La Sandunguería

Día de la Hispanidad a los 24

Día de la Hispanidad a los 24

Ahora que ya es doce de octubre, es bonito poder decir a los amigos latinoamericanos lo que les aprecio, hacerlo en el idioma que compartimos. Me gustan sus rasgos indígenas, sus tradiciones, el guaraní que hablan los amigos del Paraguay… A ellos les hace gracia mi acento, dicen que es muy plano.

Y sin embargo, cada vez que pienso en sus ancestros… Galeano lo explica muy bien: en 1492, los indígenas no sabían que existía un Dios y un pecado y no podían ir desnudos… Un largo etcétera.

En cualquier caso, un año más, es el día de la Patria española. Pero cada día estoy más seguro de que la patria es un invento de alguien que dijo “esto es mío”, explotó sus recursos, intentó hacerse rico y poderoso y, claro, empezó a querer a su tierra, nos ha jodido, motivos de más para no celebrar estas cosas. Celebraría, por ejemplo, un idioma que nos une, eso es bonito, pero tantos militares, tanto carro de combate, tanto fardar de aviones… No, no está hecho para mí. El día de Andalucía es distinto, yo me lo tomo como una reivindicación de lo que considero una identidad clara que se obvia, pero estos desfiles de hoy son algo muy distinto que no me llama la atención.

El  Rey de España dijo el otro día que es europeo porque es español. Seré yo, entonces, español por ser andaluz, y seré, por tanto, un ser humano dado al mundo y, por ende, un hombre sin bandera -Los andaluces tenemos el mejor himno del mundo, nos dice que luchemos por la paz y la esperanza no sólo de Andalucía, sino de España (o los pueblos) y la humanidad-. Allá cada cual, todo el mundo debería ser libre de poder elegir. Recuerdo mi sensación cuando, de Erasmus, me preguntaban si estaba orgulloso de ser español: Bueno, no se está mal. Era, en cualquier caso, una sensación de pertenencia a un puzle con las piezas rebeldes.

No se confundan, ese párrafo anterior no es un rechazo a España, ni mucho menos, (no tengo problema alguno en admitir que estimo a esta unión tan extraña que formamos las y los españolitos, cada uno de nuestro padre y  nuestra madre) es más bien el ansia de dejar de festejar que el mundo y la humanidad no está unido en lógica, es decir: Bajo una misma bandera.

(una que sea, qué sé yo, blanca, negra y amarilla, por ejemplo)

El caso es que levantar una bandera es decir: “Tú y yo somos distintos y, por eso, aquí, donde esta bandera impere, tengo más derechos que tú. Aquí, en este sitio, yo soy más humano que tú.”

…Y eso me parece una de las grandes mentiras de la humanidad.

Fernan Camacho

Soy un tipo normal que un día juntó dos palabras y alguien, no recuerdo quién, me dijo que el puzzle no estaba mal. Después descubrí que las noches que no escribo suelo nacer muerto al día siguiente.
Fernan Camacho
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