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Entrevistas

Niño de Elche: “Si hubiese más ac­ción pasarían más cosas”

Niño de Elche: “La contracultura en Andalucía es uno de los espacios más interesantes de los últimos tiempos”

“A los anarquistas les compete la especial misión de ser cus­todios celosos de la libertad, contra los aspirantes al poder y contra la posible tiranía de las mayorías” Errico Malatesta

El primer disco de Niño de Elche, Mis primeros llantos, se pu­blicó en 2007. Ese año empezaron a caer las primeras fichas del efecto dominó de las varias crisis que nos asolan.

Centrado desde su ópera prima en la calidad de la propuesta que quiere mostrar, Paco Contreras, que así se llama nuestro exiliado, hijo de emigrantes andaluces, ya desarro­llaba entonces un gusto elevado por las le­tras de poetas contemporáneos: Ana María Drack, el colectivo Voces del Extremo, Miguel Hernán­dez o TS Elliot, cuya poesía sadomasoquis­ta y desgarradora sirve como letra de la impresionante canción de amor de San Se­bastián con la que personalmente descubrí a Niño de Elche y que pertenece a VaconBacon, una catar­sis.

Poco después, bajo el pseudónimo Pincho de Leche, cantó junto al colectivo Flo6x8 en una oficina de Bankia –pa ti seis pulmones, pa mi ni unas branquias– justo el día antes de que se desplomaran las acciones de la Caja rescatada.

Pocos meses antes había explotado el 15M y Paco estaba ultiman­do un particular homenaje al poeta pastor, un periódico-disco, Sí a Miguel Hernández, que pretendía contemporaneizar -aun más- los textos de Miguel a la realidad de nuestros días..

En él hay poemas como Me sobra el corazón o La guerra, madre que muestran la capacidad para transmitir de un cantaor en expansión que alguno compara con Enrique Morente, no tanto por sus pa­recidos en el amor a la poesía o en la libertad en sus propuestas, sino por ser el único en el horizonte que parece capaz de llenar el vacío que dejó el granaíno entre los aficionados flamencos menos ortodoxos.

Por algo Niño de Elche define a Enrique como “las llaves del Fla­menco”.

Su colaboración con Pony Bravo en Turista, ven a Sevilla (Palmas y cacerías, 2013) abrió la puerta de la colaboración de Dani Alonso como productor de Voces del Extremo, y el círculo sevillano le llevó a ser nuestro disco nacional del año pasado, un disco con electrónica y krautrock, homónimo al colectivo de poesía de la conciencia, de poetas de resistencia que se reune anualmente en la Fundación Juan Ramón Jiménez coordinados por Antonio Orihuela, que parti­cipa en el disco con Miénteme, una de las canciones -junto a Que os follen– aptas para todas las campañas electorales venideras.

El triunfo en el Sónar con Raverdial, las colaboraciones con baila­rines como Juan Carlos Lérida o Matej Kejzar son, junto al cambio político, la tauromaquia, el animalismo, la filosofía queer, los dere­chos de autor y Andalucía algunos de los temas de los que habla­mos.

Niño de Elche, Voces del Extremo (banda). Foto de Julio Albarrán

Niño de Elche, Voces del Extremo (banda). Foto de Julio Albarrán

El blog de Inma Luna, autora del poema ‘Nadie se conoce’, se titula ‘De cerca na­die es normal’… ¿sabes ya quién es Niño de Elche?

No lo sé, nadie se termina cono­ciendo. Hay mil situaciones que no he vivi­do.

Eres hijo de emigrantes granadinos, ¿qué significa para ti Granada?

No co­nozco Granada como capital hasta que fui a comprarme una guitarra de adolescente, para mí Granada es el pueblo de mis pa­dres, que son de Montejícar, el último pue­blo que hay antes de entrar a Jaén. Allí he veraneado con mi familia y allí fue donde gané mi primer concurso con diez años, la primera vez que me subí a un escenario.

¿Te sirvió de algo tan joven?

El primer concurso me animó para comenzar a can­tar y a tocar la guitarra, los siguientes, ya en la adolescencia, me estigmatizaron cuando la competitividad era supuestamente más importante.

¿Llegó a ser una obsesión?

Por ganarlos, ya que era también la fórmula que podía avalar que yo me dedicara a cantar delante de mi familia, si gano es que valgo, si no gano soy una mierda.

¿El artista nace o se hace?

Las dos cosas aunque al final depende del proceso, de las aptitudes, es una hippiada el quitar el va­lor individualizador del ser -que eso sería el que nace-, todo se puede aprender. Otra cosa es catalogar qué es o no algo artístico, sin valorizarlo y jerarquizarlo, entonces ahí podemos entrar en otro debate pero tal y como entendemos las Artes y las propues­tas artísticas conlleva una fase de forma­ción, va a tener un autotest que creo que a nivel material está en el sujeto del ser, creo.

¿Has sido autodidacta?

Sí, si autodidacta lo entendemos como formarte académica­mente por tu cuenta sí. El término acadé­mico me aburre bastante porque son pau­tas y todo lo que tenga pautas me aburre bastante, no me ayudan a nada.

Tu primer recital fue con quince años en La Unión, al año y poco, en mayo de 2002, ganas el Primer Premio del II Con­curso Nacional de Tarantas y Tarantos en Almería y surge Sevilla por primera vez, ¿qué te aporta la ciudad?

Voy a Se­villa dos veces. La primera al ganar el con­curso de cante en Almería, cuando me dan una beca en la Fundación Cristina Heeren donde estuve nueve meses. Aquello me sir­vió para conocer a los cantaores más clá­sicos de los años 20 y 30; Vallejo, Pastora Pavón o Chacón hasta que no llego a Sevilla no los escucho.

La segunda vez que fui, que es esta última, Sevilla me aporta todo lo contrario. Sigo trabajando en los tablaos como subsisten­cia pero tengo otras inquietudes, y me en­cuentro con gente que también tiene otras inquietudes y que me aporta otras nuevas; bulos, Tanguerías…

Ya en tu primer disco incorporas textos de poetas contemporá­neos, como Ana María Drack, ¿cómo se produ­ce tu acercamiento a la poesía?

Mi relación con la poesía empieza porque me interesaba el mundo de los cantautores, que fue mi primer desplazamiento tras el Fla­menco; Paco Ibañez, para mí el gran can­tautor, Víctor Jara, Manuel Gerena, Carlos Cano… También por esa época comenzó a despertar mi concienciación política, me in­teresaban los textos políticos de cantaores como Jose Menese o El Cabrero.

A Ana María la conocí por mi amigo Pascual Marco, por un libro de poesía y decidí hacer esa versión que me gustaba mucho de un disco doble que editaron de ella, que fue una cantautora que tuvo su nombrecito.

¿Te consideras una persona comprome­tida?

Hablar de compromiso es muy am­plio, no puedes estar comprometido con todas las causas. Yo estoy comprometido con algunas, las que me arañan más; el conflicto palestino, la tauromaquia, la con­tracultura,…

¿Cuál ha sido tu proceso de búsqueda como artista?

Depende del proyecto, de si es más narrativo o concreto y de lo que quiera contar pero hace años que dejé esa concepción.

Hay una forma de trabajar que es buscar, no sabes el qué y otra que es la experi­mentación sin búsqueda, simplemente el hecho de experimentar. Soy partidario de la experimentación sin una búsqueda concreta. Cuando buscas corres el peligro de hacerte una idea equivocada de aque­llo que querías buscar. Me gusta más la experimentación como tal. Y la inquietud, incluso cuando era un cantaor clásico la in­quietud siempre estaba, yo iba a Sevilla y estaba horas y horas en la fundación y me tiraba horas hablando con Sánchez, con el Tomasa, Manolo Soler… Era inquietud en otro sentido pero era in­quietud.

¿Cuándo se te quedó chico aquello?

Cuando comencé a conocer cosas de arte contemporánea aprendí que el flamenco no me daba más, que sim­plemente me daba herra­mientas que yo tenía que gestionar de otra forma. Por eso junté a bulos y Tanguerías cuando hice el espectá­culo sobre Francis Bacon, un pequeño des­plazamiento para que me ayudaran en ese proceso. Entonces yo me decía que no po­día afrontar la vida y obra de ese hombre con lo que yo conocía de herramientas y de concepción artística.

Matej Kejzar y Niño de Elche. Foto de Christophe Raynaud de Lage

Matej Kejzar y Niño de Elche. Foto de Christophe Raynaud de Lage

Has colaborado con bailarines como Ma­tej Kejzar, Juan Carlos Lérida, Guillermo Weickert o la compañía Malpelo… ¿Cómo es la relación con el cuerpo, con el ger­men de esta disciplina?

Un acercamiento al cuerpo más preformá­tico sin una concepción corporal física más allá del gesto. Después de VaconBacon me llama Guillermo Weickert y Juan Carlos Lé­rida para trabajar con ellos, ahí es cuando empiezo a urdir, a atar cabos y a reflexio­nar sobre todo el trabajo que había hecho. Ahí es cuando tomo conciencia de qué supone el cuerpo como sentido político y artístico,… después van llegando ofertas y hermanamientos.

Niño de Elche: “Todo lo que tenga pautas me aburre bastante”

¿Qué buscas transmitir?

Depende del dis­curso, claro, si trabajo sobre electrónicos busco una relatividad en el discurso, una concepción discursiva diferente a si traba­jo simplemente con el gesto, depende del proyecto busco comunicar otras cosas. De todas formas el nexo de unión entre todas ellas es simplemente el intentar entablar un lenguaje en común, una fórmula común atractiva.

Tu cambio estético va en paralelo…

Es difícil desapegarlo.

‘Queer’ es una palabra inglesa cuya utili­dad inicial era señalar a aquel o aquello que por su condición, no solo sexual, po­nía en cuestión el buen funcionamiento del juego social, ¿qué es para ti el con­cepto queer? ¿Cómo lo afrontas?

Para mí el concepto queer no es una cues­tión estética, es una cuestión filosófica, una cuestión de acción, de cómo te relacionas con lo que te rodea, no solo sexualmente hablando, va más allá de todo eso aunque sexualmente hablando tiene su importan­cia y su peso.

Yo sigo creyendo que la cues­tión sexual es ambigua pero claro, esto es una experiencia y una filosofía vital, por eso leo y acciono desde esos prismas, por mi experiencia, mis creencias… Yo creo que hoy en día la ambigüedad o la no definición sexual está a la orden del día. Lo importan­te es el acto, la acción y cómo tú la disfru­tas.

Es interesante como cuestión filosófica. Definir ciertas cosas es complicao…

Es que de eso se trata, ¿por qué definirlas?

¿Te sientes andaluz?

Una gran parte mía es andaluza. Lo que no sé es qué es exacta­mente ser andaluz, es lo que aun no he po­dido descubrir… Mi concepción andaluza está muy enraizada en la comida, aunque mi comida preferida es el arroz con costra, el arroz típico de Elche.

¿Qué ha significado la cultura andaluza para tu desarrollo como artista?

Lo an­daluz en el sonido está claro porque traba­jo mucho con el flamenco, conozco copla, conozco la rumba… Pero también el gran peso que ha tenido lo andaluz en mi, es mi cultura porque mis padres son granaínos y pertenecen a esos mitos que se crea el alma después de un exilio.

Niño de Elche. Foto de Celia Macías

Niño de Elche. Foto de Celia Macías

¿Qué supone todo el surgimiento del 15M para ti?

A mí me conciencia y me ra­tifica en mi descontento con la Izquierda Unida a la que yo me sentía cercana. El 15M me ratifica en que toda esa mierda que yo pensaba era verdad, entonces fue un alivio. Aunque hay cosas que no me gustaban, so­bre todo, ciertas visiones de la cultura, una palabra que tampoco me gusta.

¿Por qué?

Porque lo utiliza todo el mun­do y cuando algo lo utiliza todo el mundo como mecanismo de defensa y de confort algo falla y no me parece una palabra que me represente mucho.

¿Cómo crees que debería posicionarse el mundo de la cultura?

Posicionarse siem­pre dependiendo de las necesidades de cada cual. La cultura o el mundo de la cul­tura, que es una cosa que yo también odio bastante porque siempre que se manifies­ta es bastante reaccionario, retrógrado y en muchos aspectos bastante partidista y nada autocrítico, bastante endogámico y bastante elitista.

Creo que el posicionamiento depende más del momento sociopolítico, yo prefiero de­mandar más la concienciación, que es una cuestión más retrospectiva, más filosófica que en toda persona de conciencia crítica debería de existir. El posicionamiento es algo que puedo desear como sujeto pero puedo comprender que haya gente que se posiciona más o menos. Si hubiese más ac­ción pasarían más cosas.

¿Crees en el modelo de las subvencio­nes?

No, por eso no he pedido ninguna nunca.

Todos tus discos se editan bajo licencia creative commons, ¿cuál es tu posicio­namiento en el tema de los derechos de autor?

Yo soy partidario de que cada persona se pueda gestionarse sus dere­chos libremente, cosa que ahora mismo en España no se puede hacer. Te obligan a te­ner que pasar por la SGAE, que va a querer cobrarlos…

Después soy partidario de que cuando esa persona muera, los derechos de autor pa­sen a dominio público. No en que eso cree herencia, eso me parece una aberración que pasa.

Niño de Elche. Foto de Celia Macías

Niño de Elche. Foto de Celia Macías

Autoeditar tiene sus cosas buenas pero li­mita a la hora de dis­tribuir, ¿ficharías por una multinacional?

A priori no ficharía nunca por completo por una multinacional porque también mi forma de trabajar es incompati­ble con esas fórmulas. Aparte de lo que pueda pensar de su forma de enfocar la industria, cosa con la que no estoy de acuerdo, pero tampoco estoy de acuerdo con la forma de enfocarla de los sellos independientes. Yo soy de Julio An­guita y me gusta ir a lo concreto.

El usuario de internet paga una cuota mensual por su conexión, se conecta para disfrutar de un contenido, hay creadores de contenido que piden que la industria de las telecomunicaciones pague por los derechos de autor un porcentaje de lo que cobran, otros plantean otras cosas… ¿Crees en la nacionalización de Telefóni­ca? ¿Crees que el problema de la SGAE es económico?

Eso no supone que vayan/va­yamos a cobrar. Si el problema de la SGAE fuera económico… Pero es que el problema no es ese, es cómo gestionan, la prioridad que se le da a una entidad privada, la anti­democratización que tiene esa sociedad de autores, que está copada por los editores más que por los músicos. No hay gestores reales, son gente que cobra el impuesto re­volucionario.

Son terroristas de la cultura y como tal hay que tratarlos.

Doy por hecho que sigues sin ser socio…

Por eso yo nunca estaré en una sociedad, colectivo o asociación en la que no crea en sus normas. Por eso no estoy en un partido político.

Conozco uno que decía “Jamás te afilies, pensarán por ti. Jamás te sindicalices, te venderán

Llevaba muchísima razón.

¿Eres anti-algo?

Por momentos, pero se me pasa rápido.

¿Para que sirve la tradi­ción?

Aun no lo he entendi­do, no he llegado a saberlo. Hay gente que necesita o la tradición que está construi­da o construir una tradición.

Decía Eugeni D’Ors que lo que no es tradición es pla­gio.

Al final todo es plagio, de una forma u otra. La tradición es una construcción, porque la mayoría de las tradiciones son construcciones contempo­ráneas, son espacios de confort también a priori la tradición se puede entender de muchas formas, en el norte de España se entiende de una forma muy diferente de como se puede entender en el Sur, por lo tanto, la tradición según como tú la des­codifiques y la conectes con tu contempo­raneidad toma un sentido u otro y toma una importancia, una prioridad u otra. Yo no tengo apego a la tradición más allá del simple acercamiento arqueológico e histo­ricista.

La tauromaquia y los toros ha sido fuente de inspiración…

Que ha sido fuente de ins­piración y que es un acto -liturgicamente hablando- interesante, sin duda.

¿Eres animalista?

Yo no me considero ani­malista, creo que las condiciones para ser animalista son mucho más radicales y más fuertes que las que yo me puedo imponer. Sería un brindis al sol por mi parte levan­tar la bandera del animalismo porque no lo soy realmente si me comparo con la ban­dera activista del animalismo. Ejemplos que muchos miramos hacia ellos.

Niño de Elche: “La contracultura en Andalucía es uno de los espacios más interesantes de los últimos tiempos”

A mi lo que más me ha retrahído de la tauromaquia ha sido todo lo que genera, todo lo que la rodea; el pensamiento, la reflexión, las ideas sociopolíticas, todo lo que va unido a eso es lo que yo empiezo a rechazar. La cultura de la sangre, la sangre del toro y también la de otra mucha gente.

La tauromaquia es un pensamiento, es una filosofía en muchos casos, sociopolíti­ca y algunas veces cultural que es mucho más dificil de erradicar que simplemente eliminando el hecho animal, que es muy importante y tiene un gran peso. Pero eso interrelaciona de una forma muy ferviente con como el ser humano se relaciona con todo eso.

Es una cuestión mucho más compleja, por­que no es el hecho de que un animal sea torturado en una plaza, es que el animal es torturado en una plaza por unas cues­tiones sociopolíticas y un pensamiento de los cuerpos, de la violencia, del dolor… Muy loco. Y no es primitivo, lo primitivo es otra cosa.

¿Te has dado muchas hostias en la vida?

Menos de las que parece.

¿Ni tras romper con el mundo del Fla­menco?

Creo que yo tuve la suerte de po­der pegarle una patada al Flamenco antes de que fuese un problema, por eso no lo vivo como un trauma. No hay ninguna ten­sión porque la gente entiende que cuando yo soy crítico con el Flamenco lo soy con lo que supone institucionalmente el Flamen­co hoy en día, por sus actitudes, mucho discurso,…

¿El Instituto Andaluz de Flamenco?

Bue­no, no creo en nada de eso, ni en la Agen­cia del Desarrollo del Flamenco… nunca he colaborado con ellos, pero tal vez ahora que mi nombre suena más… Siempre hay habladurías, pero ellos lo harán desde una perspectiva estética, porque les interesa­ra que el modernito de turno vaya, y si yo voy será porque me interesara económica­mente hablando, nada más.

¿Cómo ves el mundo cultural en Anda­lucía?

Es muy dispar, el mundo cultural puede ser la Semana Santa, la Feria del Abril,.. Me gusta más hablar de la contracultura en Andalucía que es uno de los espacios más interesantes de los últimos tiempos.

Ahora está cogiendo fuerza…

Cierto, cuando la contracultura coge fuerza es gracias a los gobiernos conservadores, se da esa paradoja. Gracias a los gobier­nos conservadores en Andalucía, del PSOE sobretodo, la contracultura se hizo fuerte porque es la única salida. Es verdad que en los últimos tiempos esa contracultura está cogiendo más protagonismo y de vez en cuando podemos presumir de que man­chamos un poco algunas instituciones, pero de todas formas Andalucía sigue siendo un sistema caciquil, clientelar al máximo, y por desgracia tienen que morir un par de gene­raciones para que en Andalucía cambie esa cuestión. El andalucismo, hoy en día, es red clientelar. Yo no creo mucho en la idea de Andalucía como concepto identitario.

Blas Infante planteaba un andalucismo, que antes que andaluz, era humano… El andalucismo liberalista como antina­cionalismo.

Si, muchos nacionalismos na­cen a la contra del nacionalismo español pero eso es un error ya que se utiliza como mecanismo de defensa, como todas las identidades pero eso nada más que cuaja cuando en el territorio hay una especie de pensamiento unificado sobre eso, y Blas In­fante no consiguió que eso calara por nin­gún lado…

Fue uno de los primeros fusilados de la guerra civil. Tenía mucho en contra. Eligió el camino difícil, incluso rechazó una oferta de Cambó para financiarse con dinero de la burguesía catalana,.. Es curioso, mientras Cataluña nunca ha te­nido una constitución propia en Andalu­cía en 1883, dos años antes de nacer Blas Infante, se redactaba la Constitución de Antequera.

Blas Infante es lo que es hoy en día, sus escritos, su interés,… que puedas estar de acuerdo o no en su con­cepción de Andalucía como identidad, como Estado, etcétera.

La construcción de Blas Infante que hoy co­nocemos es una construcción retrógrada y reaccionaria. Sobre todo muy utilizada, Blas Infante se pone en la boca del PSOE, del PP o de la CUT si hace falta. Blas Infante es un espacio de confort, como Lorca,…

Lo han convertido en una estatua, inmóvil y hueco… a Lor­ca no lo han vaciado tanto…

Bueno, Lorca es que tiene una obra más pluriversal pero lo he escuchado en la boca de todos. Las identidades como mecanismo de defensa puede funcionar pero en contextos muy complejos. Aquí en Andalucía no ha funcio­nado, apenas hay andalucistas.

Tras la desaparición del PA pocos, aunque las encuestas muestran que hay más andalu­ces que sienten amor por Andalucía que catalanes por Cataluña.

Blas Infante puso una semilla, como hicieron en otros territo­rios, pero Andalucía como Estado no tiene sentido, yo vivo las dos Andalucías.

¿Te refieres al centralismo sevillano?

Sí, también lo vivo. El tema es que en Andalu­cía no hay sentimiento de comunidad, hay localismos. Andalucía como ente, ahí, has­ta que le preguntas a un malagueño qué opina de Granada o de Sevilla, pero no so­lamente al malagueño, sino a las políticas que se ejercen por los políticos votados por los andaluces. ¿Tú crees que un tipo de Jaén va a tener algún apego por Andalucía si es la provincia más ninguneada institu­cionalmente hablando?

Tal vez el problema sea confundir An­dalucía con la gestión administrativa de la Junta por el PSOE. Desde las mani­festaciones del 4 de diciembre de 1977 y el más de millón y medio de andalu­ces reclamando Autonomía a cómo se ha desarrollado esa Autonomía desde los gobiernos de la Junta hay un camino…

Bueno, todos los gobiernos se dedican a adormecer a la peña, sobre todo el nuestro. Desde la Tran­sición han usado diferentes mecanismos… Andalucía tuvo la suerte de caer en manos del PSOE y no en manos de una burguesía nacionalista. Tuvo esa suerte, caer en ma­nos de un partido muy perverso que tenía más parte del pastel que Andalucía. To­dos los caciques que hay en Andalucía son centralistas, no son caciques nacionalistas como en Cataluña o País Vasco… Hay una letra de Isabel Escudero, que era la mujer de García Calvo que decía: Girasoles, como relucen en el campo las subvenciones… Al­guna vez lo he cantado, el reflejo de la An­dalucía más triste.

Yo soy súper crítico con Andalucía porque creo que con todo el potencial que tiene, cosa que dice todo el mundo, tiene mucha mierda dentro… Esa red clientelar que tiene es brutal, es fascismo sociológico y aunque parezca mentira, se reviste de progresis­mo. Es brutal. Y eso lo que ha hecho es que no se cree un contrapoder, el comunismo andaluz es de lo peor que te puedas encon­trar, la CUT se ha centrado solamente en la cuestión del campo y no ha nacido nada que sea alternativa.. Ahora mismo Pode­mos, pero no hay más. La gente del SAT y de la CUT se han dedicado a lo que a ellos les ha interesado a nivel laboral, pero como opción política más allá de eso poco…

Andalucía es de lo peorcito del Estado por eso. Eso creo. Y el PSOE de derechas sigue siendo muy fuerte en según que sitios, por desgracia no se estando ese panorama no se crean espacios colectivos como en Va­lencia o la CUP en Cataluna o como Bildu en Euskal Herria o BNG en su momento en Galicia, en Andalucía, ahora mismo, eso es impensable. Creo que ya ha sido desman­telada totalmente. El Partido Andalucista tuvo su importancia en la Transición y des­pués pero acabo siendo un partido muleta que no tenía ningún sentido. Fue bastan­te nefasto. Hubo momentos muy ilusorios pero el PSOE jugo las cartas de puta madre con la generación de mis padres y nuestros abuelos pero a ver qué pasa con la genera­ción de nuestros hermanos.

Andalucía es la que más peligro tiene de que ese estado de cosas permanezca. A ni­vel institucional se sigue metiendo mucho la pata, siguen siendo caciques. Yo he teni­do situaciones surrealistas, estamos mejo­rando en algún aspecto pero vamos al nor­te, a Cataluña y realmente encontramos otra forma de respirar.

Libertad. Foto de Tono Cano

Libertad. Foto de Tono Cano

¿Qué es más importante la libertad individual o la libertad colectiva?

Tengo siempre mis dudas, tam­bién está ¿qué entendemos por libertad?, ¿qué es liber­tad individual? Una cosa es sentirte libre y otra cosa es ser libre… En esta sociedad creo que lo más que pode­mos hacer es sentirnos li­bres.

Yo creo que no podemos ser libres porque las atadu­ras son miles, materiales e inmateriales… La libertad colectiva, cabe someterse a ella. Creo en la libertad individual pero en peque­ñas dosis, en pequeños mo­mentos de tu vida.

¿Temes convertirte en un símbolo?

Temo que me conviertan en un símbolo, y espero que no me convier­tan en un símbolo de la van­guardia y de la transgresión porque no creo en esas pa­labras.

¿Cómo te ves dentro de 30 años?

Muerto.

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Esta entrevista, realizada en diciembre de 2015, forma parte de Malditos, segundo número impreso de secretOlivo. Gracias a las personas que adquirieron su ejemplar de esta edición limitada ahora está disponible, de manera libre, en versión online.

Tono Cano

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Anartista. Editor y periodista. Fotógrafo.

Director de secretOlivo
Tono Cano

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