “propiciado una persecución y enfrentamiento´´ dijeron encontrar “un kilo de marihuana y 300 gramos de cocaína que no se encontraban ahí durante la requisa inicial´´[5]. Estos policías fueron apartados de sus cargos y destituidos, unos con más intentos por parte de los organismos oficiales de salvarlos, otros donde no se pudo hacer nada debido a su explícito como el caso de Diego Gallardo en el 11 de enero del 2005 apaleado hasta la muerte en la comisaria, muestra ya antigua de la sistematización de la tortura que a día de hoy no hace sino aumentar [6] .

Sin embargo muchos, con historias semejantes, salieron impunes. Desde el ir a ver un concierto de La Renga y acabar boca abajo en un rio como en el caso de Ismael Sosa[7] o uno de Patricio Rey y los redonditos de ricota donde a Walter Bulacio de 17 años quedó en la entrada con un traumatismo craneal y cuya familia, después de rechazar una indemnización, que bien puede llamarse soborno, aún espera justicia bajo la arena. [8] Clásico ejemplo de esta problemática también es el caso que en 2003 sigue inmpune en el 2017  cuando en Córdoba mataron a tiros en su coche a Luciano Chávez[9] y los 11 años que pedía la fiscalía aún son polvo en la burocracia que cada vez reforma más sus leyes en el fomento de esta cultura de la imposición del miedo a un brazo armado de la ley que no duda en utilizar su poder indiscriminadamente aunque no se presente delito. La muerte se administra y se pasea en su coche de luces o de paisano, los gobernantes no hacen más que clamar por su presencia y la población es estrangulada en su inocencia por un neoliberalismo radical que esconde un uso desproporcionado del control a base de pólvora y tubería, mientras los negocios se hacen con la tranquilidad paradisiaca de la costa turística y los apretones internacionales de manos.

¿Cuáles son las causas de que, en 2018, la violencia institucional haya crecido exponencialmente y la inmunidad legal hasta tal punto de que se pueda disparar prácticamente por diversión? ¿Qué es lo que hace que en Argentina el gatillo fácil se dispare y en cualquier momento se pueda, literalmente, ser ejecutado y ejecutar? La delincuencia y la inseguridad por su parte también han aumentado hasta el horror. ¿Qué pasa mientras que en otro cuartel se encuentran preservativos y llantos, un agente dice a un padre de familia que el ordenador que lleva en la mano ha sido robado por una falsa alarma? ¿Será por la pobreza que asola el país debido a su política de venta al exterior de toda la carne de la tierra a las multinacionales? ¿Será por el aumento alucinante de las facturas de los servicios básicos y el descenso en picado de los sueldos en los que la clase media se ha convertido en utopía? ¿Por la lucha contra el cuerpo del ciudadano en pos de un mercado idílico donde los números campan a su ancha y mientras en la casa rosada se cierran tratos con United colours of Benetton un operativo encapuchado en plaza de mayo se ocupa de quemar las casitas de chapa, cartón y colchón haciendo una hoguera que al día siguiente el viento de Buenos Aires se ocupará de borrar del cemento pero no de la tierra y que, inevitablemente, serán de nuevo alzadas continuándose el círculo de destrucción y miseria?

Mientras esto pasa Europa calla y en el mismo vacío que esta vive, responde con silencio, se ciega hacia sí misma. Vivimos ignorando la realidad del otro que nuestra política destruye tanto indirecta como directamente. Es por tanto, responsabilidad de Europa ceder la voz al otro al que aniquila. Frente a los disparos, el tambor y frente la aniquilación indirecta la cesión al menos del discurso. ¿Cómo pueden ser los teóricos políticos de procedencia y acción estadounidense siendo E.E.U.U uno de los grandes embajadores de la guerra y de la neocolonización? ¿Qué derecho tiene el opresor a regir la norma de la teoría política frente a los oprimidos? Sabemos de la manipulación de los medios de comunicación que se sufre internacionalmente. Quizás una de las soluciones para este planteamiento sea dejar de hablar de y en nosotros y comenzar a escuchar al otro, al que está afuera, al que llegan los gases venenosos que parten de la centralización del mundo en las capitales y centros de poder europeos y estadounidenses aunque las fábricas estén en otra parte. Habría que callar y ver los vientos que nos llegan colándose con embarrada dificultad y atravesando los océanos que nosotros no dudamos en arrasar con la fugacidad de la producción en masa.  Occidente debería aceptar su silencio y en vez de forzarse a articular su verborrea de ocaso y dígitos intentar aprender y conocer lo que fuera de este quizás pueda salvarle si antes no son completamente destruidos por la mezquindad occidental de llevarse a su abismo a todos los mundos. Ya que lo que está fuera de nuestro epicentro no existe y si sucediera esto en una capital europea ¿Cómo reaccionaría el mundo?

Porque en Argentina mueren jóvenes ¿Saben? y a los ancianos les quitan la pensión todos los días, en noticias que no alcanzan a leer y aunque lean las problemáticas compartidas como esta última que está aquí y allá son devorados por la hipertrofia del parloteo. Porque aunque sepamos que en África hay guerras y hambre, ¿Quien lo sabe con seguridad? ¿quién se digna a informarse? ¿Quien va a ponerle cuerpo o letra? Sin embargo hablamos, hablamos y hablamos e imponemos nuestro discurso en vez de tener la humildad o la dignidad de ceder y al menos escuchar fuera del egocentrismo tanto geopolítico como en la individualidad de cada uno. Y la noticia es literal aunque acá pongamos todo desde la falsa tranquilidad de la civilización que no alcanza a ver el propio horror que ella construye. Es hora de ceder la voz, de comprendernos a nosotros mismos, al otro y a lo que hemos creado a partir del otro y no a juzgar al otro y a nosotros mismos desde uno. ¿Alguien escuchó de los feminicidios en Brasil más que desde la generalidad? ¿De las lágrimas negras de vaca muerta en la Patagonia)?  ¿De Ruanda, Liberia y el coltán? Pues callemos, dejemos de producir información y comencemos a escuchar, a dejarnos acoger por el otro que a pesar de maltratarlo como el más cruel de los verdugos tiene la fuerza y la hondura de seguir manteniendo los brazos abiertos a sus asesinos.

Así que escuchemos los gritos porque gritan muy fuerte aunque nos aislemos en nuestro palacio de cristal.

Escuchemos como la brisa del otro nos salva mostrándonos en su espejo el terrible rostro que nos crece de la hiedra histórica cubierta de hongos y dólares. Aquí tienen un grito, el grito de la garganta poderosa. Aquí tienen los resultados de esto, la parte más humana, la parte más cercana, la realidad más próxima que se acerca a la lejanía. El gatillo fácil es solo fenómeno más, sociología, una noticia, un tropiezo con un texto en internet, eso para nosotros, para otro es una circunstancia apretada, una vivencia, un sufrimiento que condiciona toda la existencia. Porque duele mucho que a tu nieto le disparen por la espalda y le vuelen los sesos, porque duele mucho. Calmen un segundo sus ojos y frenen de ver todo lo que les rodea desde la ficción de la pantalla y entiendan que hay algo al otro lado. Vean acá un cacho de la realidad que ignoran, de los gritos que silencian con el murmullo de las tiendas.

Esta es la carta de Mercedes del Valle Ferreira, un texto lejano pero que aquí se nos une, acudan a su encuentro, empaticen. Vean como esto es es algo que afecta, que es, auténticamente terrible, que sucede. Investiguen, salgan de sus centros, busquen más allá de este palacio de cristal donde todo son ilusiones que se realizan en los mataderos de los laterales. Tengan corazón y conciencia para poder salir de sí mismos al encuentro y abracen a la persona y no a la noticia con la responsabilidad que les toca.

Carta abierta de Mercedes del Valle, abuela de Facundo Ferreira

Ya no me quedan lágrimas. Nos destrozaron la vida. El Negro era un niño maravilloso, lleno de amistades, que no tenía problemas con nadie. Y anteayer a la madrugada, a pocas horas de su primer día en la secundaria, lo mataron, me lo mataron. Tenía 12 años: 12 años, tenía, ¿entienden? Un niño, hermanito de otras dos niñitas, de repente pasó a estar en el hospital Ángel Padilla, tirado en un rincón, con la cabeza destrozada… Era una criaturita, mi criaturita.

¿Cómo se hace? ¿Cómo hacemos? ¿Quién se lleva este dolor? Para colmo, debemos soportar infinidad de historias falsas, circulando por internet o televisión, porque no, nada hubiera justificado lo que hicieron, pero mi nieto no robaba, ni manejaba un revólver, como inventa la Policía. Había terminado la primaria en la escuela Miguel Lillo con muy buenas notas y estaba por arrancar su nuevo ciclo en la ENET Nº5. Ya tenía todos los útiles, la mochila preparada y su ropa lista. Es más, acabábamos de comprar unos zapatos que no le gustaban para nada, pero los necesitaba para arrancar el colegio. Vivía conmigo y con sus tíos, en mi casa, en el barrio Juan XXIII, conocido como Villa Bombilla, en Tucumán.

El miércoles a la noche, Facu salió en moto con Juan, un amigo dos años más grande, para ir a ver las picadas en el Parque 9 de Julio, como es común acá entre los changos… Al regresar, pasada la medianoche, unos uniformados les dispararon a quemarropa, así, ¡a quemarropa! No existió ningún enfrentamiento. Y en cuanto nos enteramos, salimos corriendo al hospital, donde nos recibieron con mentiras los voceros arreglados con las Fuerzas. “Sufrió un accidente vial”, nos dijeron. Y minutos después, la tomografía nos anunció que había fallecido por el tiro de un arma 9mm.

La versión oficial vino acompañada por un cordón policial, porque “íbamos a generar problemas”. Y entonces inmediatamente fuimos a la Comisaría 1ª, donde nos dijeron que los agentes ya estaban detenidos. Éramos dos mujeres y ellos un montón de hombres, apuntándonos con itakas. Nos ocultaron información y nos sacaron zamarreándonos de los brazos. Ahora, el barrio está lleno de patrullas y, mientras dejo caer estas palabras como lágrimas, comienza una razia en la otra cuadra, bajo la mira de un helicóptero policial que sobrevuela la zona.

El 7 de mayo, Facu iba a cumplir 13. Y sí, soñaba ser como Messi, para poder comprarle una casa a su mamá, que vive en Santa Fe. Allá, él había jugado al fútbol en Unión de Sunchales y tenía pensado volver en unos meses. ¡No podrá! Me parece verlo ahora, jurándonos que algún día nos iba a comprar “una mansión, para poder vivir mejor”. Lo pienso y todavía no entiendo. ¿Cómo que no volveré a ver a mi nieto? ¿Cómo que no volverá a correr hasta mis brazos, gritándome “Pachona, Pachona”? ¿Cómo que lo mataron, si nunca nadie dijo nada malo de mi negrito? No puedo explicar lo que siento aquí, en el pecho. ¡No saben cuántos amigos tenía! No saben cuántos niños había en su entierro.

¡Su entierro!

Ahora sólo nos queda luchar, yendo a Tribunales todos los días, caminando en los pies de todos ustedes, todas las veces que haga falta, porque nosotros no tenemos plata, pero tenemos dignidad. No entendemos y nunca podremos entender por qué hicieron lo que hicieron, pero no van a detenernos hasta que no se haga justicia, para que mi nietito pueda descansar en paz. Yo sigo llorando. No puedo parar. Siento un dolor inmenso, que ya no puedo calmar con sus abrazos…

Te juro, mi negrito, que no voy a bajar los brazos.

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[1] https://www.pagina12.com.ar/100722-debemos-soportar-infinidad-de-historias-falsas
[2] https://www.elpais.com.uy/mundo/mataron-mi-negrito-muerte-nino-anos-conmueve-argentina.html
[3] https://www.pagina12.com.ar/100564-mas-policias-inspirados-en-chocobar
[4] https://info135.com.ar/2018/02/06/patricia-bullrich-abre-las-puertas-al-gatillo-facil-el-policia-podra-disparar-
cuando-lo-considere/
[5] https://www.clarin.com/policiales/detuvieron-policias-matar-fingir-enfrentamiento_0_4yZ2FQcFe.html
[6] https://www.clarin.com/ultimo-momento/casos-llegan-juicio_0_Sk2amfyRKx.html
[7] https://www.clarin.com/policiales/la_renga-recital-muerto-denuncia-policia_0_BkDIS9D7e.html
[8] http://perio.unlp.edu.ar/node/3829
[9] http://www.cba24n.com.ar/content/comenzo-juicio-por-gatillo-facil-en-plaza-de-alta-cordoba

 

 

Fernando Grieta

Fernando Grieta

Poeta, director de teatro y pensador de la disidencia. Andaluz de matria argentina. Agitador de la práctica y la vuelta del arte al riesgo, a la recuperación de las calles, los barrios ylas plazas públicas, desde los laterales contra el corazón del Leviatán.
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