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Asma Lamrabet: “Las mujeres musulmanas tenemos derecho a tener nuestro modelo de feminismo”

Asma Lamrabet: “Las mujeres musulmanas tenemos derecho a tener nuestro modelo de feminismo”

Asma es Directora del Centro de Estudios Femeninos e Islam en Rabat, ciudad en la que, además, trabaja como hematóloga. Comprometida desde hace mucho tiempo con la problemática de la mujer en el islam, imparte numerosas conferencias sobre la mujer musulmana y el diálogo entre culturas. Propone una relectura del Corán desde la perspectiva femenina y reformista. Es autora de numerosas publicaciones y libros como “El Corán y las mujeres”, “Aisha: esposa del profeta. El islam en femenino” y “Mujeres y hombres en el Corán”, este último libro ha recibido el premio Mujer árabe del 2013, categoría Ciencias Sociales.

Es una de las representantes del feminismo islámico, una de las revoluciones silenciosas que no tienen vuelta atrás. Y tengo la suerte de encontrarme con ella en Granada, en el Carmen de la Victoria de la Universidad de Granada que nos regala un té a media mañana con el sonido del agua de fondo y la Alhambra contemplándonos de frente. Asma mira serenamente y le brillan los ojos cuando me cuenta que su madre procede de Loja (Granada), que ella tiene algo de andaluza. Le recuerdo a su padre quien siempre le dijo “tu libertad es tu diploma”. Sonreímos. Comenzamos a charlar.

Asma, me gustaría hacerte una pregunta quizás un poco absurda, pero ¿es compatible ser feminista y musulmana?

Esta pregunta la entiendo como una provocación; es como preguntar a una mexicana cristiana prácticamente si puede ser feminista. El problema es el Islam y la visión que mundo occidental tiene de él, como algo que representa al extranjero, al otro, al mundo subalterno. Los prejuicios hacia la mujer musulmana como mujer oprimida son los que hacen que nos hagamos este tipo de preguntas. Islam y feminismo no son incompatibles. No son contradictorios. El feminismo es plural, no existe un único feminismo. Nosotras las feministas musulmanas compartimos los principios comunes del feminismo: la igualdad, la libertad, la dignidad de la mujer y la reivindicación de los derechos humanos. El feminismo fue teorizado en Europa y EEUU a finales del S. XIX y principios del XX. Pero antes de esta formulación teórica existía la lucha de las mujeres en todo el mundo. Las mujeres musulmanas tenemos derecho a tener nuestro modelo de feminismo. Cada mujer habla desde su contexto. Y mi contexto es un país y un mundo donde la religión es un marco de identidad muy fuerte, donde además soy discriminada en nombre del islam. Mi lucha está dentro de este Islam . Yo quiero con el argumento islámico luchar por la igualdad. En el mensaje espiritual del islam hay unas latitudes y espacios de libertad y de igualdad de la mujer y debemos conocerlo. El drama del mundo islámico es que el saber “Al l’Im” está controlado por una élite que tiene la hegemonía del poder político y que no ha permitido a la mujer y al hombre alcanzar el saber de la espiritualidad del islam. No hay crítica ni cuestionamientos en la educación islámica. Ésta es un fracaso total porque enseña el islam como dogmatismo, como algo que no hay que pensarlo. Como musulmana tengo el derecho de ser feminista compartiendo valores universales pero desde mi referencial islámico porque éste me da la oportunidad. Esta es una visión reformista del islam.

Sus propuestas hermenéuticas recogidas en su libro “El Corán y la mujer” inciden en la mujer musulmana que es llamada a la participación y a la liberación desde el Corán, todo lo contrario al discurso oficial formulado. ¿Cómo puede perseguirse la igualdad dentro del islam?

Esta pregunta se responde haciendo una serie de puntualizaciones…

Yo propongo una visión reformista del islam, lo que no quiere decir que venga con una religión nueva sino hacer lo que el profeta llamó como “Tajdid”, que significa que la comprensión del islam se irá renovando con los tiempos. Esto es, la reforma es inherente al islam y debemos contextualizarlo para seguir viviendo su espiritualidad en nuestros corazones.

Hay que hacer una distinción entre lo espiritual y lo institucional. Lo espiritual es el mensaje que está dentro del texto coránico y lo institucional es toda la hermenéutica interpretativa y académica que durante quince siglos se ha ido creando en el seno del islam. Es en lo institucional donde hubo una discriminación muy grave hacia las mujeres. Por ello es necesario realizar una deconstrucción de la producción institucional que sigue vigente e impartiéndose en todo el mundo. El mensaje espiritual del islam se ha olvidado y hay una sacralización de las interpretaciones que han vuelto “sagradas” mientras son únicamente unas construcciones sociales. Debemos dejar claro que hay contradicción entre lo producido y el mensaje del Corán. Hay que leer el Corán en su globalidad y no de manera restrictiva. No se puede resumir la visión de la mujer en el islam al estatuto de la mujer. El Corán no habla de estatuto de la mujer. Antes de todo habla del ser humano, ya sean hombres o mujeres. Es la teoría del Al Insan.

Hay conceptos llaves de la igualdad en el islam y son muchos. Por ejemplo la Creación, Dios nos ha creado igual a hombres y mujeres. El Corán habla de una creación igualitaria desde una esencia común llamada “Naffs Wahida”. No hay ninguna aleya donde se diga que el hombre es superior a la mujer.

La interpretación clásica ha cogido cinco versículos: la poligamia, la Al Quiwamah (entendida como supremacía del hombre), de la herencia y del testimonio, y han hecho de estos versículos, que ha sido el cuadro normativo de la visión patriarcal. Toda la visión ética y cosmológica del Corán se ha reducido erróneamente a esto.

Pero no es así. Existen veinte versículos en el Corán donde se recoge expresamente la igualdad entre hombres y mujeres, donde se habla al hombre y a la mujer de manera igual. Y es una igualdad en todos los aspectos de la vida.

Ante el avance del extremismo religioso, ¿tiene cabida esta visión reformista del Corán en los países musulmanes de cara a los jóvenes?

Los jóvenes quieren este discurso reformista, es algo que veo en las conferencias que doy en la universidad. El discurso reformista se ve como una tercera vía compatible con la modernidad y la tradición. Pero como reformistas no tenemos medios económicos para difundir este mensaje. El wahabismo es mucho más fuerte para llegar a los jóvenes y a todo el mundo. No se oye, no llega y no dejan llegar a nuestro discurso, que se ve como un peligro para el poder político y religioso tan unido. En la historia de la humanidad siempre el pensamiento de los reformistas ha dado resultado muchos años o siglos después, por ser una minoría.

Personalmente soy objeto de críticas pero al tener el argumento religioso puedo enfrentarme a los Ulemas con textos del islam. Siempre intento ser pedagógica, es un trabajo que se hace desde el interior y se deben respetar algunas normas. Intento privilegiar siempre el debate, aunque parezca en ocasiones que no vamos a salir de un discurso tan cerrado. Pero al final siempre pienso que dará resultado, que la gente se irá a su casa habiendo reflexionado.

Usted habla de derechos y emprende una reivindicación en el seno de la espiritualidad, mientras en Occidente todo se reduce al velo, al burka, y al resto de estereotipos que nada tienen que ver con sus reivindicaciones dentro del feminismo islámico. ¿Qué opinión le merece este reduccionismo occidental?

Es cierto que hay muchos prejuicios hacia nosotras, es prácticamente una islamofobia. Pero quiero decir que este fenómeno es consecuencia de problemas sociopolíticos más que religiosos; las víctimas de las crisis sociopolíticas siempre son en primer lugar los extranjeros, los inmigrantes.

En cuanto al problema del velo hago crítica en doble dirección. Por un lado, pienso que no hay que juzgar a una mujer por su actitud vestimental. En este sentido el discurso islámico se ha focalizado demasiado sobre el velo y cuerpo de la mujer. Cuando vas al Corán ves que habla de un pudor que existe en todas las religiones, en todas las culturas, como una manera de ser aparentemente decente. El velo no es una obligación, es una libertad espiritual que se deja a la mujer. Una mujer no deja de ser musulmana si no se pone el velo. Critico más a los musulmanes que a los demás, porque ellos no han hecho la autocrítica y se han focalizado a aspectos secundarios como el velo, que puede acompañar la práctica del islam pero no es un pilar del islam.

¿Envidia algo de las mujeres occidentales?

Todas las mujeres del mundo tienen problemas en sus contextos, aunque los problemas sean de índole diferente. Pero todas viven prioridades problemáticas. Todas las mujeres del mundo tenemos un fondo común; ahora vivimos la precariedad socioeconómica de la globalización, el estrés, el machismo de cualquier parte del mundo que es universal. Y a mí como mujer árabe y musulmana lo que me gusta del mundo occidental son los espacios de libertad, de la verdadera democracia que necesitamos nosotras. Democracia entre comillas pues también está en crisis la democracia en Europa.

¿Qué opinión tiene el movimiento feminista sobre la sharia y su tratamiento?

La sharia es un producto político e ideológico de ambas partes. Es decir, de los islamistas que han hecho del Corán un código penal olvidando su mensaje ético. Y de Occidente que ha diabolizado el islam por culpa de esta sharia presentada por unos integristas. La visión reformista siempre busca el regreso a la esencia del Corán. El Corán no habla de la sharia como un código penal, más bien como una ética de vida. Ésta sólo etimológicamente es la vía o el camino que lleva a la fuente. Todo lo jurídico corresponde a los hombres y mujeres de cada tiempo. La sharia como concepto legal rigorista existe en el imaginario de los que instrumentalizan el islam y de quienes lo quieren diabolizar. No existe un origen divino de un código jurídico que ha sido creado por los hombres. Todo es interpretación de la jurisprudencia islámica es una construcción social humana.

Hábleme un poco de su último libro.

Mi último libro intenta mostrar cómo podemos alcanzar la igualdad en el Islam. Hay que leer el Corán como un mensaje espiritual y no como un código penal. Es un mensaje de valores, de ética universal. En él hago referencia a la existencia de hadices erróneos que fueron instrumentalizados por el poder político, de los que derivan grandes discriminaciones. De esta manera todo hadiz que está en contradicción con el Corán, no lo aceptamos.

Asma, para terminar me gustaría que lanzara algún mensaje de esperanza…

Tengo realmente mucha esperanza en un mundo mejor. Vivimos en un mundo muy complejo donde cada uno de nosotros está encerrado en su propia identidad. Creo que es necesaria la espiritualidad cualquiera que sea su origen, hasta un ateísmo justo me parece necesario. Creo en los seres humanos que tienen esa espiritualidad en su corazón. Como la espiritualidad es algo sagrado en el ser humano hay que educar a la gente para que venga a ella. Esa es mi esperanza.

Ana Silva

Ana Silva

Subdirectora de secretOlivo. Jurista y zambraniana.
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