Las crónicas de Zico y Paca

Las dos caras de Julio (I)

jano

Después de haber leído a los clásicos, como El Príncipe de Nicolás Maquiavelo, El Cortesano de Baltasar Castiglione y El Héroe de Baltasar Gracián, entre otros, me consideré suficientemente preparado para entender “Cosecha Roja” de Dashiell Hammett. Todavía necesito releer a aquel viejo comunista, para comprender algunas cosas. Cuando me leí de un tirón, “Las dos caras de Enero” de Patricia Highsmith (comunista así misma), necesité una segunda lectura reposada del libro, lo que me ha permitido enterarme a la primera, de la homónima película de Hossein Amini.

En la mitología romana, Jano era un dios que tenía dos caras, cada una de ellas mirando hacia los lados de su perfil. Esa dualidad le convirtió en el dios de los umbrales, los comienzos y los finales y por esta razón gobernaba cuando los tiempos cambiaban. A él le fue consagrado el primer mes de cada nuevo año. De ahí la razón del título de la Highsmith, “Las dos caras de Enero”. Yo le he tomado prestado el titulo, pero retrasándolo o adelantándolo, seis meses, con la idea de enmarcar este mes (en lo que va y en lo que queda), como umbral, de un pasado manipulado y de un futuro maquillado (pero los dos juntos), de esta cambiante situación política, mas por torpeza y bisoñez de sus actores (individuales y colectivos), que por presiones de las realidades certeras y reales, de unos ciudadanos y ciudadanas, pasados de jarturas, ante una incapaz clase política, políticos de distintas clases, casta o caspa, como tienen a bien denominarse o ser denominados un grupo de elegidos, que creyéndose depositarios del poder, no van más allá del parcheo cotidiano de sus gobiernos, si gobiernan, o saben lo que es eso.

Si algún ejemplo imagen debiera ser utilizado en este mediado mes de julio, para que tuviera el valor de las mil palabras, o más de las mil, es el Real Decreto de “medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia”, aprobado en Consejo de Ministros del pasado día 4, que afectaría al menos a 26 leyes, entre la que se encuentran la del IRPF, la bonificación de la contratación indefinida de los jóvenes, la de unificación del impuesto sobre los depósitos bancarios o la regulación de los drones. No es más que la respuesta que da el gobierno Rajoy a su presunta y aireada lectura de los resultados de las europeas. Parece que viene a decirnos que como ha entendido el mensaje, pues que va a cambiar estas leyes tapón o leyes injustas, pero al mismo tiempo recurre al camino más torticero de la iniciativa legislativa, cual es el Decreto Ley. El artº 86 de nuestra vigente Constitución (¿sigue vigente?), fija esta vía “en caso de extraordinaria y urgente necesidad”. Una de las lecturas de las elecciones de mayo, es la necesidad de recuperación y profundización democrática, situando muchos males en los políticos-diputados… y nos sale el Gobierno, con la falsa urgencia, para hurtar a las Cortes el debate real y residenciándolo en el Ejecutivo… aunque en un gesto de generosidad permitan su tramitación posterior, cuando las leyes modificadas estén vigentes y operativas. Vamos de risa, pa no llorar.

Situado el PP, en si girar hacia el centro, o seguir cubriendo su derecha con las leyes gallardonianas o de educación, entre otras, ha decidido cubrir este último espacio, aunque hagan gestos algo más centrados, aunque escasos, siguiendo las sendas y trazas de sus gurús arrioleros. No obstante, habría que agradecerle, en parte, ese contradiós. Hasta ahora, están consiguiendo frenar la aparición de un partido de derecha extrema, aunque el coste sea su cabildeo con ella en su interior. La aparición de un populismo de corte extremo, por el lado de la derecha (estilo Le Pen en Francia), si produciría un cambio cualitativo en el panorama político del Estado Español. Hasta ahora, la puteada, sufrida y eficiente clase media española, en su proceso de proletarización, ha mirado (sobre todo en las últimas consultas y encuestas), hacia la izquierda, se vista esta, bien de institucional o de inteligente populismo, o de un gazpacho de los dos. Lo que ha llevado a precipitados análisis de articulistas y políticos, sobre la solidez y permanencia de este giro.

Si a tenor de los clásicos, apareciera ese populismo de corte derecha extrema, asistiríamos a un basculaje de esa clase media en proceso acelerado de proletarización, unida a la desproletarización de sectores autosentidos como la aristocracia de la clase obrera, hacia posiciones parafascistas con un ligero barniz anarcoide. Ahí está el ejemplo del Cinturón Rojo de Paris. Y es ahí, donde políticamente la política y por ende las elecciones, las elecciones y por ende la política, se jugará en los extremos, en una estructura en diábolo, frente a la clásica en forma de rombo. Ahí está el triste ejemplo de la radicalización en los últimos años de la Republica de Weimar. No olvidar, como escribía Nicos Poulantzas en, “Fascismo y dictadura”: “El fascismo es una forma especial del estado capitalista de excepción”.
Y no olvidando, cosa que hacemos frecuentemente, en líneas generales, que el carácter capitalista (a manera descriptiva), en su sentido estructural, del Estado, muestra su carácter represivo que se extiende no solo a las instituciones así consideradas de modo “tradicional” (Ejercito, Policía, Justicia), sino también a aquellas otras que en general no son consideradas ni “represivas” ni “estatales” por encontrase dentro del ámbito de la “sociedad civil” (Iglesias, escuelas, hospitales, etc.…). Ahí están las políticas de los últimos años del zapaterismo, y lo que llevamos de Rajoy.

Al final será bueno el gobierno de gran coalición, después de las Generales y la elección a dos vueltas de las Alcaldías. Las dos caras de Julio…. (Continuará).

Zico y Paca, mis perros, han salido con cara de pánico de la Biblioteca. Paca utiliza su ropa de manola, para quitarle el polvo y las telarañas a los libros. Zico, que es todo un caballero lleva unos montones de libros a su cuarto. “¿Tanto hay que leerse para entender de política?” me pregunta entre sudores. “Eso es solamente la ESO”, le respondo. Me mira y pone cara de pánico.

Luis Carlos Rejón

Profesor de Historia, escribe de actualidad política en las Crónicas de Zico y Paca
Luis Carlos Rejón
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