Opinión y Pensamiento

Los exportadores de talento

Los exportadores de talento

Lo que antes era una lacra, un problema a resolver que avergonzaba, ahora se publicita con orgullo presentándolo como un logro. Pero se trata de lo mismo…

En uno de los actos que el sector que manda ahora en el PSOE, tras el triunfo del golpe, le ha programado a Susana Díaz para hacer su precampaña a la Secretaría General del partido, estirando a casi dos semanas la celebración del 28-F, la señora presidenta no ha tenido otra ocurrencia que presumir de que ahora Andalucía no sólo exporta productos agroalimentarios sino también talento. Está claro que sus asesores de imagen no tienen mucha sensibilidad o no pisan la calle cuando no le pusieron reparos a esta frase, porque es demasiado fuerte enorgullecerse de que decenas de miles de andaluces, sobre todo jóvenes con títulos universitarios, y otros no tan jóvenes también con importante formación, tengan que salir de Andalucía y buscar en otros países las oportunidades que aquí se les niega para desarrollar sus capacidades y su “talento”. Un simple cambio de palabras no modifica la realidad de las cosas: lo que antes se llamaba “fuga de cerebros” ahora, por obra y gracia de la grasia (¿o del malaje?) de doña Susana Díaz, pretenden que se denomine “exportación de talento”. Lo que antes era una lacra, un problema a resolver que avergonzaba, ahora se publicita con orgullo presentándolo como un logro. Pero se trata de lo mismo.

¿A qué se debe que todo ese talento que se exporta no pueda desarrollarse aquí, en Andalucía, y aplicarse a la solución de nuestros problemas? ¿Tanto talento sobra en los cargos políticos, en la Administración andaluza y en nuestras empresas como para que podamos permitirnos el lujo de exportar el que logran formar nuestras universidades o producen los valores profundos de nuestra cultura? Mire a su alrededor doña Susana, contémplese ella misma a solas ante un espejo, y contéstese a la pregunta de si ve en ese entorno y ese espejo tanto talento que ya no necesitan más y por eso exportan el que surge en nuestras aulas, o emerge en lo que algunos llaman la universidad de la vida, y que no tiene otra opción que engrosar el porcentaje del más del 50% de nuestros jóvenes en paro o marcharse de Andalucía. Le sugiero que, aunque ahora esté muy centrada en las encuestas sobre las opiniones de los afiliados a su partido sobre su persona y las de los otros candidatos a dirigirlo, gaste algo de su tiempo en consultar los resultados de las encuestas a estudiantes y recientes graduados andaluces sobre cómo ven su futuro. Comprobará el grado en que más de siete quinquenios de “autonomía” (?) gobernada por su partido han resuelto el problema de la emigración forzosa.

Como nuestro modelo productivo sigue siendo el extractivismo, ahora, como en el siglo pasado, seguimos extrayendo nuestra riqueza agrícola, minera y también humana para ponerla al servicio de otros intereses y territorios y no de Andalucía (aunque, sin duda, haya andaluces que sí obtienen de ello beneficios: los que actúan como delegados y cómplices políticos de esos intereses, bien instalados en el Régimen que personifica hoy nuestra presidenta). Tras casi cuarenta años de gobiernos dichos socialistas (?) en la Junta, poco ha cambiado en cuanto a las perspectivas de nuestros jóvenes. En un porcentaje éticamente inaceptable, piensan que tendrán que marcharse forzosamente de esta su tierra para poder aplicar las capacidades que les han aportado sus años de estudio -no pocas veces con el sacrificio de sus familias-y los valores de nuestra cultura: eso que doña Susana y sus corifeos llaman “talento” y que tan orgullosos están de que sea un ¿nuevo? producto de exportación.

Ya que estamos en época de carnavales, quieren disfrazar la emigración forzosa de nuestros jóvenes -la obligada fuga de cerebros- con ese antifaz. Es una pena que el Gobierno en pleno de la Junta no se haya presentado al concurso de chirigotas del teatro Falla de Cádiz. Evidentemente, con el nombre de Los exportadores de talento. Yo creo que habrían pasado a la final. Hubieran podido cantarnos que a ellos ya no les cabe más talento y por eso tienen que expulsarlo (perdón, exportarlo) por todo el mundo mundial. ¿O es que no hace falta talento para, siendo profesor de Física, ser nombrado consejero de Economía, o no habiendo desarrollado nunca profesión alguna haber llegado a la presidencia del gobierno “autónomo”? Claro que alguna voz podría protestar diciendo que lo uno y lo otro, y muchas cosas más del repertorio de ejemplos que podrían ofrecernos, no son pruebas de talento sino de desparpajo, picaresca o atrevimiento. Me temo que esa voz, si se alzara, sería ahogada por los gritos de la claque: ¡Carnaval! ¡Carnaval! Sin duda, harían falta muchas más voces que dijeran que el rey pasea desnudo.

Isidoro Moreno

Isidoro Moreno

Catedrático de Antropología de la Universidad de Sevilla y miembro de la Asamblea de Andalucía
Isidoro Moreno

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