Flores

Lo esencial del Tango

Tango ‘’Puente de la mujer’’ (2019) Buenos Aires, Argentina. Bailarines: María Mallol y Sebastián Inuzuka. Fotógrafo: Alesso.ph

Lo esencial del Tango: Maria Mallol

Por Sofía Crottogini

Todxs saben que no hay nada más argentino que inventar supuestos orígenes y relatos fantasiosos de todo cuanto nos rodea, el tema es que muchas veces no notamos que cuando le pintamos una imagen a otrxs, en la volteada, terminamos comiéndonos el cuento. Pero digo cuento o relato no peyorativamente, sino con orgullo, acá nos encanta vivir con el no-origen, con la mezcla y con la desestimación de la supuesta distinción entre “ficción” y “realidad” aunque sabemos que por otros lares no les gusta ni medio, pero creo que ahí también está la gracia, en la atracción de lo abyecto. ¿Será porque justamente somos el mestizaje de lxs pueblos originarixs, sino asesinadxs, marginadxs con lxs pueblos exiliadxs? Porque recordemos que lxs europexs que vinieron acá no estaban precisamente en las mejores condiciones, sino que se encontraban desencantadxs y excluidxs en sus comunidades y acá, en la comunidad que supimos construir, se pudieron generar nuevos parámetros, nuevas políticas, una nueva cultura, la de la mezcla y lo popular. Esto no tenemos que olvidarlo nunca, porque a pesar de que no fue sin oposiciones, ya que también se constituyeron las clases altas eurocéntricas y antipopulares que siguen operando, bien que mal terminamos obteniendo varias victorias.

Una de ellas es la del tango, cuento que comienza con la adopción nacional de una danza que solo logró reconocimiento y estatus gracias al interés internacional que generó por “lo exótico” de ver gente blanca bailar una danza sumamente sexualizada y vinculada a las clases bajas, en un contexto mundial y local altamente puritano y gobernado por los modales burgueses. Pero que este gran relato no nos eclipse lo más importante, el antes que tenemos que reivindicar y traer a la memoria para reparar una omisión más de las clases bajas y lxs negrxs. La revisión histórica nos brinda la oportunidad de recuperar otro origen, el de la comunidad y producción cultural generada entre el pueblo y perseguida por su construcción de vínculos e identidad, de lazos sociales que perviven hasta hoy en día por más que se haya intentado ocultar o destruir.    

Todo esto iba para presentar a una compañera increíble que es bailarina desde que pudo caminar, María Mallol, ella fusiona lo popular y lo espectacular del tango de un modo conmovedor, encarnado y experienciado. Estudia composición coreográfica en la UNA y es bailarina, una persona que no solo sabe, sino que habita ese saber y trata de compartirlo mediante espectáculos culturales, entre amigxs, en la calle o en las aulas, ya que también es profesora de quienes esperamos sientan y compartan este arte con muchx más gente. La cultura de lo popular es lo mejor que tenemos, el compartir, el hacer las cosas por el mero hecho de construir algo nuevo y para todxs, eso mismo que hacía que bailar tango tuviese que esconderse, lo mismo que hacía que lxs trabajadorxs no puedan entrar a las universidades, por suerte, hoy la historia la escribimos otrxs, hagámosnos cargo y carne de esta posibilidad y tratemos de sumar más gente y más espíritu popular a todo lo que hagamos.

Lo esencial del Tango
‘’Mercado San Telmo’’ (2019) Buenos Aires, Argentina.
Bailarines: María Mallol y Sebastián Inuzuka. Fotógrafo: Alesso.ph

El Tango argentino

Por María Mallol

Un poco de historia

A partir de las últimas décadas del siglo XIX, el tango comenzó a gestarse con el mestizaje cultural entrela población rioplatense pre- inmigración (indígenas, negros, mulatos y criollos) y la inmigración masiva, mayoritariamente europea (española e italiana). Si bien el tango reconoce antecedentes africanxs, latinoamericanxs y europexs, sus orígenes culturales se han fusionado de tal modo que resulta casi imposible reconocerlos. Aun así, lxs investigadorxs del tango suelen coincidir en que fue Buenos Aires la Ciudad que lo vio nacer. Comenzó a bailarse de forma marginal en lupanares y bares de arrabal, bajo la mirada y la crítica de la alta sociedad. Prohibido por incitación a la lujuria, la gente se vio obligada a bailarlo en lugares ocultos hasta principios del siglo XX. Se bailaba indistintamente en cabarets de lujo y en las llamadas “milongas”: pistas habilitadas en clubes barriales y suburbanos de Buenos Aires. Grandes orquestas como las de D´Arienzo, Di Sarli, Pugliese, Salgán, d’ Agostino o Caló a través de letristas de gran vuelo como Cadícamo, Castillo, Discépolo y Manzi, actuaban a la vez en cabarets del centro y en salones populares. Por sobre todas las cosas, lxs tanguerxs eran hombres y mujeres “de barrio”.

Un poco de mi

Ingresé en el mundo de la danza con tan solo tres años. Toda la vida estudié técnica clásica con diversxs maestrxs reconocidxs de Buenos Aires y la Ciudad de La Plata. Desde ese momento hasta el día de hoy continúo en formación, incursionando en otras técnicas como la danza moderna y contemporánea; folklore argentino tradicional y contemporáneo; tango salón y escenario.

Hace siete años que comparto mis saberes como profesora independiente, y al mismo tiempo continúo en formación como bailarina intérprete. He tenido la suerte de participar en diversas compañías de distintas disciplinas, y actualmente formo parte de la Compañía Flor de Amancay a cargo de Fernando Rodriguez. Paralelamente me encuentro en proceso de tesis de graduación de la Lic. en Composición coreográfica de la UNA.

Tango en las calles

Lo esencial del Tango
Plaza Moreno(2021), La Plata,Buenos Aires, Argentina
. Bailarines: María Mallol y Lucas Candia. Fotógrafo: Jonatan Vera

En la ciudad de las diagonales el tango mantiene su esencia y aire barrial. Todos los domingos un grupo de jóvenes platenses y del interior de la provincia de Buenos Aires, se reúnen para escuchar unos tangos, tomar unos mates y compartir una tanda de baile en ‘’la torre’’, espacio público ubicado en la plaza principal de la ciudad. Allí se escuchan tangos de los más antiguos (esos que nos hacen viajar en el tiempo), y hasta los más contemporáneos con bases electrónicas. Quien te saque a bailar compartirá una tanda de tres temas en continuado, y quienes no quieran bailar, simplemente aguardarán a un costado disfrutando y observando distintos cuerpos que se encuentran, se abrazan y dialogan sin hablar.

Como bien sabemos, el arte va modificándose y reinventándose con los cambios socio- político-culturales. Es de esta manera que, en esta danza los roles conductor-conducido son asumidos por cualquier persona sea cual sea el género. Lo lindo del tango es que cualquiera puede acceder a él: la edad, el físico o el estatus social no son una limitación para esta danza barrial y popular. 

Es maravilloso comprender lo que sucede en el tango: danza que se funde en el encuentro, en el abrazo compartido y el presente vivido. Nos invita a tener una conciencia activa en el aquí y ahora. Difiere de otras en su cualidad de ser de a dos, donde se vuelve imprescindible la escucha, el dar y recibir en ese instante inmediato. El tango es como la vida misma: no funciona si no es compartida. Esta danza nos conecta con lo desconocido, nos exige cierta apertura a lo inesperado, a lo improvisado, a lo que el otrx tiene para proponer. A partir de la improvisación se construye un lenguaje y un diálogo, una pregunta- respuesta entre ambxs que se conectan y sincronizan mediante la experiencia corpórea. Requiere un cuerpo disponible, sensible, activo, dispuesto a improvisar sea cual sea el rol asumido. Para Sandra Reggiani en ‘’Improvisar en tiempos de pandemia’’ la improvisación es ‘’…tener lugar para lo imprevisto, inesperado, inabarcable, incontrolable y sin embargo establecer un diálogo con ello y de ese modo volverlo al mismo tiempo efímero, deliberado, previsto, abarcable, deseado y esperado…’’ (Reggiani,2020:21). En el tango la improvisación acontece siendo, es acontecer y devenir, sucede ahora de modo inmediato e impredecible. Es imaginar y actuar. 

En esta danza la experiencia nunca se repite, cada cuerpo tiene un tiempo, un ritmo interno y una cadencia determinada. Cada abrazo conserva su singularidad, su energía, su peso en la tierra y manera de transmitir. El desafío está en la unión, en la conexión y sincronía que se pueda construir con la pareja dado que cada paso es una forma de expresión, una manera de comunicar. 

El tango nos invita a ingresar en su universo. No alcanzan las palabras para describirlo, por eso considero que es necesario vivirlo para comprenderlo. No hay palabras que puedan reemplazar la experiencia de ese abrazo compartido. 

María Mallol es estudiante de la Licenciatura en Composición Coreográfica en la UNA

Bibliografía

Reggiani, Sandra (2020) ‘’Improvisar en tiempos de pandemia’’.
Litvak Verónica Paula (2011) ‘’Spuren, acerca de los vínculos humanos en la actualidad’’.
El origen negro del Tango

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