Crónicas de conciertos

Motel llamado verdad

Vinila von Bismark Motel llamado mentira foto de Javier Martín Ruiz
Foto de Javier Martinruiz

Motel llamado verdad

La polifacética e inclasificable artista granadina llenó anoche el primero de los conciertos de la gira española de presentación de su nuevo disco “Motel llamado mentira“. Un bolaco, sin lugar a dudas.

Vinila von Bismark Motel llamado mentira foto de Javier Martín Ruiz 2

Vinila Von Bismark, foto de Javier Martinruiz

Recién llegada de su periplo por tierras mexicanas, Vinila von Bismark eligió -como no podía ser de otra manera- su Granada natal para arrancar una gira que promete ser extensa, con fechas confirmadas en Cartagena, Las Palmas, Málaga, Xabia (Alicante), Madrid, Pozoblanco (Córdoba), Valladolid, Rota (Cádiz), aunque a buen seguro serán muchas más-.

Pasaban las diez de la noche cuando los músicos subieron al escenario de la mítica sala Planta Baja, decorado ad-hoc y en el que destacaba en letras doradas el título de su tercer trabajo, “Motel llamado mentira”. El dorado fue el color de la noche, pues protagonizaba también el atuendo de la cantante quien, con un gran pañuelo que cubría su cabeza y sus hombros, arrancó el concierto recitando a modo de mantra la hipnótica letra de “Fuego”, el tema elegido para caldear el frío y expectante público que llenaba la sala.

Con una coreografía ya característica, avalada por su experiencia como bailarina, que raya el paroxismo, comenzó a atrapar a los presentes en lo que terminaría siendo una auténtica comunión de música y buen rollo. “Todo es de color”, el segundo tema, arrancó los primeros coros del público, que con “El niño del velero” conectó por completo con los músicos y se dejó guiar por unas melodías profundamente enraizadas en lo andaluz tan presentes en el primer tercio del concierto. Conexión que se hizo palpable con “Quiero decirte al oído”, coreada y bailada con energía por los asistentes.

Llegados a este punto, Vinila revisitó su anterior disco “A place with no name” con una potentísima y bailable “Ali Baba”, a la que sucedió “Vinila Masagua”, dando un giro hacia lo latino que también se respira en su nuevo trabajo. Luego vendrían “Luna lunera”, una rareza de esas que tanto le gustan –en palabras de la propia Vinila-, cuyos aires andalusíes fueron la antesala perfecta para finalizar la primera parte del concierto con el corte que da título al nuevo disco, “Motel llamado mentira”.

Entonces la cantante se deshizo de su pañuelo y sacó a relucir su vena mas rockera con “Electrify”, (A place with no name). Tras ella, la artista realizó una verdadera declaración de intenciones al hablar sobre la igualdad entre los seres humanos, animando tanto a hombres y mujeres a atreverse a luchar unidos por esa causa, y rubricando su speech con una rabiosa “Ven y atrévete”, a la que sucedería otro tema cañero, “I got my eyes on you”, también de su trabajo anterior.

Después de un brevísimo descanso fue el turno de “Pena, penita, pena”, su personal homenaje a La Faraona de la familia Flores, dando pié al momento álgido del concierto -con el que es probablemente el single por excelencia de “Motel llamado mentira”- con “Solo para mí”, mención a su comadre La Mari de Chambao incluida (“un regalo”; “ojalá hubiera más artistas como ella”). Luego, vuelta a los ritmos latinos con otra versión, “La llorona” de Chavela Vargas y primera despedida.

En los primeros bises llegarían “Snake” y “Feel like a man”, ambas de su segundo trabajo. En el último tema, en el que estableció un intenso diálogo musical con el respetable, se ocupó de presentar a la banda: al bajo, Javier Geras (con ella desde Krakovia), Pablo Sanpa a la guitarra, “El niño” a la batería y Javi Casanova a las teclas. Como suele ser habitual en ella, tras el concierto se mezcló con los asistentes repartiendo besos a diestro y siniestro, con la naturalidad y simpatía que le caracterizan.

En resumen, un concierto tremendo, con un sonido magnífico que deja entrever cuánto ha crecido Irene como cantante y como artista, en el que cuestiones ajenas a la propia música -su faceta de pin-up, por ejemplo- han quedado relegadas a un segundo plano, aunque no haya abandonado por completo su perfil histriónico –para bien- ni la gran bailarina que es.

Asimismo, se percibe una evolución en su voz –más potente y controlada ahora- y, por supuesto, en su dimensión como compositora. Por poner algún “pero”, se echó de menos algo más de interacción con los músicos, aunque siendo el primer concierto, es algo normal.

Motel llamado mentira” es sin duda genuino, verdadero, creíble, Vinila en estado puro, ese camino que tras dos años de duro trabajo ha escogido seguir y en el que le deseamos lo mejor y le auguramos, sin duda, muchos éxitos.

Javier Gilabert

Javier Gilabert

Nace en Granada, en 1973. Casado y padre de dos hijos. Maestro desde hace cuatro lustros, disfruta trasmitiendo su amor por las palabras a unos alumnos de los que afirma aprender cada día. Cuenta entre sus filias la poesía, pasión que ya alentaran sus primeros maestros y con la que afirma haber “jugado” desde la infancia; ésta ha desembocado en su primer poemario, ‘poeAmario’. Siempre atento a las palabras y ávido lector, manifiesta su preferencia por la poesía nacional, especialmente de las Generaciones del 98 y del 27 (en la que incluye y subraya a Miguel Hernández Gilabert), pasando por las más actuales hasta llegar a coetáneos como Montiel, Praena, Iniesta o Jaén, que combina con otra de sus aficiones, la música, de cuyas letras también aprende y destaca las del “maestro” José Ignacio G. Lapido (091).
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