Las crónicas de Zico y Paca

Cosas y quesos o quesos y cosas…

Quesos y cosas

Cosas y quesos o quesos y cosas…

Le debo a la una de nuestras empresas proveedoras, “Cosas y quesos”, el duplicado título del artículo.

He ido varias veces a su almacén, hay pocos quesos y un montón de muchas cosas, de muchas cosas de cosas.

Últimamente he escrito un artículo sobre el Ratón Pérez y sus querencias por los dientes y el queso queso, en homenaje y reconocimiento al VIII Premio de cuentos sobre la Igualdad del Ayuntamiento de Alcalá la Real concedido a la escritora Lydia Pérez Horcas.

Desde muy antiguo me ocupé, me ocuparon en mi vida parlamentaria para la denuncia y persecución de los casos de corrupción. Me comí todas las Comisiones de Investigación de aquellos tiempos. Algo aprendí. Y distinguí entre los que roban para “las cosas” y los que roban para “los quesos”.

La diferencia es más que importante. Marca la diferencia entre personas y entre organizaciones políticas.

Quiero dejar claro, que no justifico a nadie y desprecio a todos y a todas. Robar para las cosas, es robar para el partido o partida bien por la vía del dinero público, bien por la vía de un origen privado, su objetivo es seguir engrasando el clientelismo básico para ganar elecciones y detentar los gobiernos, situación que les permite aumentar el almacenamiento de más cosas.

La línea roja, no está trazada a tiralíneas, y siempre aparecen lacayos bufonescos saqueadores del queso. Dan corporeidad al viejo refrán de “administrador que administra y boca que enjuaga, algo traga”. No ni ná… Además de decorar, despistan con putas y drogas su sagrado deber partidario…

Ejemplos haberlos, haylos. Al principio se utilizó el falaz argumento, cierto, de que el franquismo le había robado a las organizaciones de izquierda un inmenso patrimonio, en y tras la guerra civil, y que necesitaban dinero para montar la infraestructura del trabajo y lucha electoral, en el nuevo periodo democrático. Y se pusieron manos a la obra.

El PSOE de Andalucía, empezó buscando financiación para las cosas, aunque al olor del queso acudieron varios ratones encabezados por Juan Guerra, “el hermanísimo”.

Al rato tuvieron que cerrar el chiringuito de los cafés, ante el descaro de las actuaciones publicadas y el hecho de que el mensaje de “¿es que los de izquierdas no podemos tener dinero?”, no calaba en una tierra empobrecida.

Volvieron a lo suyo. Fue ese gesto (volver a lo suyo), el que los salvó.

Cuando salieron a la luz los escándalos tenían nombres técnicos (ERE… para ayuda a las empresas en crisis, decían, o Cursos de Formación… para trabajadores en paro, decían), los otros tenían nombres con chalets, cuentas en Suiza, áticos de lujo y chaqués (Bárcenas, Correa y Rita…), es fácil para los unos ocultarse, difícil para los otros no dar la cara….“no me acuerdo, no me consta, lo desconozco…

No recuerdo las cifras robadas por los primeros, pero sí recuerdo que son más altas que las de los segundos, pero los primeros son de izquierda y los segundos de derecha y tontos.

Los primeros han ganado la batalla de la propaganda y los otros por mucho que declinen el verbo non scio (no sé- necio) se han quedado con los muertos, incluidos los Pujoles. Cosas de la vida.

Zico y Paca, mis perros, me han presentado una lista de demandas ante la caló que jace, helados, polos, duchas y un mes de vacaciones en las playas de pobres de Granada y Almería. “No os vale Marbella y Sotogrande ¿¿¿???” les pregunto, “eso es de pijos” responde Paca. Las quiero y a mi Zico también.

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