Las crónicas de Zico y Paca

Dejad que los muertos entierren a sus muertos

dejad que los muertos entierren a sus muertos
Foto de J. Albertos

Dejad que los muertos entierren a sus muertos

Escribo la corrección final de este artículo mientras escucho la 7ª Sinfonía “Leningrado” de Shostakowitsch. Es bueno tener claro de donde se viene en el despertar de la andadura política. No es bueno dejarse mecer por los vientos, sin plantarle cara. Es bueno tener en cuenta, cual era tu portal y tu pesebre (en el sentido clásico del término). Hay que cubrirse de mirra, dejo el incienso para la fatuidad de los traidores, y el oro para la bolsa de los usureros. De todos y todas, ha habido y haberlos, haylos.

En tiempo de turbación, no facer mudanzas. No oculto haber defendido la desaparición del PCE, cuando mangoneado por los dirigentes oportunistas, ahogaban a su criatura (la IU-CA y la IU de entonces) para apropiarse de los puestos votados y deseados, por y para ellas y ellos. Era necesario abrir el espacio a nueva gente, que representara a la sociedad española que demandaba cambios en profundidad ante un bipartidismo y sus secuaces, que nos ahogaba y prostituía hasta el aliento, mientras nos empobrecían en todos los sentidos. Aposté por esa entrada de aire nuevo, y un cordobés que no había perdido ni una apuesta, empezó a perderlas en serie.

Cuando se va a cumplir el centenario de su fundación, no podemos seguir enterrándolo. No es de recibo. No estoy planteando la instauración de un nuevo, o viejo partido. La concepción de partido, ya no sirve, nuestro modelo organizativo, no pone, las propuestas con las que se ha quedado huelen a alcanfor, los dirigentes de todas las IU, desvaloran su papel en la Transición, regalándole a la derecha lo que no hizo la derecha, volviendo a pasados esquemas, resucitando la castiza frase de “que inventen ellos”… La mayoría de los llamados dirigentes, suelen hacer propuestas más brillantes e inteligentes, en el seno de IU o de otras coaliciones, que dentro del partido al que dicen pertenecer….. ¿de dónde el complejo?

La viva y rica sociedad civil catalana, está dando lecciones y marcando las pautas a anquilosados partidos. ¿Nos da miedo, aprender de la burguesía? Releamos o hagámoslo, por primera vez, el Manifiesto Comunista de Engels y Marx. Aun estamos a tiempo.

He echado mano a la formación que me dieron los padres jesuitas para el titulo de este articulo “Dejad que los muertos, entierren a sus muertos” (Lucas 9:6, Mateo 28: 21-22). No es de recibo, enterrar o mandar al desván de los trastos viejos al Partido del “No pasarán”, del Pacto por la Libertad, de la Reconciliación Nacional, o del Quinto Regimiento.

Ese capital, ni se tira, ni se dilapida.

Son personas (mujeres y hombres), vidas, años, sacrificios, soledades, cárceles y paredones, para negociarlo en una almoneda de cervecitas o vermuts….con tapa de olivas (sic).

Ante los avances del populismo, no valen referencias a la victoria del partido comunista del Tíbet, o a la donación de los ingresos de los cuadros de IU.LV-CA para una digna señora… la única batalla contra el populismo, es estar en los hechos, al lado del pueblo y de la ciudadanía.

Zico y Paca, mis perros, se han puesto a recitar a Don Antonio Machado, “…lleva quien deja, vive quien ha vivido. ¡Yunques sonad, enmudeced campanas!”. Las quiero y a mi Zico al que más.

Luis Carlos Rejón

Profesor de Historia, escribe de actualidad política en las Crónicas de Zico y Paca
Luis Carlos Rejón
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