Opinión y Pensamiento

La RAE insulta y desprecia a los gitanos

Racismo puro en el nuevo diccionario.

A la acepción “Que estafa u obra con engaño”. Ahora, se ha agregado esta: “Trapacero“, definido como alguien “que con astucia, falsedades y mentiras procura engañar a alguien en un asunto

gitanos

Pastora Vega, Ron Wood, Camarón de la Isla, Eric Cantona, Rabert Plant, Óscar Jaenada, Lín Cortés, Charles Chaplin, Andrea Pirlo y Helen Mirren

Si el grupo de gitanos que me encontré, hace unos días, ante la sede de la Real Academia Española de la Lengua, protestando por una de la acepciones de gitano, incluida en el nuevo diccionario, hubieran leído la vieja edición, habrían tenido idénticos motivos para la protesta. Eso me preguntaba viendo su indignación. Una de las acepciones del término gitano, en el viejo diccionario, dice: “Que estafa u obra con engaño”. Ahora, se ha agregado esta: “Trapacero“, definido como alguien “que con astucia, falsedades y mentiras procura engañar a alguien en un asunto“.

Los gitanos de la protesta sí habían leído el viejo diccionario, que les insultaba igualmente. En un comunicado decían que la RAE, en las distintas ediciones del diccionario, “ha manchado la dignidad de un pueblo entero y a día de hoy continúa haciéndolo”. “La RAE nos humilla, nos maltrata y nos hiere a todos los gitanos. ¿Qué pasará cuando un niño utilice el diccionario y lea que su compañero gitano no es de fiar? La RAE es racista y alienta el racismo“, se decía en el comunicado. “No somos trapaceros“, coreaban , y en sus pancartas afirmaban que la RAE es “racista” y que “los gitanos no somos lo que define la RAE“.

La RAE se limitó a decir que las palabras y acepciones no las inventan ellos sino que reflejan el uso que los hablantes hacen de cada palabra. ¿Por esa regla de tres hay que incluir el témino “político” como persona, mantenida por el pueblo, al que engaña y, ademàs, le roba? ¿Todos los trapaceros son de etnia gitana? ¿No hay trapaceros payos?

Digan lo que digan los sesudos académicos, su decisión – mientras se han dejado en el tintero miles de acepciones muy populares—tiene un claro matiz racista, despectivo. Ignoran que también hay muchos gitanos ilustres en múltiples disciplinas, con gran respaldo de la sociedad de la que forman parte: August Krogh – premio Nobel de Medicina; Yul Brynner, actor; Michael Caine, actor; Charles Chaplin, actor; Pastora Vega, actriz; Peret, músico y cantante; Amara Carmona, actriz,, Diego El Cigala, cantaor, Lola Flores y Antonio González El Pescailla, con sus hijos Lolita, Antonio y Rosario, cantaores; Carmen Amaya; bailaora; Vicente Escudero; bailaor y coreógrafo; Camarón de la Isla, cantaor; Niña Pastori, cantaora. Rafael Farina, cantaor, Dúo Azúcar Moreno, cantantes. Y así una larguísima lista de gente brillante, querida y admirada por todos,

El disparate de la RAE se denunciará por racista, en el Tribunal de Estrasburgo, como no podía ser menos.

No es la única vez que la RAE la pifia. Decía la escritora y abogada Concepción Arenal, pionera del feminismo en el siglo XIX, que la mujer sólo podía ser estanquera, reina o puta. Lo diría con conocimiento de causa por haber sido rechazada por la Real Academia de la Lengua. Las mujeres españolas estuvieron siempre llamando formalmente a las puertas de la Academia pero no las traspasaron hasta muy tarde. Hubo intentos formales lejanos, como el de las escritoras Gertrudis Gómez de Avellaneda en el siglo XIX y el de Emilia Pardo Bazán en el XX, entre otras, pero fueron rechazadas, lo que les quitó las ganas de intentarlo a otras intelectuales brillantes que dieron gloria a nuestras letras. Era una RAE machista y cerrada a cualquier mujer.

Cuando ingresó en la Academia la poeta Carmen Conde, el 28 de enero de 1979, se saludó el acontecimiento como un hito al ser el primero protagonizado por una mujer en la docta casa, casi tres siglos después de su fundación, 266 años exactamente. Un hecho histórico, efectivamente. Como se resaltó aquella tarde, era una ocasión para alegrarse que con Carmen Conde se hubiera reparado una anomalía tan grande en el país de Santa Teresa, Carolina Coronado, Rosalía de Castro, Concha Espina, Emilia Pardo Bazán, Concepción Arenal, María Zambrano y María Moliner. Todas estas ilustres damas y muchas más se tuvieron que contentar con limpiar, fijar y dar esplendor a los muebles de su casa porque a la lengua castellana no les dejaban los académicos ni tocarla. La RAE era cosa de hombres, como decía el viejo anuncio de un brandy.

Por Sebastián Moreno

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