La Sandunguería

No son simples deportistas

No son simples deportistas

Muchas veces vemos en las barras de los bares (ya sean reales o ficticias) las críticas a la idolatría que disfrutan los deportistas (el “los” está a posta, uno normalmente habla en lenguaje de género).

El problema, bajo mi punto de vista, es el deportista al que idolatrar y el porqué se le idolatra. Pegarle patadas a un balón (por ejemplo) lo puede hacer cualquiera, pero el espíritu de sacrificio es más difícil de entrenar. Mireia Belmonte lo primero que hace al levantarse en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada es meterse para el cuerpo cuarenta minutos en la máquina de remo. A partir de eso, otras siete horas de entrenamiento. Y “no comas esto”, y “no tengas veinticinco años”. Imagínense su vida sin salir a tomarse una cerveza con los amigotes, no porque no tengan tiempo, sino porque ustedes no pueden beber cerveza.

            Ayer Nadal tenía una bola de partido en contra, sacaba del Potro (un tenista soberbio). Del Potro suelta un zurriagazo de tres pares de narices y el de Manacor detrás de la pelotita. Y remonta. Y luego otra bola de partido en contra. Y la remonta. Y cuando finalmente no es capaz de devolver otro hachazo, ni cabeza abajo; ni mala cara: La mano y a pensar en el partido de mañana para ganar el bronce.

Antes del partido de Nadal, un deportista al fin y al cabo hiperconocido por cualquiera  que viva a este lado del Mississippi, una atleta etíope llamada Etanesh Diro corría los tres mil metros obstáculos. Y en una de esas se le va la zapatilla, se la intenta poner, ve que está perdiendo demasiado tiempo y tira la zapatilla. Completó la carrera descalza y terminó clasificándose con un tiempo de poco más de nueve minutos.

Los valores del deporte (el esfuerzo, el sacrificio, la responsabilidad, el luchar contra los obstáculos) son dignos de glorificar y me alegro de que la representación Estatal esté presente para honrar a la Delegación; lo que no está bien es el negocio de alrededor: Los contratos que se firman en el palco del Bernabéu, que la Liga de fútbol tenga nombre de banco… Como el arte, el deporte deja de ser deporte cuando alguien que no es deportista y se la trae al pairo todo lo anterior se mete para ganar dinero.

Fernan Camacho

Fernan Camacho

Soy un tipo normal que un día juntó dos palabras y alguien, no recuerdo quién, me dijo que el puzzle no estaba mal. Después descubrí que las noches que no escribo suelo nacer muerto al día siguiente. En otro orden de cosas, nato el 15 de junio de 2013, en Sevilla, y actual estudiante de Derecho y Ciencias Políticas. Nada que ver.
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