La Sandunguería

Un ladrón en crisis

Un ladrón en crisis

Me crucé la mañana del viernes con un tipo inesperado, me sorprendió en la salida del metro de Cocheras, Sevilla. me pidió, en principio, unas monedas que no llevaba encima y, luego, requirió de mi “lo que llevase” apuntalando su petición con un destornillador.

“En serio que no llevo nada”. Me dejé el móvil en casa, mi cartera estaba y sigue estando rota, no tenía en mis manos más que tiempo. Mi sinceridad no era por elección, realmente no llevaba nada encima que pudiera serle de beneficio a aquel hombre. “Algo llevarás”. No,  verdaderamente, no.

“Ofú, cómo está la cosa”- Dijo él. Ni el oficio de ladrón está saliendo bien últimamente. Es que todo se nota. En los tiempos de bonanza un ladrón podría ganar sus buenos mil euros al mes, lo que le valía para mantenerse, pero en estos tiempos de desavíos se ha perdido el buen robar porque no hay nadie a quién poder robar tranquilamente. “No sé si es que ya todo está robado o es que la gente no tiene nada que podamos robar”. Ambas cosas están bien dichas. “La prima de riesgo sube, la prima de riesgo baja… Que si el IBEX 35 esto… Que si el IBEX 35 lo otro… Yo eso no lo veo en la calle, Fernando” -Ya teníamos confianza como para tratarnos por nuestros nombres.

El tipo, además, decía con muy buen criterio que los ladrones de gama alta seguían viviendo bien, porque, claro, eso es un negocio muy distinto, para gente ambiciosa, “yo nunca tuve espíritu emprendedor, ¿Sabes? Un nota de mi barrio sí que lo tenía, se montó una banda y empezó primero a robar de a poco, luego fue subiendo, ahora vive allí por Bahamas o por no sé donde como un rey porque pegó un pelotazo y le robó a no sé quién… Claro, de esos igual sale uno, pero, por lo general, los ladrones de clase media trabajadora estamos en nuestro peor momento”.

Vistos en la situación yo le conté que venía de la universidad, que escribía en secretolivo (revista que por supuesto conocía porque, según él, “escribís para la gente buena y eso se nota”), que me las apañaba y que, en definitiva, iba sobreviviendo haciendo esto y lo otro. Le conté los percales de la Universidad, la situación laboral de los jóvenes, cómo estaba el asunto…

Y tanta pena le di que al final me acabó dando dos euros a condición de que, como en la canción de Sabina, hablara de él este domingo. Desde aquí se lo agradezco. “Ladrón sí, pero no mala persona”, me aseguró.

Es difícil de entender, pero un tercio de los trabajadores y trabajadores de España no llegan a los mil euros. ¿A quién va a robar nadie en este país? ¡No hay empleo ni de delincuente! “Lo único que sale bien seguro, si te dedicas a esto de la delincuencia, es meterte en la empresa privada y callar la boca hasta que puedas mangarlo todo cuando alguien importante te deba un favor, como han hecho Rato o Blesa, que antes eran colegas de profesión y mira, al final, les va a salir bien el asunto.”

Fernan Camacho

Soy un tipo normal que un día juntó dos palabras y alguien, no recuerdo quién, me dijo que el puzzle no estaba mal. Después descubrí que las noches que no escribo suelo nacer muerto al día siguiente.
Fernan Camacho
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