Literatura

Puta o sumisa: ¿Tú eliges?

Collage de Hallideng

Puta o sumisa: ¿Tú eliges?

Este título surge del manifiesto Ni putas ni sumisas, escrito por Fadela Amara (publicado en España por Ediciones Cátedra en 2004), que dio pie al movimiento feminista del mismo nombre en Francia (NPNS). Ambos nacen a raíz del asesinato de Sohane Benziane, una chica árabe de diecisiete años, habitante de una cité de París, quemada a manos de un vecino por no haber actuado “recatadamente”, es decir, por no ser sumisa con las normas del Islam, o mejor dicho: de lo que los hombres de esos barrios toman del Islam para reforzar el control social sobre sus hermanas, novias y vecinas. Tras la reciente publicación en España por el Arzobispado de Granada del libro de Constanza Miriano Cásate y sé sumisa, la asociación de ideas ha sido inevitable.

Leí el manifiesto de Fadela Amara cuando empezaba a conocer a fondo la realidad de los barrios desfavorecidos de Sevilla, y lo que contaba me traía ecos, salvando las distancias, de lo que yo iba aprendiendo sobre la vida de las chicas en esos barrios, cómo se conformaba su identidad sexual y se fijaban sus comportamientos a través de mandatos de género estrictos y bien anclados en su comunidad, dictados por los hombres que las rodeaban e interiorizados por ellas y por sus madres.

La realidad que contaba Amara era y es tremenda: frecuentes violaciones colectivas, que penden como una amenaza real sobre cualquier chica que no se pliegue a las normas de sumisión exigidas, ya sea en el vestir (las chicas salen del barrio con velo y se lo quitan y se maquillan fuera), en los matrimonios impuestos o en la elección de pareja. No me parecía menos tremenda la realidad de niñas retiradas aquí de la educación para cuidar de familiares, casadas y descuidadas y embarazadas a edades cada vez más tempranas, alejadas así de recursos que podrían mejorar su calidad de vida, sin libertad de elección y por tanto sin derechos plenos como ciudadanas.

La etiqueta de puta era y sigue siendo aplicada a aquellas que saquen los pies de cualquier plato patriarcal, y no sólo en los entornos de exclusión. En España hemos tenido y seguimos teniendo bastante de eso. Se trata de una palabra inherente a la violencia de género en todas sus manifestaciones: desde el maltrato psicológico que un hombre pueda ejercer sobre su pareja hasta el asesinato de ésta a manos de aquél. Detrás de cada mujer asesinada intuimos la repetición cotidiana de la palabra puta acompasándose a los malos tratos. Y la peor alternativa que se les puede ofrecer a estas mujeres es la de ser sumisas: la sumisión como reverso de esa moneda.

El libro de Constanza Miriano no pienso leerlo, por mucho que haya sido bestseller en Italia, como defiende el arzobispo. Me basta con conocer algunas de las frases que se han extraído y  las ideas que maneja. No voy a perder tiempo con esta autora que parece haber sido instruida por la Sección Femenina de la Falange Española y de las JONS, esa que se cargó de un plumazo lo conseguido por las mujeres republicanas y adoctrinó a varias generaciones de españolas para ser buenas esposas cristianas y patriotas.

Este fantasma del pasado que vuelve sería casi anecdótico si el libro hubiera sido publicado por una editorial independiente, pero es grave que lo publique esta Iglesia engordada con crecientes subvenciones de dinero público por este estado “laico” y por este gobierno para el que nos estamos quedando sin calificativos. Sería anecdótico si el contexto fuera el de un verdadero estado laico, esto es, donde lo privatizado fuera la religión –págate tus creencias con tu propio dinero- y no los servicios públicos. Como tenemos lo contrario, y como el término feminista se sigue revistiendo de malditismo y puterío conforme se eleva el olor de sacristía por el hemiciclo, esta publicación se nos atraganta tanto como a los descendientes políticos de Franco se les siguen atragantando las ideas libertarias e igualitarias.

No estoy a favor de prohibir libros, pero me guardo mi derecho a no respetarlos. No respeto este libro en la medida en que no respeto cualquier religión que cercene la libertad y los derechos de las mujeres vía ablación, burka o mantilla-ultra-católica. Y casi todas lo hacen. Coincido con Amelia Valcárcel cuando dice que “las cosas que no son respetables no tienen que ser respetadas. Las religiones no son formas de organizar una comunidad política y ni siquiera está claro que sean buenas formas de organizar socialmente a las personas”. El laicismo va inevitablemente unido al feminismo.

Si una mujer elige ser una casada sumisa, comulgar a diario y no preguntar de dónde saca su marido los coches de alta gama o los chorros de dinero público robado, poco puedo hacer yo, aparte de situarme en una posición ética opuesta a la suya. Pero si esa mujer llega a ser ministra, concejala o alcaldesa, voy a clamar contra ella y contra esa sumisión, que ha pasado de lo doméstico a lo político y por tanto va a afectarnos a las demás.

Cásate y sé sumisa es solo un ejemplo, muy significativo, de cómo nos afecta, al permitir que un arzobispo jaleado por estas mujeres ultracatólicas y patriotas vuelva a ponernos en el brete de ser putas o sumisas.

Pero es tarde para eso. Porque vivimos en un país donde mueren muchas mujeres a manos de hombres que las han puesto antes en ese mismo brete. Porque conocemos cómo y por qué suceden esos ciclos de violencia.

Porque somos mujeres y feministas, claro que sí, señora ministra, señor arzobispo.

Y ya está bien. Amén.

Por Rosario Izquierdo.

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18 Comments

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  1. Joana

    noviembre, 2013 at 10:00

    Magnífico escrito.
    Doloroso, pero real y actual, no pasan los años para estos machistas.
    Y cuanto sufrimiento….
    Yo tampoco respeto ese libro.

  2. Homo Minimus

    noviembre, 2013 at 10:00

    Es curioso que termines perorando contra el Arzobispo y la iglesia en vez de contra el Islam, el Imán o los musulmanes. Unos editan libros. Los otros queman mujeres.

    Si algo tienen que temer las mujeres de la religión, es del Islam, no de la Iglesia Católica.
    De hecho, ¿dónde te sientes tú más segura en tus derechos fundamentales como persona y mujer? ¿En un país islámico o en España o Italia?

    No soy partidiario de prohibir artículos tan sesgados como los tuyos que usan cualquier pretexto, por ridículo que sea, para denigrar a los católicos o la Iglesia y obviar o moderar la crítica al Islam y los musulmanes. Me parece síntoma de cobardía. Y por tanto me guardo mi derecho a no respetar lo que escribes.

    • Juanlu

      noviembre, 2013 at 10:00

      El libro lo edita el arzobispado de Granada, no el Islam. En esa misma ciudad tienen la “suerte” de tener un obispo que justificaba las violaciones… No le pase a tu madre, hija o hermana. Cambiarías de opinión,

      Es triste que taches de cobarde a una mujer valiente y que para hacerlo no des la cara, valiente….

    • Rosario Izquierdo

      noviembre, 2013 at 10:00

      Homo Minimus: lo que se cuestiona en el artículo es que la Iglesia católica publique un libro aquí, en España, con dinero público, que llama a la sumisión de las mujeres ante los hombres. Una sumisión que es la raíz de la violencia de género, que me parece un problema grave que hay tanto aquí como en Italia. Está muy bien que no nos quemen, pero no voy a dar las gracias por eso a la Iglesia, que por otra parte ha quemado ya a muchas mujeres a lo largo de la historia.
      Puede parecerte sesgado y cobarde el razonamiento, es tu lectura. A mí sin embargo me parece necesario debatirlo y por eso escribo sobre ello. El Islam no me sirve como comparación para defender los derechos de la mujer, prefiero un modelo más positivo: una sociedad laica. Y los libros que cada religión quiera escribir defendiendo sus postulados, que los paguen ellos y sus fieles, entre los que no me encuentro, como tantas otras personas.

      • Homo Minimus

        noviembre, 2013 at 10:00

        Supongo entonces que los libros que se publican sobre feminismo, y las políticas de “género” y demás gastos con dinero público de exaltación de la igualdad y el feminismo también los han de pagar los fieles feministas laicos denigradores de la Iglesia como tú, entre los que no me encuentro yo.

        ¿Te has planteado que muchos españoles no queremos que con nuestros impuestos se financien tus ideas laicas o izquierdistas?

        Hay un 80% de católicos en España. No creo que haya un 80% de feministas. Así que si quieres que se quite el dinero público a la Iglesia, espero que en justa correspondencia se quite el dinero a toda asociación laica, feminista o de cualquier otra ideología o fin social, incluyendo todas las ONG’s.

        Hacer otra cosa sería aplicar la ley del embudo, que es lo que haces tú tan bien cuando ves y señalas la mota en el ojo de la Iglesia y te olvidas cobardemente y no criticas la viga en el ojo del Islam.
        Pero claro, para eso tendrías que tener algo más de coraje y honradez intelectual.

        Saludos.

    • yolanda

      noviembre, 2013 at 10:00

      Sesgada es tu lectura, Homo Minimus

      • Gregorio

        noviembre, 2013 at 10:00

        ¿Sesgada Yolanda?.
        Pues yo creo que Homo Minimus se explica con una claridad meridiana.

    • José Manuel

      noviembre, 2013 at 10:00

      Es de todos sabido que analizar la conducta humana a través del filtro de la religión (católica, musulmana, la que sea) desvirtúa la realidad, puesto que las cosas más irreales e increíbles las trata como dogma de fe.
      Puedo comprender que para un católico sea inaceptable cualquier tipo de desacuerdo con lo que diga o haga su Santa Madre, pero intentar minimizar sus errores diciendo que peores son los que se cometen en nombre de otras religiones me parece, cuando menos, una absoluta falta de autocrítica.
      Si las mujeres tienen que temer algo de la religión, sea cual sea, es la propia religión, pues ésta es la que siempre ha mantenido a la mujer en un segundo plano respecto al hombre; concretamente la religión católica siempre ha aceptado y apoyado como funciones de la mujer el parir, el cuidado de la familia y el hogar y la sumisión al marido aunque éste fuera un sinvergüenza, desoyendo el consejo del sacramento: “compañera te doy y no sierva”.
      El resquemor que este artículo ha producido entre los católicos (algunos tan fundamentalistas como los del islam), está fuera de lugar, pues lo que intenta dicho artículo es criticar que una mujer tenga que elegir entre los “títulos” de puta o sumisa, así como resaltar lo impropio y manipulador el que un arzobispado católico lo apoye.
      En realidad la iglesia católica nunca ha permitido que las mujeres estuviesen en igualdad con los hombres dentro de su seno. Ah, y también ha quemado y bendecido el fusilamiento de muchas mujeres cuyo único delito fue luchar por su libertad y dignidad.

    • Masara

      noviembre, 2013 at 10:00

      por la fotico ,habla tu mentalidad ,,,,, puaffffffffff !!!

      • Gregorio

        noviembre, 2013 at 10:00

        ¿Y porqué te metes con su foto? . Yo no me meto con la tuya, estamos en igualdad de condiciones. Aunque, a decir verdad, estoy pensando en la profundidad de tus argumentos. No te ahogues.

    • Gregorio

      noviembre, 2013 at 10:00

      Estoy contigo, Homo Minimus.
      Claro, las de la procesión del coño insumiso en Málaga no son putas, tienen libertad de expresión, la misma libertad que no existe y cuya consecuencia es censurar un libro, porque no gusta “el título”.
      Resulta muy manido eso de sacar las cosas del contexto.
      Putas no. Republicanas y feministas, se entiende, sí.

  3. Homo Maximus

    noviembre, 2013 at 10:00

    @Homo Minimus

    La verdad es que he elegido mi apodo como buscada oposición al tuyo. No sé si eres un troll que busca simplemente provocar respuestas agresivas o realmente piensas lo que has escrito. Ojalá que sea lo primero.

    Creo que no has leído muy bien el texto. Para empezar, la autora habla de todas las religiones. De hecho, empieza hablando del horrible asesinato de una chica árabe en una banlieue parisina. Si la autora se centra más en este artículo en la religión católica es porque este artículo pretende denunciar la reciente publicación del libro “Cásate y sé sumisa”, que se ambienta en el marco de la religión católica, y más concretamente de la española. Y es que la Iglesia Católica Española es la que ha decidido publicar este libro y defenderlo en boca del arzobispo de Granada. Así que insistir en el Islam, por ejemplo, no tiene demasiada cabida en este artículo. Simplemente no es el tema del que se escribe.

    Por otra parte, si tú defiendes simplemente el título del libro “cásate y sé sumisa”, y mucho más su contenido (que no cuesta imaginar), creo que no hay demasiada diferencia entre un islamista radical y tú mismo. De verdad piensas que querer la igualdad entre el hombre y la mujer, o la no sumisión de la mujer al hombre, es un pretexto ridículo para denigrar a los católicos o a la Iglesia Católica? De verdad piensas que una mujer debe ser sumisa al hombre? Como persona (ya no como hombre), no te parece horroroso someter a alguien? Esto es lo que dice el libro, así como la Biblia, el Corán y otros escritos religiosos, escritos hace milenios (y no es una forma de hablar).

    Tal vez sea yo muy ingenuo, tal vez, pero me resulta TAN difícil pensar que tú puedas pensar así… lo dicho, ojalá que seas un simple troll con ganas de liarla.

  4. RRP

    noviembre, 2013 at 10:00

    Muy bueno el artículo. No es más que la triste realidad. Para mí, personalmente, lo más “doloroso” de este asunto es que el libro lo ha escrito una mujer. Y es que, el peor machista es el que vive en la cabeza de una mujer. “Tenemos el enemigo en casa…”

    PD: A “Homo Minimus”, este libro no es obra de ningún islamista, lo ha escrito una mujer CATÓLICA y lo ha publicado el ARZOBISPADO de Granada. Y es que, a lo mejor, va a resultar que los radicales y fanáticos de una u otra religión son, al final, son el mismo perro pero con distinto collar.

  5. guimel

    noviembre, 2013 at 10:00

    La iglesia monoteísta sea la Católica, el Islam, o la Judía; son las creadoras sociales del Patriarcado machista y vergonzoso que ha rodeado la vida de las mujeres, con la intención de que seamos las servidoras del macho, sea este padre, hermano, o cualquier parentesco masculino.
    Según los principios de estas formas que llevan a conductas ilegales por parte de los hombres. Ellos son siempre superiores y la razón en la que se confirman es en que Dios es masculino.
    Nada mas lejos de la realidad. El Creador es masculino y femenino, y El y solo El, es capaz de armonizar estas dos energías complementarias y cooperativas para que exista la vida en nuestro planeta.
    Claro que cada una de estas formas religiosas, se han fabricado un “diosecillo de bolsillo” a imagen y semejanza de sus intereses y su comodidad. Ellos robaron el testigo a la Diosa- Mujer con todos los atributos de poder que le otorga la Madre Tierra, y se los apropiaron sometiendo a sus fuerzas masculinas irracionales y enfermizas, que solo saben producir “dinero, intereses emocionales caóticos, utilizando cualquier ser viviente que no tenga un falo entre las piernas y sometiendo por la fuerza o castigando a través del plano social a cualquier Mujer que surja con la fuerza de la Inteligencia y la razón… Así que, menos religiones de bolsillos y más Verdad con el Re-ligare en la unión con La Creación .Somos seres Universales hijos del Cosmos y del “Yo Soy el que Soy y me muestro es cada corazón humano” que une las piezas perfectamente para construir su Paraíso que será el de todos.

  6. natalie

    noviembre, 2013 at 10:00

    Es indignante que aun la iglesia catolica sea una parte tan importante del sistma en el que estamos todos sometidos cualquier institucion religiosa es una patada en las bolas,de esta sociedad que esta tratando de surgir,una sociedad igualitaria en la que no haya ningun tipo de violaciones a los derechos humanos porque los derechos dejan de ser humanos sin nosotras las mujeres,estoy presente en esta critica,repudio la sumision,el matrimonio anula totalmente a la mujer,le quita el coraje,la autoestima y cualquier meta personal,su yo social pasa a ser su familia,ya no vive para si misma,vive para sus hijos y su esposo,aun asi que mujer no quiere casarse,implica subir un peldaño dentro del sistema,mayores ganancias,se comparten los gastos,dependiendo de su preparacion,la esclavitud ha de ser mutua pero quien esta dispuesto a darle la vuelta a esta corriente,estan dispuestas a ser independientes,parcialmente? o cambiar la estructura global con que se maneja este sistema,en un mundo capitalista es imposible que se hable de igualdad.

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