Opinión y Pensamiento

Los otros Pérez Reverte

Los otros Pérez Reverte

Por Eva García Fornet

Pérez-Reverte es como el dependiente ese de la Renfe que te dice que por ser tú tan guapa te va a hacer un descuento mientras se ríe entre dientes y le respondes que quieres el descuento que le toca a cualquier persona y te dice que tampoco hay que ponerse así y te tramita el billete pasivo-agresivamente dándote el peor asiento.

Es como el desconocido ese que está parado en una esquina y te pregunta que adónde vas tan guapa y le dices que adonde no le importa y se cabrea y te grita fea y tonta del culo para que se entere toda la calle.

Es como el funcionario aquel de ventanilla al que te toca preguntarle una cosa y se te queda mirando las tetas fijamente y te dice, mira guapa, con esos ojos te respondo lo que quieras, y le dices, vale, pero dése prisa que no tengo tiempo de tonterías, y se cabrea y te tira el papel que te toca rellenar y se va.

Es como el tío borracho de la discoteca que se te acerca con la boca de whisky a la oreja hasta rozártela y te dice guapísima te invito a un cubata, y le dices que no quieres y te responde que no le extraña que no tengas novio porque eres fea y estúpida de cojones.

Es como el obrero ese que cuando pasas te dice que tienes un buen culo pero estás más blanca que la teta de una monja y le respondes que se vaya a la mierda y como respuesta te tira una piedra que afortunadamente no te alcanza, por esta vez.

Es como ese tío de facebook que te lee y te dice que escribes como los ángeles y que qué guapa que eres y si no tendrás novio y le dices que tu vida privada no le importa y a continuación te responde que escribes como el culo y con esa personalidad de mierda no le extraña que nadie te quiera publicar.

Es como el conocido aquel que dice que te adora pero le reprochas una actitud machista y de repente te conviertes en la loca del universo y usa la información privada que tiene sobre ti para difundirla.

Es como el tío que después de darte los buenos días se ha sentado en el tren enfrente tuya y abre y alarga las piernas invadiendo tu espacio hasta recluir las tuyas y acorralarlas, y lo sabe, le das incluso toques para que se mueva, muestras que estás incómoda, pero él no se desplaza ni lo más mínimo, hasta que en un acto de reclamación de tu espacio le pegas una patada para recuperarlo y te mira con odio y estira más las piernas o se levanta del asiento indignado para no volver.

En fin, Pérez-Reverte, es como esos tíos pero ni siquiera lo sabe y se cabrea igual cuando no obtiene el reconocimiento que espera de una mujer, porque todas os debemos reconocimiento, sumisión y agradecimiento por dejarnos existir, por haberos fijado en nosotras y elegirnos entre la multitud, por pasar vuestras pruebas visuales y estéticas de mierda y adaptarnos a lo que esperáis de nosotras, por evaluarnos sin conocernos,darnos el premio gordo y el visto bueno diciéndonos que así sí que somos señoras, por insultarnos y cabrearos iniciando un juego pasivo agresivo cuando no os seguimos la corriente.

Así que Pérez Reverte como venganza le dice a esa mujer de cuarenta años con la que ha jugado a ser un caballero que se viste con un punto juvenil impropio de su edad y que no es una señora como dios manda.

Porque el carné de señoras lo reparten ellos y lo adjudican de acuerdo a si te ajustas a sus reglas de comportamiento, de vestimenta, de cuerpo, de opinión, de modales, de adoración y de reacción positiva ante sus machistadas.

Verás Pérez Reverte, las cuarentonas nos vestimos como nos sale del coño, no queremos ser juzgadas físicamente por nadie y ninguna le debemos nada a vuestro ego de mierda. En definitiva, Pérez Reverte es de esa clase de tíos que se cree que nuestra validación como personas y mujeres depende de lo que decidan sus cojones.

Este artículo es una respuesta al escrito de Pérez Reverte Mujeres como las de antes

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