Opinión y Pensamiento

El umbral de la vergüenza

El umbral de la vergüenza

Hace años leí sobre un estudio relacionado con la higiene bucal y los cepillos de dientes. El experimento duraba un mes y consistía en mostrar a cada uno de los participantes de ambos sexos antes de lavarse los dientes una fotografía de una dentadura que cambiaban a diario, desde la primera fotografía, una sonrisa perfecta a la degeneración absoluta de la última, con varias enfermedades bucodentales en su máximo apogeo; caries, gingivitis, sarro,…

Cada día, al cambiar la foto, se recogía el cepillo usado el día anterior y se reponía con uno nuevo del mismo modelo.

Al comparar el desgaste de las fibras la gente que llevó a cabo el estudio comprobó como durante los primeros días los participantes se cepillaban de la misma manera que lo hacían normalmente, pero a medida que iban pasado los días, al ver la degeneración progresiva de cada foto, intensificaban su cepillado que pasaba a ser más enérgico y concienzudo.

Como cada día tenían que visionar una nueva foto cada vez más dura e impactante, había un momento en que todos los participantes atravesaban un umbral, un punto de no retorno, a partir del cual asumían que hicieran lo que hicieran su boca no tendría solución, que ese era su destino y bajaban la intensidad del cepillado.

Había quien reducía el tiempo del cepillado e incluso quien dejó de cepillarse.

Algo así está pasando en nuestra sociedad con la corrupción. Hace tiempo superamos sin darnos cuenta nuestro umbral de la vergüenza y la hemos asimilado como algo habitual y sin remedio gracias a una lista interminable de casos que crece día a día; ERES, Cursos de formación, Gürtel, Púnica, Mercasevilla, Poniente, Troya, Arcos, Artarfe, Saqueo I, Saqueo II,… La justicia, a veces lenta, otras increíblemente permisiva, ha condenado apenas a 20 cargos de los más de 500 imputados. Y así nos va.

En 2015 España alcanzó la vergonzosa cifra de 1.700 casos, en Andalucía, que lidera la lista, fueron 541 casos.

Carlos Cano dejó de cantar una canción de sueños –La verdiblanca– porque se cansó de cantarla a un pueblo que no tenía ganas de soñar. Pero es que no se puede soñar mientras se está tragando.

Tono Cano
Últimas entradas de Tono Cano (ver todo)
Click para comentar

secretOlivo es una revista y web de Cultura Andaluza contemporánea

Suscríbete a secretOlivo

Hemeroteca

secretOlivo.com utiliza una licencia Creative Commons. (CC BY-SA 3.0)