Las crónicas de Zico y Paca

Dar de comer al hambriento

Cerca de 100.000 personas se encuentran en riesgo de pobreza en Córdoba capital “.

pobreza en córdoba andalucía

De esta guisa o manera abría en portada, el lunes 26 de octubre del electoral año 2015, el diario CÓRDOBA, con un sobretitular, en letras más pequeñas, “Estudio elaborado con datos del INE e indicadores socioeconómicos”. En el interior (página 2), y ya en el desarrollo informativo, “El estudio revela que las mayores tasas de población en riesgo de pobreza aparecen en la mitad Sur del país y, en el grupo de once capitales que tienen porcentajes más altos se encuentran cinco ciudades andaluzas. La primera es Córdoba (30,4%) y a esta le siguen Huelva y Málaga (29 %). Almería (casi otro 29% y Sevilla (27,8%)”Y en la provincia de Córdoba, Lucena con el 38% y Puente Genil que llega al 35%. Cifras, sin duda dramáticas, que deberían mover, no ya a la responsabilidad de gobernantes, pero sobre todo a que eviten irresponsabilidades como una Junta de Andalucía que devuelve dinero a la UE o que es incapaz de saber gastar en políticas, que en cierta manera, si no se pierden en fugas alcantarillescas, podían ayudar a paliar parte de esas cifras, y a los dramas humanos que existen tras esos fríos números.

Porque, en realidad, ¿de qué estamos hablando? Estamos hablando de que un número y un porcentaje muy alto de andaluzas y andaluces están bajo el umbral de la pobreza, vamos, en un buen dicho, metíos en ella hasta las trancas. ¿Y pasan hambre? Podríamos decir que, si no fuera por organizaciones como Cruz Roja, Cáritas, ONG’s, parroquias de barrio y de pueblo, miles de iniciativas anónimas… la pasarían en grado sumo. En realidad hay un grupo que la pasa, o medio pasa, en virtud de un mal entendido uso, pero entendible, de la vergüenza y dignidad. Cosas que pasan.

Pero no solo de pan vive el hombre (y la mujer)”, se repetía a partir de la Biblia, como elemento justificativo de la presencia necesaria de los predicadores. Enfrentada a ella, el principio latino laico de “primum vivere, deinde philosophari”. Sin entrar en qué era antes, si el huevo o la gallina, refuércese los medios para solucionar los fines, demos protagonismo a la sociedad civil y no perdamos por el camino, bien por corrupción, bien por ineficacia, cientos de millones de leuritos, encaminados a dignas salidas al problema de una sociedad empobrecida, por los mismos que no atinan o no quieren atinar, en las soluciones. Palabrería aparte.

Antiguamente, se hablaba del salario directo, del indirecto y del diferido. No sé si se sigue manteniendo esa división tal cual, o las emergentes “universiadas” han decidío cambiarlas por nuevos términos, para las nuevas singladuras. Y es ahí, donde tenemos que cavar trincheras, hincar la pica o poner las líneas rojas. Sin subestimar (ni mucho menos), el salario directo, este ganaría en cantidad y calidad con la recuperación de las conquistas sociales afeitadas o castradas en salario indirecto (sanidad pública y de calidad, enseñanza pública y de calidad, servicios sociales públicos y de calidad…) y en salario diferido (pensiones de todo tipo sin sobresaltos avisados, seguro de paro, etc.…).

Salario indirecto y salario diferido, conquistas en acoso y derribo, desde diferentes frentes económicos, políticos y sociales. Estos días, hace cinco años que perdimos a Marcelino Camacho: “Los derechos de hoy son las luchas de ayer. Las luchas de hoy serán los derechos del mañana”. Así de claro. Desde algunas vocerías quieren despertar propagandísticamente que los derechos sociales actuales, fueron regalados por el franquismo. Nada más falso. Una cosa es la letra y la música de la campaña de “25 años de paz”, otra cosa muy distinta la realidad.

Recuérdense los sacrificios y sufrimientos (por no hablar de cosas más graves), que padecieron los y las que reclamaban su cumplimiento, más allá de los paniaguados del régimen (como siempre). Una vieja anécdota habla de la recriminación a Picasso, del nombre de su periodo azul en su pintura. “Es que el azul es de ellos”, le dijeron. Pablo respondió, que “a esa canalla no le regalo ni el color azul”.

Porque no hay luchas en los días de hoy, no solamente no habrá nuevos derechos de mañana. Porque no hay luchas de hoy, nos están recortando o poniendo en peligro los derechos conquistados en las luchas de ayer. Nos están robando derechos de hoy; que no nos roben también la historia. La izquierda europea está perdida, salvo dispersos y contradictorios brotes o rebrotes rojos. La izquierda española, no sabe, no contesta. Nos están robando casi todo… y ahora nos quieren robar el orgullo de nuestras conquistas y las conquistas mismas.

Habrá que recordarle, a quien corresponda, que en las Españas en el trascurrir de nuestra crisis, no han estallado conflictos sociales de gravedad, porque han aguantado unos sistemas sociales que habíamos ido tejiendo en la suma de múltiples luchas y sacrificios. No nos neguemos ahora nosotros mismos, como maestros/as de las autoflagelaciones. Yo no regalo, en política, nada a nadie. Por no regalarle, no les regalo ni la Constitución del 78… aunque fui de los primeros en pedir su reforma a fondo. Ahí están hemerotecas y Diarios de Sesiones. Les regalas algo, se adueñan de ello y luego te dicen que ya tú no sirves. Vamos son como niños y niñas.

Zico y Paca, mis perros, vienen radiantes de la Vía Verde de Zuheros. Vienen de pegar carteles y repartir propaganda de la Ruta de la Tapa de Zuheros. Me exigen inmediatamente la soldada. Les pago, o no me firman este artículo. Lydia, les pide presupuesto, por escrito, por repartirle la propaganda de su libro Las almas de Marina, que sale el 11 del 11. Paca dice que los presupuestos los hace en función de la calidad del producto, y que ella no ha leído la novela. “¿Y por qué has repartido la propaganda de las tapas?”, pregunta Lydia. “Pos que he probao toas las pruebas y man gustao… ea”. Los quiero.

Luis Carlos Rejón

Profesor de Historia, escribe de actualidad política en las Crónicas de Zico y Paca
Luis Carlos Rejón
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