Raíces

La Constitución de Antequera

Breve Historia de la lucha por la autonomía en Andalucía.

“…Se ha dicho que el pueblo andaluz no tiene historia. No la tiene el verdadero esclavo, el que renuncia a su personalidad. Sí la tiene el esclavo civilizado que espiritualmente conquista a su señor. La historia no es la bélica narración de una continua actividad guerrera. Esta será la historia de la barbarie humana. Según su verdadera concepción, la historia de un pueblo, es la de su genio, pugnando siempre a través de los obstáculos históricos, por explayar e imponer sus alientos civilizadores. Y esa historia la tiene Andalucía,…”

“Cuando todos los andaluces conozcan su verdadera historia y esencia, será cuando logremos llegar a obtener el poder necesario para exigir el respeto a nuestra personalidad tan diferente de aquella que tratan de imponernos”.

“No son hombres de bien los que se consagran por entero a sus hogares, sus bibliotecas o sus retiros, rehusando o despreciando la lucha por la justicia. Son egoístas que huyen del fango por evitarse la repugnancia o el esfuerzo (…). Son esa clase cobarde llamada neutra. Hablan de las debilidades de los hombres públicos sin haber contrastado su propia fortaleza y dejan los asuntos públicos a la incapacidad de los peores”

Piensen ustedes, los restauradores de Andalucía que tienen que empezar hasta por notificar aún a gran parte del pueblo andaluz, el hecho mismo de su propia existencia”.

“Mi nacionalismo no consiente, al contrario, estima grotesca, la alabanza de un pueblo a sí mismo, tanto como la propia alabanza individual. Mi patriotismo sigue otros derroteros; antes que andaluz, es humano”.
Blas Infante Pérez.

“Soy andaluz por nacimiento, por sufrimiento, por sensibilidad, por necesidad y por compromiso”.
Carlos Cano

“Seguramente resulte estimulante decir: Bueno sería que nos uniéramos lo más posible hasta que nos tomen en serio. Hasta el momento, en tal unión ninguno nos hemos sentido cómodos ni adecuadamente expresados. Somos unos miles de andaluces cada uno con su cada una y su receta…”
Enrique Iniesta  Coullaut-Valera

Constitución de Antequera

Hitos del siglo XIX: La Constitución de Antequera (1883).

El siglo XIX es testigo de puntuales acontecimientos por los que se perciben ciertos intereses de una tendencia de carácter minoritario y regionalista. Asentada entre determinados intelectuales, puede considerarse el origen del autonomismo durante  la centuria siguiente.

Cabe señalar, entre otros, como ejemplos significativos la Junta Suprema de Andújar y la labor del sanroqueño Francisco María de Tubino al frente de la revista “La Andalucía”.

La Junta Suprema de Andújar se crea en septiembre de 1835 y representa un movimiento generalizado por todo el Estado de una incipiente burguesía liberal urbana que quiere romper con el Antiguo Régimen. Su Manifiesto aprobado entonces, dirigido a los andaluces y donde se menciona la “indisoluble” unidad del “Pueblo Andaluz”, deja entrever cierto grado de conciencia federal del movimiento.

El segundo de estos referentes decimonónicos lo encontramos con Francisco María Tubino. Este primer “andalucista” como se le ha llamado y su publicación “La Andalucía” (Sevilla 1857-1899), vinculada al federalismo, se plantea el objetivo “no abandonar ni un sólo instante la defensa de los intereses materiales de nuestro país”. Se trata de un ejemplo que indica preocupación en determinadas capas sociales a la hora de crear una “Unión Andaluza”, que defienda intereses económicos y sociales.

Pero donde la historia del autonomismo andaluz tiene su primer referente documental contemporáneo más significativo es en la denominada “Constitución de Antequera”. Elaborada en 1883 por los miembros andaluces del Partido Federal supone la primera vinculación entre andalucismo y confederalismo entendido como máxima expresión del federalismo.

Este texto supone una profundización de la ideología federal, tras el fracaso de la I República. A partir de 1882, se inicia un proceso de elaboración de “Códigos regionales” que, en el caso de Andalucía, da como resultado la convocatoria de una Asamblea de las Provincias donde se aprueba la llamada “Constitución Andaluza de Antequera” de clara vinculación confederal y que hace referencia a las competencias, derechos, garantías y deberes del municipio, el cantón (entiéndase comarca) y finaliza con lo que llama región.

En la Constitución de Antequera, Andalucía se entiende como “soberana y autónoma” y como resultado del pacto entre los cantones andaluces previamente creados”. Andalucía aparece por vez primera como sujeto político y su autogobierno basado en la soberanía de sus ciudadanos representaba además una serie de derechos sociales, políticos y económicos. Significaba además un nuevo proyecto de Estado que daba carácter y derechos de ciudadanos a sus habitantes, impulsaba la descentralización potenciando el municipalismo y concebía un modelo de cooperación entre los pueblos de España.

Manuel Ruiz Romero

Andaluz que aspira a serlo de conciencia, busca militancias pretéritas para construir la Historia del futuro. Amigos de sus amigos, investigador social y crítico constructivo
Manuel Ruiz Romero
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