Las crónicas de Zico y Paca

Je n’accuse pas…!

lambrakis

El día 13 de Enero de 1898, el escritor Emile Zola, publica en portada del diario L´Aurore, en forma de carta abierta dirigida al Presidente de la República Francesa, un alegato (J´acusse…!), en defensa del teniente Alfred Dreyfus, juzgado y condenado por alta traición. En la misma, acusa a una connivencia entre el Gobierno, la mayor parte de los militares y el poder judicial. Son cosas que pasan. Tampoco era pa extrañarse, si además el teniente en cuestión era judío. Evidentemente, no voy a utilizar este ejemplo como pilar para mi argumentario, ya que el condenado, y posteriormente rehabilitado Teniente Dreyfus, era el “gueno” de la peli, en argot de Marsé, acusado por los malos de la época… Y como que no es cosa empezar el artículo, pegándome un tiro en mí propio pié, me vuelvo al título del artículo: Yo no acuso.

Y yo no acuso. Y no acuso, por un problema de salud mental, porque me pierdo en el galimatia, el manoseo interesado de los conceptos, y los juegos de los zacandilleros del sistema y/o del subsistema andaluz. Vamos a ver… puede que el caso ERE y fondos de reptiles se troceen en tres niveles diferentes, los aforados ante el Supremo, los aforados ante el TSJA, y los forrados no aforados que seguirán o no, depende, en mano de doña Mercedes Alaya. En técnica marxista (de los hermanos Marx), estaríamos en la parte contratante, de la primera parte contratante, del contrato contratado. A los primeros directamente, (si van) marchando a las Comisiones del Estatuto de Diputados o de Senadores para examinar y pronunciarse en Pleno de sus respectivas Cámaras, a través del voto secreto, (previa vía de recurso de los tales, si van, y posicionamiento del Supremo acerca del recurso de los tales), si votan (no si conceden) a favor o en contra de la concesión del Suplicatorio, para de esta manera entregarlos o no al brazo jurídico, como hijos, no de cualquiera, pero sí como hijos al fin y al cabo. Punto.

Los del tercio que tienen que ir al Palacio renacentista de Plaza Nueva, en Granada la bella, que diría Ganivet el decapitado por la tormenta furiosa, allí al lado de la Cuesta de Gomerez, osease los aforados de segundo nivel o aforadillos, no pueden parapetarse en la Comisión del Estatuto del Diputado/a del Parlamento Andaluz, a modo de muralla Barbacana (en términos de Al Andaluz), por no haber quedado escribido de aquesta manera en las Capitulares del Estatuto correspondiente, y por ello, si lo tienen a bien los que se asientan en la Real Chancillería, serán llamado a capítulo, para recibir juicio y perdón o condena, o algo intermedio, según los niveles y tiempos, cuando los aforados de Madrid, estén pegando ontavía la póliza (es un decir), en el primer recurso previo al envío a la Comisión del Estatuto del Diputado o Senador, allá en la Plaza y Palacio de las Salesas Reales, hoy denominada de la Villa de Paris. Y si se han acercado, dichos aforados, a dicho Palacio, por si, y no por medio de edecanes, supuestamente no costeados por la Junta de Andalucía a través de IDEA (¿quién asesora a Maíllo para que levante la liebre antes de que esta esté en campo abierto?), seguro que serán invitados por el Presidente del Tribunal a tomar un frugal refrigerio en su despacho cuya cúpula tiene una magnifica Minerva, obra del montillano José Garnelo.

En cuanto al tercer nivel, (ahora en serio, unos forrados y otros no, pero, al fin y al cabo, cómplices necesarios), a esos de una u otra manera y tras agotar dilaciones y recursos y contrarecursos previos, serán, si están vivos, o los han dejado vivir, condenados a galeras de por vida… Condena que luego será siendo rebajada poco a poco… y embargados bienes y herencias propias o del pariente o de la parienta, por haber jugado a aprendices de brujos. Y todos ellos, más los primeros y segundos que los terceros, se salvaran, si se fragua, entre los que pueden, una especie de ley de punto final. Ganas haberlas haylas por parte, de las instituciones, partidos, sindicatos y personas que se ven implicados por sí o por sus partes, en este o similares o diferentes partes del, por ahora, Estado Español.

Uno, como que se barrunta algo de esta manera. Al tiempo. Cuando doña Mercedes de Alaya, envió sus papeles al Tribunal Supremo, hubo por parte de los aforados, albricias, jolgorios, cohetería, timbales, trompeterías, chirimías, matasuegras y otros juegos y fuegos de artificio, con fondo musical de G. F. Händel, que ahora están escuchando Zico y Paca. Por parte de sus allegados, deudos y partidarios, se unieron en un solo suspiro, “por fin está el caso, en manos de gente seria, y así se desvelará la verdad, la verdad hasta el fondo”. Siendo tan evidentes, fueron llamados al sosiego. Y sus mandamases montaron una maniobra de distracción. Que si tienen que dimitir cuando sean imputados, que dimitan cuando se abra juicio, que yo soy más decente que tú, y a ti te encontramos en la calle… que los estatutos y reglamentos del partido dicen… bah, tonterías. Algo están tramando… por eso yo no acuso, yo solo cuento, narro, digo, presiento y… punto.

Acabo de volver a ver “Z” de Costa Gavras. Basada en el asesinato de Grigoris Lambrakis, diputado de la Unión Democrática de Izquierda a mano de un provocador al servicio de la Seguridad del Estado Griego. Tras una seria y firme instrucción, el jurado dicta una sentencia devaluada y frustrante. Os transcribo las palabras finales de la película: “Ante la indignación general el gobierno dimitió. Después del juicio, la oposición se reagrupó. La victoria electoral era inevitable, pero antes de las elecciones, los militares tomaron el poder (21 abril 1967)…(la Monarquía cayó). Paralelamente los militares prohibían: El pelo largo, la minifalda, a Sófocles, Tolstoi, Eurípides. La huelga. A Aristofanes, Ionesco, Albee, Pinter… la libertad de prensa, la música moderna, la letra Z que significa está vivo, en griego antiguo…”. Ustedes verán…

Zico y Paca están tirados en la cama, escuchando a Händel. Zico con los cascos puestos no me oye llegar. Paca me mira y dice, “Estamos deleitándonos con la Music for the royal fireworks & Váter Music. Déjanos en paz”. Me voy.

Luis Carlos Rejón

Profesor de Historia, escribe de actualidad política en las Crónicas de Zico y Paca
Luis Carlos Rejón
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