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Sidecars: «La música gana a los estilos y las canciones y los textos bien contados van a sobrevivir siempre»

Sidecars. Foto de Sergio Albert
Sidecars. Foto de Sergio Albert

Sidecars: «La música gana a los estilos y las canciones y los textos bien contados van a sobrevivir siempre»

Sidecars son unos héroes del rock español, porque se han encargado de mantenerlo vivo. Disco a disco y concierto tras concierto, Juancho (voz y guitarras), Gerbass (bajo) y Ruli (batería) han demostrado que el lenguaje de la calle sigue siendo relevante y las guitarras, un medio de expresión que no pasará de moda. Herederos de nombres clásicos como Burning y Los Rodríguez, Sidecars han conseguido hacerse un nombre de forma gradual pero segura. Hace ya doce años de un homónimo debut al que siguió Cremalleras (2010). A partir de entonces, todo serían aciertos y gracias a discos como Fuego cruzado (2014), el directo Contra las cuerdas (2016) y Cuestión de gravedad (2018), la banda se puso en boca de todos, mezclando a diversas generaciones en unos shows que cada vez iban sumando más adeptos.

Hoy Sidecars son un grupo que mantiene la chispa de la juventud pero con una experiencia que le da cada vez más peso. Son listos, intuitivos y saben que el rock and roll puede crecer. Ahora presentan Ruido de fondo (2020), un sexto trabajo con puñetazos y caricias, lleno de canciones que pegan duro al corazón producidas por Nigel Walker, su hombre de confianza.

La gira de ‘Ruido de fondo’, su sexto álbum de estudio, recalará –Covid mediante- en los principales teatros de Andalucía a final de año. Originarios de La Alameda de Osuna, charlamos con Juancho y Ruly (a quienes agradecemos profundamente que nos hayan hecho un hueco en su apretadísima agenda) de todo un poco y analizamos ese fenómeno que tiene muchas similitudes con el de la música de Granada.

Javier Gilabert: Se considera «ruido de fondo» a una interferencia acústica. También podría aplicarse ese término, a modo de metáfora, tal y como están las cosas en este país, refiriéndonos a la desinformación que copa las redes. Así pues, el título de vuestro último trabajo adquiere tras la pandemia una vigencia inusitada. ¿Por qué lo habéis elegido? Y si, además, pensamos en el título de vuestro primer single, ‘Mundo imperfecto’ me da que pensar… Tíos, ¿vosotros sabíais algo (risas)?

Sidecars: (Risas)

Juancho Sidecars: Lo que nos da es miedo, porque de repente se ha convertido en un disco un poco premonitorio por momentos. Esa es la magia que tienen las canciones, que te pueden llevar a situaciones personales que no tienen nada que ver con lo que quería decir su autor; en ese caso las canciones fueron escritas antes de toda esta movida y ha sido una coincidencia maravillosa. En nuestro caso, el ruido de fondo hace referencia al que tenemos dentro de la cabeza, de ese runrún que suena cada vez que todo se silencia, cuando te vas a dormir; ese es nuestro «ruido de fondo». Hoy por hoy, es la pandemia.

J.G: Habladnos de la gestación del disco. ¿Cómo y cuándo comienza a cobrar entidad? ¿Qué vamos a encontrar de nuevo y de viejo en él?

Juancho Sidecars: Bueno, de nuevo, todo. Es un disco nuevo y como no hacemos uno al año, sino que siempre pasan dos o tres años entre uno y el siguiente, la evolución natural que tenemos como personas, la forma en la que contamos las cosas y las cuestiones que nos preocupan cambian en cada uno de ellos. No es un mero cliché afirmar que es un disco más maduro, porque nosotros somos más maduros a la hora de haberlo escrito. Los textos han excavado un poquito más hondo y he decidido hablar de mí en primera persona y no tanto en segunda, como siempre. En él se habla de otras cosas y es un disco más variado en cuanto a temática. Musicalmente es el disco que mejor suena hasta la fecha.

«‘Ruido de fondo’ se ha convertido en un disco un poco premonitorio por momentos»

J.G: Os llevo a mi terreno. Un buen poemario, en mi opinión, no es un conjunto de poemas, sino que éstos deben responder a una idea, tener cohesión, conformar un todo. ¿Buscáis siempre algo así a la hora de cerrar un disco? ¿Qué se cuenta en ‘Ruido de fondo’?

Ruly Sidecars: Siempre defendemos a capa y espada el hecho de que los discos son un todo cohesionado, no canciones sueltas que han acabado ahí por casualidad. Pensamos en el concepto de disco que está hecho con un orden y para ser escuchado en ese orden. Creo que eso responde bien a tu pregunta.

J.G: Estando el disco prácticamente grabado, llega la Covid. ¿Cómo ha influido esta circunstancia en el producto final? ¿Está Sidecars estudiando nuevas fórmulas de mantenerse a flote en este mundo post-pandemia que se presenta?

Juancho Sidecars: Tenemos la suerte de que esta situación nos ha cogido con el disco ya grabado; estábamos mezclando y no teníamos una gira en marcha. Por tanto, no nos ha partido los planes como tales. Sin duda, teníamos un proyecto de gira quizá un poco más ambicioso que otras veces, con aforos más grandes, con pabellones; un proyecto de gira que hemos decidido descartar, viendo cómo está el patio, y cambiarlo por una gira más responsable, más segura, que nos dé una cierta sensación de que se puede llevar a cabo: una gira de teatros. Hemos hecho varias en nuestra vida y han sido muy importantes para nosotros. Así que sí, quizá ha influido en los planes que teníamos, pero tenemos la sensación, las ganas y la esperanza de que en diciembre, cuando arranquemos a tocar, las cosas estén un poquito mejor y se pueda llevar a cabo una gira con cierta normalidad.

‘Mundo imperfecto’ (Ruido de fondo, 2020)

Fernando Jaén: Habéis trabajado, desde ‘Fuego Cruzado’, con Nigel Walker, productor británico que desde los setenta ha estado detrás del sonido de músicos míticos, de la talla de Pink Floyd, McCartney, Aerosmisth, Brian Ferry, Jagger, Knopfler, Tom Petty, Dylan, y en España, Nacha Pop, Antonio Vega,  Pereza y Los Rodríguez, entre otros. ¿Cómo influye un productor de esta trayectoria en vuestro sonido y en la concepción de vuestros discos? Solo espero que no tenga el carácter de Phil Spector… 

Juancho Sidecars: (Risas). Como diría Nigel, del carácter hablamos después. Cuando hicimos ‘Fuego cruzado’ nos tomamos las medidas mutuamente, aprendimos la ostia de él y nos encantó su forma de trabajar. Empezamos entonces a trabar una amistad que continuó con ‘Contra las cuerdas’ y ‘Cuestión de gravedad’. A estas alturas, trabajar con él es hacerlo con un amigo con el que no hace falta ni siquiera hablar; sólo con mirarnos en el estudio sabíamos perfectamente hacia dónde íbamos y supongo que tanto el sonido como el camino que ha tomado Sidecars desde que empezamos a trabajar con Nigel hasta ahora, son culpa de ambas partes: de Nigel y de Sidecars. Llevamos años siendo uno. Somos muy afortunados y le estamos muy agradecidos. No hemos parado de aprender de él y es un tipo que entiende la música de la misma manera que nosotros… Así que la respuesta es que sí.

Ruly Sidecars: Cierto. De mero productor ha pasado a ser un miembro más de la banda.

J.G: 15 años juntos dan para mucho. También para haber acuñado verdaderos himnos que, a buen seguro, os harán conectar con vuestros fans en los directos. ¿Os llega esa energía del público con más intensidad ahora? ¿Qué ha cambiado en vuestra relación con la gente que tenéis delante del escenario?

Juancho Sidecars: ¡Ha cambiado la cantidad de gente! (risas). La verdad es que ha cambiado todo mucho. Ahora mismo salimos a tocar y la gente se sabe las canciones del disco nuevo.

Ruly Sidecars: ¡Saben quiénes somos! Eso importante también (risas).

Juancho Sidecars: Han cambiado mucho las sensaciones, porque antes, normalmente, en los conciertos había poquita gente y no todos se habían comprado el último disco. Se aprecia la evolución de un grupo con unos pocos seguidores a uno que ahora tiene más repercusión. Respecto de nuestra relación con el público, probablemente antes era más cercana porque terminabas de tocar y te bajabas y te invitaban a una caña los que te habían visto. Ahora no se puede hacer eso porque hay mucha más gente y se establece una distancia mayor entre el público y nosotros, aunque es lo natural.

Ruly Sidecars: Ahora sería un poco difícil tomarse una caña con cada uno; lo hemos intentado y ha acabado la cosa un poco regular (risas)…

«Si esto del confinamiento ha tenido algo positivo es que ha servido para que mucha gente se dé cuenta de lo importante que es la música para todos»

J.G: Productor de algunos de vuestros discos, familia, amigo, compañero, invitado y colaborador de lujo… ¿la sombra de Leiva es alargada? ¿Cuánto de él hay en Sidecars y viceversa?

Juancho Sidecars: Nos hemos criado con una referencia muy cercana, hemos «mamado» el oficio con el que fue el productor de nuestros dos primeros discos, Leiva. Eso en lo que respecta a la parte profesional. En lo personal, hemos crecido escuchando la misma música; yo le enseño las canciones nuevas que hago y él me da consejos; él hace otro tanto y soy yo el que le da consejos. Supongo que, tanto en uno como en otro, siempre hay influencias, aunque probablemente en los comienzos esa influencia fuera solo suya hacia mí. Con el tiempo se ha convertido en mutua; los dos nos respetamos y nos admiramos mucho y creo que dejó de hacer sombra hace ya tiempo.

J.G: Las canciones que curan son las que te hunden, afirmó Juancho en alguna ocasión. ¿Es necesario tocar fondo para componer un temazo? ¿Hasta qué punto tiene la música la capacidad de curar?

Juancho Sidecars: La música es una compañera vital. Comentábamos hace un momento que si esto del confinamiento ha tenido algo positivo es que ha servido para que mucha gente se dé cuenta de lo importante que es la música para todos, que cuando estás ahí, encerrado, es capaz de sacarte de tu casa en una situación de nervios y de preocupación y hacerte volar un rato. La música es buena compañera cuando estás bien, lo es cuando estás mal; es una buena ayuda para levantarte, o para restregarte por el barro cuando es lo que necesitas.

«La revolución de las redes sociales nos ha pillado ya funcionando»

J.G: Pasa últimamente en todos los ámbitos, y especialmente en el artístico. La peña se piensa que basta con crear un canal de YouTube, tener muchos likes, aparecer en TV y de ahí al estrellato. Me consta, porque os sigo, que lo vuestro tiene mucho más que ver con el pico y pala que con esa fórmula. ¿Cuánto os ha costado llegar hasta aquí y, lo más importante, manteneros?

Ruly Sidecars: En mi opinión, esa manera de currar no ha hecho mella en nosotros porque llegamos muy tarde a las redes sociales. Alguno teníamos redes sociales personales, pero como grupo nos hicimos Instagram y todas estas cosas casi a la fuerza. Y eso implica que muchas de estas movidas no las entendemos. Nos sentimos personas muy mayores de repente… (risas). No entendemos lo que es un tuitstar, ni lo que es un youtuber, ni lo que es un flash start.

Juancho Sidecars: Toc, toc…

(Risas)

Ruly Sidecars: ¿Qué es eso del Tik Tok? ¡No entendemos lo del Tik Tok! Vemos gente muy mayor bailando y haciendo movidas y no lo entendemos…

(Muchas risas)

Juancho Sidecars: Lo cierto es que nosotros abrimos un manual lleno de polvo de la oficina de nuestros managers, el manual de cómo se hacían las cosas antes, y así es como hemos aprendido a hacer nuestro trabajo. Todo esto de la revolución de las redes sociales nos ha pillado ya funcionando y nos intentamos adaptar como podemos, pero para nosotros no es tanto una herramienta como algo que tenemos que hacer por obligación (risas).

Ruly Sidecars: Nosotros no hemos experimentado un crecimiento neto gracias a las redes sociales, dada nuestra forma de currar. Sí que creemos que son un complemento en el caso de que, de repente, tengas visibilidad en festivales, estés sonando en radios, haciendo entrevistas… En esos casos claro que las redes sociales ayudan muchísimo. Pero «monetizar» como lo llama este nuevo gremio, rentabilizar nuestro trabajo sería imposible si sólo nos basáramos en ellas.

Juancho Sidecars: Y no tenemos el talento, además (risas).

Ruly Sidecars: Ni la paciencia…

F.J.: Me gusta mucho vuestro acústico ‘Contra las cuerdas’ (por cierto, ‘Contra la cuerdas’ es un temazo), en el que contáis con acompañantes (Ivan Ferreiro, Leiva, Tarque, Dani Martín) de lujo. ¿Cómo se siente uno al terminar un disco como éste? ¿Qué se siente al actuar con músicos a los que admiras y que a su vez admiran vuestro trabajo?

Ruly Sidecars: Estábamos muy nerviosos. Lo que hicimos fue tocar las canciones dos veces en directo con la gente, hacer dos pases, y de ahí salió el disco. Ya durante los ensayos sabíamos que iba a ser increíble y así fue: hubo momentos mágicos. Imagínate: eran casi nuestros primeros pasos con una banda más grande y de repente te ves ahí, en el escenario, acompañando a primeros espadas de la música a los que sueles escuchar habitualmente y te das cuenta de la envergadura que está cogiendo el grupo, de cuánto ha crecido. En esas circunstancias no puedes evitar esbozar una sonrisilla… E intentas concentrarte de nuevo, ¡porque estás tocando en directo! (risas). La sensación fue cojonuda.

Juancho Sidecars: La sensación fue… ¡Ya nos podemos retirar! (risas).

Ruly Sidecars: De otra parte, fue un disco del que no éramos conscientes que nos iba a traer todo lo que nos trajo, así que eso hace que el recuerdo que guardamos de él sea, visto desde la distancia, aún mejor.

‘Contra las cuerdas’, con Leiva (‘Contra las cuerdas’, 2016)

J.G: Menús de judías y croquetas, «bocatercios»… (risas). ¿Sigue siendo ésta vuestra dieta (más risas)? No, ya hablando en serio. Tras todo este tiempo y con seis álbumes de éxito en el mercado, ¿cómo ha cambiado vuestra vida laboral?

Juancho Sidecars: Bueno, somos de los pocos afortunados que podemos reconocer que vivimos al cien por cien de la música; no desde hace muchos años, porque hace como tres, algunos de nosotros todavía currábamos en otras cosas, pero por suerte, hoy por hoy todos nos dedicamos exclusivamente a esto. En las giras hemos llegado a tener cierta comodidad, a poder viajar todos juntos en una furgoneta, a ir a hoteles «medio bien», a darnos un homenaje de vez en cuando en un restaurante medianamente decente; ya no son sólo los bares de carretera y la ‘Pensión Paco’ de la Plaza Mayor de cualquier ciudad. Hemos tenido la suerte de poder avanzar un poco en ese sentido, aunque nunca se nos caerían los anillos, ni se nos caerán el día que tengamos que volver a la ‘Pensión Paco’. Nos encontraremos alguna que otra firma en la pared.

Ruly Sidecars: De hecho, lo realmente importante es poder afirmar que vives de esto. El simple hecho de llegar el domingo a casa y no estar agobiado por tener que levantarme el lunes a las 6 de la mañana es un privilegio. Y durante muchos años tuve que acudir de lunes a jueves a un trabajo que no me gustaba, con gente a la que no aguantaba, para poder salir de gira los fines de semana, llegar a casa el domingo, y los lunes, de resaca, tener que volver a ver esa gente que no me gustaba en un trabajo que detestaba…

Juancho Sidecars: Un saludo para los compañeros de trabajo de Ruly de esa época…

(Descojone general)

Ruly Sidecars: Como puede comprobarse, estaba muy feliz con mi vida laboral… Es un privilegio poderse dedicar uno a esto.

«Somos de los pocos afortunados que podemos reconocer que vivimos al cien por cien de la música»

J.G: Hay lugares especiales, como la Alameda de Osuna (de la que surgen grupos como La caseta del perro, Alamedadosoulna, Buenas Noches Rose, Le Punk, Pereza, Leiva, vosotros), donde la música parece tener un vórtice. En Granada, aquí en Andalucía, sucede otro tanto. ¿Qué relación tenéis con los músicos de esta ciudad? ¿Se producen sinergias entre músicos de lugares tan emblemáticos?

Juancho Sidecars: Tenemos algunos amigos, conocemos gente de allí y hemos coincidido mucho en la carretera, pero lo cierto es que no hemos establecido un vínculo más cercano con ninguno, ni hemos llegado a hacer música con ellos; pero sí que hemos percibido ese «algo» especial que hay en Granada y que no se da en otras ciudades, que no sabemos lo que es y que también ocurre, aunque a menor escala, en la Alameda de Osuna. No sabemos bien si es algo generacional… Siempre le hemos buscado una explicación, que yo creo que tiene que ver con eso, con algo generacional y de imitación por parte de las nuevas generaciones, que quieren ser como quienes van por delante de ellos… Pero sí, hemos observado que Granada es un nido de música y de arte alucinante, como la Alameda. De momento no hemos podido cruzar lazos ni comprobar qué ocurriría ahí, en esa mezcla.

Ruly Sidecars: Creo que quizá en el momento en el que empezamos había bastante más actividad de la que hay ahora; o quizá esta percepción se deba a que lo veíamos más de cerca. A medida que ha ido pasando el tiempo nos hemos ido a ensayar a sitios más lejanos, hemos dejado de salir tanto por el barrio… También es cierto que cuando salíamos era durante los fines de semana y ahora nos pilla en la carretera. Eso nos hace estar un poco desubicados en este momento.

«Granada es un nido de música y de arte alucinante»

J.G: ‘Fan de ti’,’ utilizada por una conocidísima cadena comercial, supone, imagino, un antes y un después en la historia de Sidecars. Visto con retrospectiva, ¿os ayudó u os perjudicó?

Juancho Sidecars: Lo cierto es que esa campaña no tuvo ni el menor resultado, o sea, ni un uno por ciento de culpa en nada en lo que le ocurrió a Sidecars… Simplemente porque no ocurrió nada con Sidecars en ese momento; pasaron muchos años hasta que empezó a irnos bien…

Ruly Sidecars: Seguíamos trabajando en esos sitios (muchas risas).

Juancho Sidecars: Tampoco creo que nos perjudicara. Lo sí que ocurrió con esa canción es cogió alas y, a pesar de que en ese momento no se especificaba que fuera de nuestra, llegó a muchos sitios y mucha gente llegó a conocerla aunque sin asociar a qué grupo pertenecía. De hecho, nos pasa todavía que la gente nos dice: «¡Hostia, pero si sois vosotros los de ‘Fan de ti’!» Y cuando fuimos a México flipamos, porque allí hacía años que había llegado. Supongo que nos sirvió para que la canción…

Ruly Sidecars: …se viralizara en una etapa muy temprana de lo que eran las redes sociales; el videoclip –que era muy bonito- tuvo muchísima repercusión en YouTube…

Juancho Sidecars: …pero nunca se asoció a Sidecars…

Ruly Sidecars: …de hecho salimos solo en un fotograma del videoclip; entonces nadie sabía quiénes éramos y…

Juancho Sidecars: …tuvimos caminos distintos y nos volvimos a encontrar ¡en México!

Ruly Sidecars: Aun nos pasa que, por ejemplo en un festival, tocamos ‘Fan de ti’ y hay gente a que se sigue sorprendiendo al darse cuenta de que es nuestra.

‘Fan de ti’ (‘Cremalleras, 2010)

F.J.: En vuestras melodías tan cuidadas, con unas guitarras y unos coros muy bien armonizados, descubro matices de Tom Petty, John Mellencamp, The Band y más cercanos, Nacha Pop o Los Rodríguez. ¿Os veis reflejados en ellos? ¿Sigue el Rock siendo la música por excelencia, sobrevivirá a la invasión del reggaeton?

Ruly Sidecars: Bien tirado lo de Nacha Pop…

Juancho Sidecars: El rock and roll lleva ahí desde los años 60 y tantos estilos que vinieron después estaban basados en los Beatles, los Rolling Stones, los Who, Black Sabath… Han ido ocurriendo muchas cosas: vino el Bacalao (risas). Ha habido épocas y han ido sucediéndose los distintos estilos… ¡Y ahora el reggaeton! (muchas risas); bueno, ni siquiera: ahora el trap. El reggaeton es ya antes de ayer. Mañana será el ‘wrast’… El rock and roll siempre estará ahí detrás. Quizá no vuelva a ser nunca tan mainstream en el buen sentido de la palabra como lo fue en otras décadas, pero siempre hay un público para esta música. De otra parte, me he dado cuenta durante estos años, tocando en festivales en los que los asistentes son peña más joven, de que las generaciones de ahora no son tan talibanes con respecto a los estilos musicales como lo éramos nosotros. Nosotros éramos del rock, otros eran del rap, otros del heavy… y ahora los chavales escuchan una canción de Quique González, después una de Rosalía y a continuación otra de un trapero de estos que no conozco (risas). Quiero decir con ello que la Música gana a los estilos, y las canciones y los textos bien contados van a sobrevivir siempre.

Ruly Sidecars: El rock and roll de las canciones es una constante en la historia de la música. Todo lo demás suelen ser modas que van y vienen con mayor o menor éxito. El rock, a pesar de que pueda reinventarse, tiene un poso constante que es de donde bebemos nosotros.

«Escribo canciones para arreglar mis propias taras, no para arreglar el mundo»

F.J.: De forma individual sois gente bastante comprometida a nivel político y social, pero hoy parece que el rock ha perdido esa fuerza de movimiento social que tuvo en otras épocas. ¿Qué parte de implicación social creéis que le corresponde a la música actualmente?

Ruly Sidecars: Corren tiempos difíciles para llevar la contraria…

Juancho Sidecars: En mi opinión, se trata de una decisión que debe tomar cada uno. Hay quien intenta transmitir un mensaje o quien, como es mi caso, en realidad está haciendo una terapia. Yo escribo canciones para arreglar mis propias taras, no para arreglar el mundo, porque no me siento capacitado y porque no puedo evitar sentir que mi opinión es mía y no algo que deba utilizar para adoctrinar a nadie. Las letras que hago las escribo para mí; pero no tengo la necesidad de adoctrinar. Por supuesto, cuando alguien nos pide nuestra opinión, la tenemos y la damos, pero sigue siendo personal: dentro de Sidecars podemos tener opiniones muy diversas. Sidecars lo formamos un grupo de gente que hacemos música y escribimos canciones, y probablemente opinaremos de distinta manera sobre muchos temas; en ese sentido, la “voz de Sidecars” no puede prestarse a eso; tendrías que preguntarnos de uno en uno. Todo esto no quita que me parezca muy lícito que el que quiera escribir canciones para transmitir un mensaje, lo haga. De hecho, mi ídolo es John Lennon y hacía eso constantemente.

J.G: Aunque no nos apetezca nada acabar esta charla, ya va tocando. Llega, pues, el «momento Carta Blanca». Cerradla como os venga en gana…

Ruly Sidecars: Pues que ojalá que se acabe pronto toda esta mierda y que los músicos y la cultura en general dejemos de pagar el pato, que siempre somos los últimos de la fila.

Juancho Sidecars: Me gusta pensar que la gente se ha dado cuenta de lo importante que es la música. Cuando estábamos encerrados y jodidos, sin poder hacer nada y con toda aquella impotencia, los conciertos fueron una tabla de salvación para mucha gente. Quiero creer que, cuando las cosas vuelvan a la normalidad y los músicos estemos temblando, con una mano delante y otra detrás, la gente se va a volcar y va a devolvernos el favor, cerrando así el círculo.

Javier Gilabert / Fernando Jaén
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