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Juan Domingo Aguilar: “Lo peor que puede hacer la poesía es aburrir”

Juan Domingo Aguilar. Foto de Marta Bello
Juan Domingo Aguilar. Foto de Marta Bello

Juan Domingo Aguilar: “Lo peor que puede hacer la poesía es aburrir”

Juan Domingo Aguilar (Jaén, 1993) escribe fundamentalmente poesía, aunque ha hecho algunas incursiones en relato, teatro, artículos de opinión, reseñas y entrevistas. Muy vinculado al mundo del teatro, ha sido director del grupo Viridiana Teatro, con el que ha conseguido diversos premios, entre ellos el Premio a Mejor Obra en el Festival de Teatro Universitario de Granada, por ‘Un Dios Salvaje’, de Yasmina Reza; así como varias nominaciones en el Festival Nacional de Teatro Independiente de Barcelona, con una adaptación contemporánea de la obra ‘Tócala otra vez, Sam’, de Woody Allen. Sus poemas han aparecido en revistas como ‘Círculo de Poesía’ y ‘Oculta Lit’, medio del que es colaborador habitual. Aparece en la antología hispano-argentina ‘Orillas’, con selección de Rosa Berbel y Pablo Romero. Finalista del Certamen UCOPoética 2017, forma parte de la antología ‘La Grieta’, publicada por Bandaàparte Editores. Ha sido finalista del I Premio de Poesía Esdrújula con su libro ‘La chica de amarillo’. Ha antologado, junto con Jorge Villalobos, ‘Algo se ha movido, 25 jóvenes poetas andaluces’, de Esdrújula Ediciones, sello que edita ‘Granada no se calla, antología de textos contra la violencia machista’, en la también que colabora junto a otros escritores de la ciudad. Gracias a su libro ‘Nosotros, tierra de nadie’, acaba de alzarse con el XXXIII Premio de Poesía Villa de Peligros.

Javier Gilabert: En una entre2vista anterior formulé esta pregunta a tu buen amigo Carlos Allende en la que se te mencionaba. Te la lanzo también a ti. Veamos qué opinas tú al respecto: Lxs jóvenes vienen empujando fuerte en el mundo de la poesía. ¿Crees que se está conformando una nueva generación poética con los Villalobos, Aguilar, Berbel, Allende, Néstore, Moon, etc.? De ser así, ¿cuál sería el ‘nombre’ de esta generación y qué tendríais en común sus posibles integrantes?

Juan Domingo Aguilar: Tal y como comentó Carlos en su momento, es cierto que las generaciones (tal y como las entiende la historiografía literaria) son mentira porque están más relacionadas con el tema del marketing y del mercado. Sin embargo, también tengo muy claro que se está produciendo un movimiento poético en Andalucía en el que una nueva generación de autores empieza a reclamar su espacio. La prueba creo que está en ‘Algo se ha movido’, la antología que publicó Esdrújula Ediciones hace unos meses y en la que aparecen veinticinco voces de la poesía joven andaluza que demuestran que algo está pasando. Hay en sus poemas temas y elementos comunes como la familia o el desengaño, como diría Antonio Praena, “frente a la forma de estar en el mundo que nos han enseñado”. Existe una línea común que tiene mucho peso entre los autores que podrían conformar esta supuesta generación: la poética del dolor. Creo que autores como los citados en la pregunta podrían ser sus representantes. Todos ellos, de alguna forma o de otra, son “poetas del dolor”, ya sea civil, “Por qué siento el dolor del mundo / si no es a mí a quien disparan”, como muestran estos versos de Alba Moon en su poema ‘Bala I’, o íntimo, “Todos, digo, cualquiera puede ser su peor noticia para / sus seres queridos, y algún día lo será”, como se observa en estos otros de Jorge Villalobos.

Además, que un porcentaje muy alto de los autores y las autoras que aparecen haya pasado por los talleres de UCOpoética capitaneados por Javier Fernández, creo que es un dato también relevante.

Fernando Jaén: ‘La chica de amarillo’ es un gran poemario, maduro y sincero a pesar de ser tu primer poemario publicado. Lo leí con la sensación de estar ante un viaje sobre el amor y también sobre nuestra incapacidad de entenderlo y atesorarlo. ¿Qué nos puedes contar sobre él?

Juan Domingo Aguilar: ‘La chica de amarillo’ surge de un proceso doloroso, de reflexión, de desengaño tras una relación complicada. Como diría Javier Egea, otro de mis referentes, “Lo que pueda contaros es todo lo que sé desde el dolor y eso nunca se inventa”. Pero no solo se ciñe a transmitir ese dolor, no, la idea del libro, de hecho, es la de utilizar ciertos elementos (sobre todo el vestido amarillo) como excusa para viajar a otros lugares, para contrastar nuestros cómodos problemas con otros verdaderamente importantes. La guerra en un país alejado que cada día presenciamos en el telediario, la muerte de una mujer a mano de su expareja, la precariedad laboral, asuntos con los que nos hemos acostumbrado a vivir y que, terriblemente, pueden parecer ya hasta normales.

F.J.: ‘La chica de amarillo’ tiene una reseña de Antonio Praena en la que se puede leer en relación a ti: “El nacimiento de una voz es siempre un soplo de esperanza”. ¿Qué entiendes por voz poética? ¿Has encontrado tu voz?

Juan Domingo Aguilar: He encontrado el camino, pero sería un poco pretencioso afirmar rotundamente que he encontrado mi voz. Creo que hay ciertos elementos y matices que hacen reconocibles mis poemas, de forma que alguien cuando los lea sin saber de quién son pueda ver un estilo o la voz que se esconde detrás. Me considero afortunado por los maestros que he tenido y que sigo teniendo, con los que tanto he aprendido, y soy firme defensor de que los autores debemos evolucionar continuamente hacia una mayor depuración de nuestro estilo y una búsqueda de nuestra mejor voz poética para dar lo mejor de nosotros. Con esto quiero decir que siempre que leemos y descubrimos autores que nos marcan, esta impronta se traduce en una evolución de nuestra manera de escribir o de cómo queremos hacer las cosas, siempre manteniendo aspectos que nos caracterizan, claro está. Por ejemplo en el caso de ‘La chica de amarillo’ se puede ver una clara influencia de autores como Raymond Carver, Pablo García Casado o Karmelo C. Iribarren y es que, tengo que reconocer que Carver y García Casado me cambiaron la vida, después de ellos nada volvió a ser igual. Pero luego sigues investigando y nutriéndote de lo que te gusta de muchos otros autores, al mismo tiempo que vas puliendo tu estilo para intentar conseguir una voz propia fuerte y personal. Creo que nuestra voz nace de nuestras lecturas, de un diálogo con la tradición y, cuando digo tradición no hay que pensar en los clásicos, sino en autores que tampoco nos sacan tantos años y que han hecho, y están haciendo, cosas increíbles. En resumen creo que para tener una voz poética propia, si alguien sabe que es eso, hay que “leer, leer, leer”, como decía Pablo García Baena.

“Nuestra voz nace de nuestras lecturas, de un diálogo con la tradición”

J.G.: En la actualidad colaboras con la Editorial Esdrújula como “ojeador”, que se diría en el argot futbolístico, y corrector. ¿Qué debe tener, a tu entender, un/una poeta para que “lo fiches”? Por el contrario, ¿qué es lo que no soportas en poesía?

Juan Domingo Aguilar: Hablar de “ojeador” es utilizar palabras mayores, pero sí que he colaborado como corrector en alguna ocasión. Voy a ser muy claro, para mí hay algo fundamental en la poesía: el ritmo. Cada uno puede tener su estilo o influencias a la hora de escribir, pero si no hay ritmo me aburro. Creo que lo peor que puede hacer la poesía es aburrir. Me gusta que sean directos, crudos, que no se enrollen o se vayan por las ramas, que vayan al grano y me hablen de lo que de verdad quieran hablarme. Imagino que mi paso por UCOpoética también se nota en este aspecto. Necesito que los poemas tengan “punch”.

Respeto mucho la técnica y tengo muy buenos amigos que son unos auténticos cracks en este aspecto, pero por muy perfecto que un poema pueda ser métricamente, necesito que me remueva por dentro, que me zarandee y me trastoque. Para mí la poesía es como una grieta, ya lo he dicho alguna vez, una fractura tanto en el tejido humano como en el tejido social. Estoy convencido de que si el autor es valiente, honesto y se quiebra de verdad, el lector percibe ese golpe, se rompe.

En cuanto a lo que no me gusta, he respondido un poco también indirectamente con anterioridad, pero puedo decir para rematar que no soporto las frases hechas, los juegos de palabras ni las formas enrevesadas sin un sentido. Se podría decir que odio cuando un poeta se cree su propio personaje y la persona que realmente es desaparece. La utilización de palabras más complejas no está directamente relacionada con ser mejor ni saber más. Aunque, por otro lado, también hay que tener cuidado y no confundir sencillo con simple. Cualquier frase ocurrente no puede considerarse un poema.

“La poesía es como una grieta, una fractura tanto en el tejido humano como en el tejido social”

F.J.: Recientemente has coordinado la antología de jóvenes poetas ‘Algo se ha movido’, no sin algún que otro contratiempo. ¿Qué te movió a coordinar este proyecto? ¿Qué ha supuesto recoger estas voces tan jóvenes como distintas?

Juan Domingo Aguilar: Todo surgió estando en Córdoba. Durante la semana que estuvimos en los talleres de UCOpoética le comenté a Jorge que tenía en mente este proyecto y le pedí que me ayudara a realizar la selección de autores. Nuestra idea era mostrar lo que estaban haciendo los jóvenes poetas andaluces y dar cabida a todas las líneas y los estilos. Teníamos claro que tenía que haber representación de todas las provincias que forman nuestra comunidad autónoma. Además, casi sin darnos cuenta, salió una relación de autores y autoras paritaria, la calidad no entiende de sexos. Tuvimos la inmensa suerte de contar con un prólogo de Joaquín Pérez Azaústre, quien apoyó desde el principio el proyecto y a los autores involucrados en él, algo por lo que siempre le estaré agradecido. Haciendo balance ha sido un proyecto que me ha permitido conocer a la perfección lo que están haciendo mis compañeros y compañeras, teniendo que hacer un trabajo de investigación y selección complejo y que espero que sirva para demostrar el buen estado de salud del que goza la poesía joven en Andalucía. Dar visibilidad a todos estos y estas autoras es ya un éxito en sí mismo.

J.G.: Fuiste finalista de UCOpoética en la edición de 2017, donde coincidiste entre otros con Jorge Villalobos y Alba Moon. ¿Puede considerarse ese taller la “cantera”, volvemos al símil balompédico. andaluza de futuros poetas? ¿Qué aportaron el taller y su director, Javier Fernández, a tu forma de escribir?

Juan Domingo Aguilar: Para mí UCOpoética fue fundamental, cambió mi forma de ver y entender la poesía. Javier Fernández me enseñó (creo que a mí y a muchos más) a entender la literatura de otra forma, a ser valientes y decir lo que de verdad queríamos decir, sin artificios ni medias tintas. Además me dio la oportunidad de conocer a referentes como Pablo García Casado y de ver cómo durante una semana los autores de la ciudad se vuelcan contigo y se interesan por lo que haces es increíble. De no ser por mi paso por UCOpoética, probablemente yo jamás habría escrito ‘La chica de amarillo’. Creo que en esos talleres están haciendo un trabajo impresionante con los autores jóvenes que pasamos por allí. Solo hay que ver los resultados: los dos últimos ganadores del Hiperión salieron de UCOpoética (Ángelo Néstore y Jorge Villalobos) y muchos otros han ganado premios o son referentes de la poesía andaluza joven (Rosa Berbel, María Sánchez, Begoña M. Rueda, Estefanía Cabello). De modo que sí, creo que está funcionando como una cantera magnífica. Aunque eso, ni mucho menos, quiere decir que no haya otros autores jóvenes de calidad, como pueden ser Cristian Alcaraz, Ana Castro o Félix Moyano, que no estén tan vinculados a estos talleres. Desde luego, a lo que han contribuido estos premios es a generar toda una red de conexiones entre nosotros, los autores, a nivel andaluz. Creo que ahora mismo casi todos nos seguimos la pista los unos a los otros. Recomiendo a todos los estudiantes de las universidades andaluzas que tengan interés en la poesía que se presenten a este certamen. No se arrepentirán.

“El problema viene cuando no existe ningún tipo de filtro y cualquier pensamiento o reflexión que se cuelgue en una red social se defina como ‘poema’ o ‘poesía'”

J.G.: ¿Qué opinas de la utilización de las redes sociales como herramienta de difusión para los escritores? ¿A favor o en contra y por qué?

Juan Domingo Aguilar: Hace no mucho en una entrevista en Radio 3 nos hicieron la misma pregunta a un grupo de jóvenes autores y la respuesta creo que sigue siendo la misma. Por una parte la mayoría de los autores de mi generación hemos crecido utilizando las redes sociales, de modo que renegar de ellas sería un sinsentido, sería como taparse los ojos y no ser conscientes del mundo en el que vivimos actualmente. Debemos reconocer su utilidad como herramienta para llegar a un público más amplio e incluso estar conectados con autores de nuestra edad (y mayores) de cualquier rincón del planeta. Podríamos decir que este hecho es otra de las muchas consecuencias derivadas de la globalización. El problema viene cuando no existe ningún tipo de filtro y cualquier pensamiento o reflexión que se cuelgue en una red social se defina como ‘poema’ o ‘poesía’. Lo que cuenta no es el soporte, es la calidad. Las redes sociales son un arma de doble filo y creo que hay que ser consciente de ello, sin desestimar su utilidad a la hora de dar difusión, conectar y estar al día de lo que están escribiendo nuestros compañeros y compañeras. De hecho la prueba es que muchos autores, más bien maduros podríamos decir, están totalmente integrados en ellas y las utilizan como parte de su actividad literaria para organizar eventos, avisar de recitales o incluso leer a gente más joven. En relación con todo esto, me vienen a la mente unas palabras de García Montero con las que no podría estar más de acuerdo: “Del mismo modo que me ha parecido un disparate cuando la poesía ha dicho que hay que confundir la calidad con la dificultad, y que solo es bueno el poema que no entiende la gente, también es un disparate pensar que un poema es bueno porque a los cinco minutos de colgarlo en una red haya 10.000 me gusta”.

La contrapartida al no tener filtros, como he dicho antes, es que cualquiera puede creerse con el derecho de autoproclamarse poeta, etiqueta que, desde mi punto de vista exige un tremendo respeto hacia nuestra tradición literaria y el compromiso de estudiarla e investigarla. Los autores que piensen que están haciendo algo nuevo o que nadie ha hecho nunca se equivocan. La nueva poesía, incluso la poesía más vanguardista, vendrá de un diálogo con la tradición. Como decía Jaime Gil de Biedma: “lo importante no es escribir, lo importante es leer”.

“Los autores que piensen que están haciendo algo nuevo o que nadie ha hecho nunca se equivocan”

F.J: Eres colaborador de ‘Oculta Lit’, una revista literaria que, debo reconocer, me entusiasma, y has aparecido varias veces en el programa de Radio 3 ‘Tres en la carretera’ hablando, entre otras cosas, de poesía. ¿Son necesarios más espacios públicos para la difusión literaria, o te quedas con las publicaciones ‘privadas’ de calidad?

Juan Domingo Aguilar: Son necesarios más espacios y, sobre todo, más visibilidad para todos los autores que no entramos dentro del rango de superventas. Sinceramente, me parece muy bien que haya autores, mejores o peores, que vendan miles de ejemplares y sean casi estrellas del rock a nivel poético, pero desde luego eso no es indicativo de que tengan calidad; ni mucho menos me parece inteligente que en canales de información nacionales aparezcan como los representantes actuales de la poesía. De todas formas y por suerte hay espacios como los que has comentado que difunden contenidos alternativos. Se me ocurren también nombres de revistas literarias, dirigidas por jóvenes, aparte de ‘Oculta Lit’, como ‘Anáfora’, ‘Maremagnum’, etc. que también contribuyen a esta difusión literaria. En definitiva es importante que existan lugares en los que tengan cabida autores emergentes. A fin de cuentas, ellos son el futuro.

J.G.: Como finalista de varios de ellos y ganador del Villa de Peligros ¿Qué opinas de los concursos literarios? ¿Recomendarías a lxs jóvenes poetas que están empezando que se animen a participar en ellos?

Juan Domingo Aguilar: Mucho. Los premios literarios son una buena oportunidad para poder publicar y darse a conocer, además hay muchos premios interesantes para gente joven. Aunque eso sí, también les diría que tengan paciencia y que no se desilusionen, hay muchos factores que influyen y lo normal es presentarse a muchos premios hasta que consigues alguno. Yo les recomendaría que apostaran por editoriales pequeñas, independientes, cuyo premio es la publicación del libro ganador, e incluso, como fue mi caso, puede que hasta el de un finalista que les guste. Me refiero a premios como el Esdrújula de Poesía, el Valparaíso o el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Almuñécar, etc.

Presentarse a premios es una forma de que las editoriales conozcan tu trabajo y lo que estás haciendo. Creo que a veces es más útil, si lo que quieres es que te lean, presentarse a estos premios que enviar manuscritos. Hay muchos premios pensados para los jóvenes ahora mismo y esa oportunidad hay que aprovecharla.

“Presentarse a premios es una forma de que las editoriales conozcan tu trabajo y lo que estás haciendo”

J.G.: El teatro tiene un papel muy relevante en tu formación. ¿Te ves algún día como dramaturgo? ¿Quiénes son/serían tus referentes en este campo?

Juan Domingo Aguilar: El teatro ha sido fundamental en mi formación artística. Desde que era muy pequeño estuve en varios grupos de teatros en Jaén y, más tarde, cuando llegué a Granada, tuve la inmensa suerte de entrar a formar parte de Viridiana Teatro, un grupo vinculado al Colegio Mayor Universitario Isabel la Católica, en el que yo residí durante varios años y al que permanecí ligado otros tantos como director de la compañía. Allí conocí a personas tan increíbles como Alberto Gómez Fuster o María José Calderón, de los que aprendí lo importante que es trabajar con esfuerzo e ilusión en proyectos en los que crees. Sin ellos probablemente yo no sería el que soy ahora. Es lógico pensar que todo lo que aprendí allí ahora se refleja en mi forma de entender la literatura y de trabajar en ella. Además reconozco que en ‘La chica de amarillo’ hay un componente teatral bastante fuerte, con muchos monólogos y diálogos que mantienen y conducen el ritmo de la historia que se cuenta en el libro. Tras más de ochos años dirigiendo una compañía de teatro, es inevitable que en mis libros haya cierta impronta dramática. La poesía y el teatro, para mí, siempre irán de la mano. Es más, en relación con mis referentes, me viene a la mente el claro ejemplo de un autor que abarca y representa estos dos géneros a la perfección: Lorca. Siempre me ha fascinado la capacidad que tuvo para transitar de obras como ‘El Público’ o ‘La casa de Bernarda Alba’ hacia libros como ‘Poeta en Nueva York’. También tendría que mencionar nombres como Jordi Galcerán, autor de obras como ‘El Método Grönholm’ o ‘Palabras Encadenadas’ y que, además es traductor de Yasmina Reza, otra dramaturga Francesa que también es de mis favoritas, con obras como ‘Un Dios Salvaje’, ‘Arte’ o ‘Una Comedia Española’, que para mí son referentes del teatro europeo contemporáneo. También soy muy fan de Sergi Belbel, con obras como ‘Tálem’, que me parece una auténtica pasada, de Alberto Conejero y ‘La Piedra Oscura’, de José María Pou y su adaptación de ‘Llama un inspector’ o de Juan Cavestany y su obra ‘Urtain’.

F.J.: Eres un hombre inquieto, con gran capacidad creativa, ¿cuáles son los próximos senderos que te apetece transitar?

Juan Domingo Aguilar: Ahora mismo estoy centrado en un libro nuevo en el que llevo trabajando un tiempo, tiene una línea muy social, siguiendo el estilo de ‘Nosotros, tierra de nadie’. Por otro lado no descarto retomar mi carrera teatral, aunque desde un punto de vista más creativo, ya que lo echo bastante de menos.

J.G.: Momento carta blanca. Remata esta entre2vista como te apetezca.

Juan Domingo Aguilar: Dándoos las gracias a los dos y a publicaciones como secretOlivo por las ganas y la ilusión con la que hacéis estas entrevistas y por dar espacio y voz a los autores emergentes.

POEMAS DE JUAN DOMINGO AGUILAR

Poética II

A Ramón Repiso

A pesar de sus ojos he salido a la calle,
a pesar de sus ojos me ha tocado vivir.

Javier Egea

A pesar de tus ojos escribir

salir a la calle

decir algo que valga la pena

verte a lo lejos

sonriendo en un bar

escuchar tu voz

volver a casa sentarme

delante de un papel en blanco

escribir sentir el dolor

poco a poco las palabras

se colocan una detrás de otra

acaban pareciendo un poema

una herida abierta que sangra

esto debe ser la poesía me digo

esto es la poesía:

escribir en defensa propia

De ‘Nosotros, tierra de nadie’ (XXXIII Premio de Poesía Villa de Peligros, Diputación de Granada)

 

Memoria histórica

En Polonia se ha prohibido

hablar de los campos de concentración

de los polacos en los campos

de los polacos vigilando los campos

de los polacos las palizas

todos los días a españoles

marcados con un triángulo rojo

del mismo color que la sangre

por el suelo cada mañana

se ha prohibido hablar de los campos

como si nunca hubieran existido

como si Auschwitz y Mauthausen

fueran una invención

como si Europa nunca hubiera sido

toda entera un cementerio

De ‘Nosotros, tierra de nadie’ (XXXIII Premio de Poesía Villa de Peligros, Diputación de Granada)

Todos los vestidos/Todas las mujeres

Un padre se lanza con su bebé por la ventana del cuarto piso del hospital de La Paz

TVE, 3 de febrero de 2017

El padre entró en la habitación agarró

a su hija de cinco años saltó por la ventana

te voy a dar donde más te duele dijo

a la madre que lloraba en la cama

sin poder levantarse lloraban todas

las mujeres al mismo tiempo en esa habitación

todas las mujeres que por la noche

se acercan a la cuna de sus hijos y lloran

cuando escuchan el sonido de la puerta

todas las mujeres que suspiran cada vez

que el padre de sus hijos sale de casa

que utilizan gafas de sol y por la noche

tapan con maquillaje las muestras de cariño

que golpean su cara cada día

la basura está llena de todos los vestidos

de todas las mujeres que esta noche

no volverán a casa

De ‘La chica de amarillo’ (Esdrújula, 2018)

Las madres cansadas

Una patria Señor, una patria pequeña, como un patio o una grieta en un muro muy sólido. Una patria para reemplazar a la que me arrancaron del alma de un sólo tirón.

María Teresa León

Quiero ser todas las madres

todas las mujeres que parieron

sobre este lugar a sus hijos

los que trabajaron el campo

quiero ser todas las madres

todas las mujeres que parieron a las trabajadoras

todas las mujeres que cantaron un himno

con la voz clara

ya no seremos pobres

quiero ser todas las madres

todas las mujeres que alumbraron soldados

que volvieron de la guerra que cantaron un himno

con la voz alta

no queremos más pistolas

quiero ser todas las madres

todas las mujeres que empuñaron un fusil

fotógrafas maestras reporteras

actrices músicas poetas

todas las madres

que ahora sirven de cultivo

para la tierra que sus hijos trabajan

quiero ser todas y cada una de las madres olvidadas

que yacen bajo las lápidas de este país

De ‘Nosotros, tierra de nadie’ (XXXIII Premio de Poesía Villa de Peligros, Diputación de Granada)

Javier Gilabert / Fernando Jaén

Javier Gilabert / Fernando Jaén

Javier Gilabert (Granada, 1973). Casado y padre de dos hijos. Maestro desde hace cuatro lustros, disfruta trasmitiendo su amor por las palabras a unos alumnos de los que afirma aprender cada día. Cuenta entre sus filias la poesía, pasión que ya alentaran sus primeros maestros y con la que afirma haber “jugado” desde la infancia; ésta ha desembocado en su primer poemario, ‘poeAmario’. Siempre atento a las palabras y ávido lector, manifiesta su preferencia por la poesía nacional, especialmente de las Generaciones del 98 y del 27 (en la que incluye y subraya a Miguel Hernández Gilabert), pasando por las más actuales hasta llegar a coetáneos como Montiel, Praena, Iniesta o Jaén, que combina con otra de sus aficiones, la música, de cuyas letras también aprende y destaca las del “maestro” José Ignacio G. Lapido (091).

Fernando Jaén (Granada, 1975). Como poeta ha publicado 'El corral de las cuatro esquinas' (Dauro 2002), 'Los ciclos brutos' (Comares 2012), 'Los días del barro' (Comares 2014) y 'Las orillas difíciles' (Oblicuas 2015). Incluido en 'Todo es poesía en Granada', por el antólogo José Martín Vayas (Esdrújula 2015). Participa en 'Nocturnario', obra colectiva coordinada por Ángel Olgoso y José María Merino (Nazarí 2016). Aparece en 'Pájaro Azul', edición de Marina Tapia, homenaje a Rubén Darío (Artificios 2016).
Ha colaborado con A.L. Guillén en distintas aventuras artísticas y musicales como 'Capricho 69' (1993), 'Restos' (1998), 'Amor sin misericordia' (2003) y 'Aprojimación a tu ciclo' (2013). De este diálogo ascético surge el documental 'Alfa y Omega' (2012).
Es miembro del Institutum Pataphysicum Granatensis y del proyecto anartístico Gruppo Ungido. Para el autor, médico de profesión, "la poesía es la fuerza que te permite sobrevivir en la fragilidad".
Javier Gilabert / Fernando Jaén
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