El Aprendizaje del miedo

El aprendizaje del miedo

El aprendizaje del miedo

El aprendizaje del miedo

Cómo reímos en aquel recital, Paco, cuando en una de tus visitas a Madrid, abrigados por el vino te presenté a un grupo de poetas como una Eminencia en el Amor. Qué bueno es reír amigo, pero qué ciertas eran mis palabras. Hacía poco que tu madre había fallecido y no traías más que pasión en la mirada. Los dos sabemos que la fuerza sin amor de nada vale, a tu lado he aprendido que existe algo tan leal y fuerte como el amor de una madre; el hijo agradecido.

Hoy tengo en mis manos un poemario que no quiso ser Réquiem sino Zamba para cantar a su particular Alfonsina, cada verso asume la muerte festejando la vida, porque la muerte sólo es triste para el que no ha pensado en ella. Luchasteis y os despedisteis, ahora desde el balcón yergue tu tristeza junto a sus geranios, un recuerdo constante de que la muerte nos une más que la vida; la sombra del óbito nos acompaña no para suscitar miedo sino para no temer la libertad y abrazar la vida en toda su plenitud.

Paco Ramos Torrejón nos anima a aprender a convivir con el dolor, si quiera a transformarlo, el dolor es más vida que la vida misma; su dolor son dos dolores y ninguno. Por donde camina este infatigable creador gaditano se contagia el genocidio del miedo; sabe bien que la verdadera muerte es perder la costumbre de vivir, nadie puede ya arrebatarle al poeta lo aprendido, no podrá ya defraudarle la poesía y no es cuestión de valentía, sólo un género de vida. Que camine la muerte hacia el que sólo tiembla con el resplandor del sol.

Y aquí nos quedamos para cumplir la esperanza. Todo se repite, vivimos a nuestros muertos entregando la vida a un mundo que nos hereda. No hay luz sin sombra ni sombra sin luz, no hay vida sin muerte, querido Paco, tu madre habla en estas páginas a través de tus versos. Somos sombra de alegrías de los que nos dieron luz y luz por su sombra, una sombra cosida al torpe cuerpo; los brazos que arrullaban cuentos, mecen ahora una fábula de invierno que se repite y pesa como el pasado. Disfrutad, nos dice el poeta en compromiso con el vientre que aún le abriga, las líneas se arrojan como el cable inquebrantable del lactante, no hay dimensión que lo tuerza, viajando por todas y quedándose en ninguna. Ese es su viaje, su aprendizaje, su libertad. Paco transita por su dolor para entregarnos belleza, es más, lo hace sin concebir que el mundo espere otra cosa. Cuando exorciza las ausencias no lo hace con la intención de la huida, perpetua su presencia, el cuaderno en blanco no es consuelo, sus versos no se desperdician mendigando compasión, nos anima a no malgastar el paseo dando ejemplo, la oscuridad se hace luz cuando parpadea este poeta.

Agradecido pasea por su Isla. El muy canalla se reconcilia con la mitología retando a los dioses, burla como Orfeo a Caronte para cruzar La Estigia y acompañar hasta el final a su Alfonsina, que se adentra en el mar, la fuerza de su vástago es el auténtico paliativo, heredó el poeta el fulgor por la vida porque “más pudre el miedo, Horacio, que la muerte”.

Regresaste Odiseo tras la batalla, fuisteis reyes en la lucha, después, el cansancio. Se regresa al paisaje con otros ojos. Odiseo ve partir sus naves, Anticlea vela por ti porque veló por ti, Penélope es ahora la vida que te vive y el poeta teje. Liberado el miedo todo es vida, sólo la muerte tenemos pendiente y el que aprendió a morir, Paco, vive en plenitud.

Temblar con el resplandor del sol es la suerte de conocerte y vivir nuestra última locura.

Prólogo de El aprendizaje del miedo por Guillermina Royo-Villanova

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EL APRENDIZAJE DEL MIEDO

La noche afila sus cuchillos
cuando la madrugada yace entre tinieblas.

El silencio tiene eco de muerte.

La promesa de cadáver tras el cristal
agrieta los costados de los sueños,
y es por las grietas por donde el viento reza sus miserias.

Abril sin sangre es un enero en el que no crecen las flores.

El dolor es ciego en la profundidad de los abismos abisales
cuando el descanso de Edipo es ajeno al asesino.
La jauría de lobos ahoga sus aullidos al amanecer,
entonces el amor teme tocar un cuerpo frío.

El miedo no requiere aprendizaje.

 

El aprendizaje del miedo es el poema que da título al poemario de Paco Ramos prologado por Guillermina Royo-Villanova. Puedes adquirirlo a través de nuestra tienda…

 

 

Paco Ramos

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A veces poeta y a veces peluquera de barrio
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