Música

El Hombre Garabato: cumplir con la liturgia

El Hombre Garabato. Foto de Antonio Benavides
El Hombre Garabato. Foto de Antonio Benavides

El Hombre Garabato: cumplir con la liturgia

Tras publicar su trilogía de EPs (Demonios, Aullidos y Luciérnagas), y después de dos años en dique seco, “por razones evidentes” —en palabras de su frontman, Nico Hernández, refiriéndose al parón obligado por la pandemia—, el quinteto granadino El Hombre Garabato presentó en la Sala Planta Baja ‘Babilonia’ (Producciones Santafé / The Borderline Music, 2021), su último trabajo.

Liturgia fue una de las palabras que más se repitió en los breves –pero acertados, como mandan los cánones— speeches que Hernández fue intercalando entre las más de dos docenas de canciones con las que el equipo, pues quizá esta sea la palabra que mejor defina al grupo en acción, hizo anoche disfrutar al nutrido público que llenaba la sala. Y la liturgia comenzó, como debe ser, con una invitación a acompañarlos en un viaje que, con Babilonia por destino, supuso un recorrido completo por el buen hacer de este quinteto —a saber: Nicolás Hernández (guitarra y voz), Oscar Gallardo (guitarra y coros), Nacho López (Teclados y coros), Guille Egea (bajo y coros) y Carlos “Kata” (batería)— que lleva más de una década demostrando que se puede y se debe ser fiel a la buena música, aunque eso implique alejarse de los circuitos que se ocupan más de lo que está de moda. En ese sentido veo cierto paralelismo con la carrera de uno de sus grupos de referencia, los 091: coherencia con lo que hacen, cuidado exquisito de su discografía, sonido propio e integridad por encima de todo.

Así pues, con ‘La batalla’ (Aullidos), se inició un periplo cuyas etapas habían escogido previamente los músicos con la clara intención, como todo lo que hacen, de mostrarnos lo mejor de su catálogo y haciendo que los nuevos temas como ‘Una sombra y una larga noche’, ‘Azotados por un huracán’ o ‘Tras el cristal’, estratégicamente colocados, empastaran perfectamente con los de sus LPs y EPs anteriores (‘La Vida y Otros Defectos’, ‘El héroe más cobarde’, ‘Demonios’, ‘Luciérnagas’ e incluso ‘Cuatro tiros por cabeza’, con José Antonio García) en un premeditado crescendo que consiguió que se cumpliera la liturgia del rock: meterse al público en el bolsillo hasta convertirlo en un integrante más del show. 

Y es que El Hombre Garabato no deja nada al azar. El suyo es un espectáculo redondo en el que las armonías vocales,  —no en vano Los Ángeles son una de sus referencias— y los arreglos están al servicio de unas letras tan cuidadas como el resto, y en el que hasta las personalísimas versiones (en esta ocasión ‘Quiero verte danzar’, de Franco Battiato y, al igual que hicieran hace justo diez años, ‘¿Por qué te vas?, de Jeanette) son un elemento lógico y necesario en su propuesta.

Resumiendo: casi dos horas de contundente directo que suponen la constatación de lo que ya sabíamos quienes seguimos su carrera: que El Hombre Garabato es uno de los mejores grupos de la escena pop-rock española y que, como también y no sin cierta sorna proclamaba Nico desde su púlpito sobre las tablas, es preceptivo adquirir su disco. Amén.

Javier Gilabert
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