La Sandunguería

Ha empezado el verano

Con los exámenes terminados no siento el vacío de no tener némesis, esa cosa extrañísima que muchas obras asumen: Bart Simpson y el actor secundario Bob; Holmes y Moriarti; Batman y Joker…  Dicen muchos que todos ellos necesitan de su enemigo para existir con sentido. A mi eso, como al resto de las personas que no tienen súper-poderes, no me pasa. Se está mejor que nunca, se nota que ha empezado el verano.

            Me dedico a figurar, es una de mis pasiones, y por eso no milito en gran cosa cuando el verano recién empieza. Si algo me parece bien, pues lo digo, y si no, pues no lo digo tanto porque, total, ¿quién soy yo para ir por ahí proclamando mis opiniones? Pues eso, que yo, de natural, figurante. Lo sé porque desde bien renacuajo siempre que me preguntaban algo yo respondía: “pues me figuro que sí” o “me figuro que no”, siempre dependiendo de la positividad o negatividad de mi estado animoso que es (por así decirlo) una suerte de autoescuela; que si el stop, que si no atropelles a esa señora, que si por tu culpa no sé qué de las ruedas… metáforas de la vida.

            Además de ello debato sobre Lorca. Me da coraje porque todo lo que escribo ya lo había escrito él. Intentamos hacer sonetos y si hay que hacer sonetos con aires de siempre, como macerados, que se leerán para toda la vida… Eso ya lo hizo Lorca. Escribía a este respecto últimamente por haber releído Bodas de Sangre y en la escena de la huida (ya saben de qué hablo) me quedé clavado. Esos versos seguirán clavándose en quien loa lea durante siglos. Tan shakespeariano como andaluz: “Que si matarte pudiera/ te pondría una mortaja/ con los filos de violetas./ ¡Ay, qué lamento, qué fuego/ me sube por la cabeza!”. Que lo piensa uno y dice, como mínimo, “qué fuerte”.

            Debatir sobre Lorca es un lujo para los que no tenemos la suerte de dedicarnos a debatir sobre Lorca profesionalmente. Y ahí estamos. Una señal más de que ha empezado el verano.

            He encontrado mi lugar y no es en un país exótico sino en la butaca, no me da complejo de mal estudiante ponerme una película a las seis, ni pasarme horas leyendo o dándole el enésimo último repaso a cualquier texto.

            Además, toco (mal) la guitarra, subo videos a instagram, me aficiono a los youtubers que hablan sobre libros (booktubers, se hacen llamar), leo sobre lo último de Juego de Tronos y esa maravilla de temporada seis y saco a colación la importancia de The Wire, si hablamos de realización.

            Me permito, incluso, pensar sobre leer libros gordos cuyo primer capítulo no me seduce. “El maestro y Margarita”, “Guerra y Paz” y otros insignes libros rusos que, sintiéndolo mucho por los puristas, jamás me habían interesado. ¿Será este el verano de Tolstoi?

            Y, gobernándolo todo, esa sensación magnífica y cruelmente mentirosa de que, recién empezado julio, nada importa demasiado.

Fernan Camacho

Soy un tipo normal que un día juntó dos palabras y alguien, no recuerdo quién, me dijo que el puzzle no estaba mal. Después descubrí que las noches que no escribo suelo nacer muerto al día siguiente.
Fernan Camacho
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