Las crónicas de Zico y Paca

Los achuchadores del metro de Sevilla

La verdad es que en virtud de la vuelta al pasado, en continuo juego penelopiano, de nuestros modernos próceres, hemos inventao de nuevo el tranvía, pero en versión (por así decirlo), de metro tren lombricero, o de tranvía de juguete, o de cómo excusa para pelearse el Ayuntamiento pepero con la Junta socialcomunista, o como trampilla (es un decir) para disparar presupuestos revisados y revisados por el correspondiente Tribunal de Cuentas o la correspondiente Cámara de Cuentas (argumento al uso y costumbre), y aluego aparecido (el revisado), debajo del colchón, en groseros billetes de quinientos euros entalegaos, colchón del padre, madre, querido, querida, primo, socio, amigo, cuñado (de pasada y reutilizable tradición). Y todos ellos encubridores del asesor, funcionario, técnico, político (en sus distintos niveles), expolitico, de por sí o con escritura feminizada, para no ser tachado de machista, porque chorizas haberlas haylas. Vamos que estamos reponiendo tranvías, metros o mediometros, como algunos sonados casos, se han dejado entrever, aunque no se vean por su condición subterránea.

La vuelta de estos artefactos, unido al aumento de su uso, por la ciudadanía, no solo por el aumento de la crisis, si no por una mas esmerada formación publica, y su uso, con el fin de no contaminar atmosferas de ciudades con ciudades prohibidas (en todas hay ciudades prohibidas), el encocheramiento de coches oficiales para dar imagen de austeridad, de cercanía al ciudadano/a, “señor ministro no me toque usted el culo, por favor”, con el fin del descastamiento ante eventos electorales, y otras variadas razones, ha obligado, ante la demanda de plazas, a la recuperación de un viejo oficio de los Corrales de Comedias del XVI y XVII, el achuchador. En dichos Corrales, se acotaba un pequeño sitio de unos 20 centímetros de alto, rodeado de barandas, que se denominaba la cazuela. Allí por razones de evitar rozones pecaminosos, se agolpaba a las mujeres. Un alguacil las empujaba, en salva sea sus partes, para que todas cupieran. Al final había rozones y tocamientos pecaminosos. Se ha recuperado en algunos metros como en Tokio, ya llegado a mis entendederas.

Se está recuperando hogaño, y los que vienen, para dar cabida a tanta dichosa nueva o novísima fuerza política con posibilidades demoscópicas irreales o demoscópicas reales, en el 100% del resultado final. Vamos que la suma de todos los partidos, grupos y demás tiene que ser 100. Y punto. Por muchos familiares o amiguetes de sangre o partido, colocados en el Constitucional y otros, espero que dicho órgano no permita ampliar este porcentaje. Si las cosas se quedan como deben quedarse, que no es mucho pedir, pues hay que apretarse ya que tienen que caber más partidos en el mismo espacio. Es decir, que unos tendrán que adelgazarse, al serlo popularmente, y otros engordaran por la rabieta populachera. Y claro, como que no acostumbrados a ello, se molestan y revuelven ante los achuchones y los compañeros/as de sitio o lugar. “Yo no quiero estar al lado de ese tío de la casta, y además huele a Barón Dandy” “Pues y tú que hueles a Eau de Chochette…” “Guardia vigile usted que no nos violen” “Ya quisieras”, y así por el estilo…

Es por ello, que a fin de estar en forma, los asesores, gurús, meritorios y extras de los partidos que pretenden meterse en la cazuela, están dando cursos de formación (vade retro Alaya) a sus candidaturas previsibles y a los ahuchadores oficiosos… Manos a la obra o mejor dicho al culo o posaderas, donde hay que empujar y ser empujado/a. Como partido del desgobierno, el PP, le ha regalao a su previsible candidato autónomo y autómata, Juanma, una Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, en el Consejo de Ministros del 26 de diciembre (que lo he mirao por si era el 28). Cuando reculó de su curriculum inicial, escribí que con los restos de saldo, podía servir de relaciones públicas de discoteca o portero de la misma, oficios muy dignos, por cierto.. Cuando uno era casta (y a mucha honra), y me iba al Hotel Palace, lo que más impresionaba a mis acompañantes era el traje de mariscal napoleónico del portero. Si a eso se añade la medalla de Doña Isabel (la de la serie), como que queda un traje muy resultón al candidato posible. Y subiría a la cazuela política andaluza, al ritmo de “Esto es Carnaval”. Todo un merito de sus achuchadores para que salga en la prensa…

Doña Susana, ostenta la doble condición de casi todo, pero en este caso, la de achuchar y ser achuchada. Su único problema es de calendario. Doña Ella, ya le ha puesto, proa al guapo. “Toito te lo consiento -le ha decio-, menos no reconocer el coitus interruptus de tu madre. Yo podía haber sido la reina, como tal ejerzo, pero por el bien del PSOE, que es el mío, no quise ser coronada en Castilla. Nos, seremos coronada en sitios como la Alhambra o la Alcazaba de Almería. Ya estamos haciendo pruebas en los sitios y con la luz”. Ya se lo ha avisao… “Como pinchemos en las municipales, a la calle y te monto una gestora… que me proclame emperaora del Sacro Imperio Hispano- Germánico. Y seré generosa con Más, si me convoca para primavera y olé.

Mohammed ben Abi Al-Hasan (Boabdil), salió de la Alhambra, tras pactar condiciones, no cumplidas por la castellana (como el guapo), camino de Laujar de Andarax, de la cercana Almería. Tras enterrar a su amada Morayma, partió hacia Fez, desde un puerto cercano. Doña Susana, ya se ha despedido de Al Andalus, en sus discursos de fin de año desde la Alhambra y desde la Alcazaba almeriense. Ella se construye su leyenda y luego la vive. No se ha despedido para encerrarse en Fez, si no para conquistar Madrid. Los achuchadores románticos de Canal Sur, solo sirven para eso.

Zico y Paca, mis perros, han empezao 2015 en plan guerrero. Quieren que los lleve a la contratoma de graná… Les he dicho que otro año los llevo. Paca me pregunta que por qué no hablo de los achuchadores de Maíllo y le respondo que no tengo claro hacia donde le van a achuchar. “¿Y a los de Podemos, quién serán los achuchadores?”. “Tendréis un montón”, le digo. “Pero que se pongan guantes blancos, para achucharme en mi lindo trasero”, solicita Paca. Zico se muere de vergüenza y risa.

Luis Carlos Rejón

Profesor de Historia, escribe de actualidad política en las Crónicas de Zico y Paca
Luis Carlos Rejón
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