Las crónicas de Zico y Paca

Las venganzas de Doña Susana

Me he equivocado. Reconozco que me he equivocado. Me he equivocado, y eso me jode un montón. Creía que Eduardo Madina, era el elegido y que sería ungido. Todos los datos apuntaban hacia él. Hasta el selecto Club Bilderberg (Donde se reúnen las máximas autoridades de la política, la economía, la aristocracia y el poder militar de Europa y Estados Unidos), en su 62ª edición en Copenhague, apostaba por él. Pero no. Estaba preparado para ello, y le habían preparado el terreno de juego, para él, pero se tropezó con hija y nieta de fontaneros. Y mira que él había estudiado en Deusto, donde los jesuitas forjan a sus elegidos, a su meritocracia (desde el PNV a ETA), en la margen derecha de la Ría de Nervión, frente por frente al Guggenheim.

Pero se topó con la trianera, que dice ser criada y estudiada en Triana, en la margen derecha del cauce antiguo del Guadalquivir, frente por frente a Sevilla. Allí, en lugar de jesuitas, se aposentó la Orden de San Jorge, de estructura feudal con su vasallaje, y el Tribunal de la Inquisición hasta 1626. No es comparable. No es lo mismo. Madina, desde el estilo clásico de Deusto, hacía su campaña como si recitara en unas oposiciones a notaría, mientras Doña Susana le segaba la hierba bajo los pies, desde su socarrona neutralidad.

Entre Triana, los vasallajes y la Santa Inquisición, Doña Susana siguió cumpliendo su venganza. Mira que Zapatero, le dijo al chico que se plegara a Susana. Pero ya le hubiera pedido el Rey de antes (a ella), que sucediera a Rubalcaba, ya le prometiera el Presidente del Gobierno de antes, el oro y el moro (a él), don Eduardo siguió impertérrito hasta el precipicio. Mira que Ignacio de Loyola (Fundador y General de la Orden Jesuítica), aconsejaba que “en tiempo de turbación no hacer mudanza”. Pero al chico le hervía la sangre… y así le ha ido. Cosas que pasan.

Ella, doña Susana… consultó al Oráculo de Delfos, en la figura del dios Apolo (Felipe González Márquez en la mitología hispánica). “¿Ganaré las primarias?”. “Ganarás las primarias”, le respondió el mismo dios, saltándose el rito protocolario y oficiante, por ser ella quien era. “¿Cuáles?”, se atrevió a preguntar la egregia consultante. “No vayas a las primeras primarias y luego ganarás las que ganes”, le contestó Apolo. Cual Beltrán Duguesclin, se dijo a sí misma (única persona de la que se fía), “ni quito ni pongo rey, el que había ya ha abdicado, y la reina de ahora, me ha dado un puñado graciosillo, pero escucho a mi señor González Márquez y el vascongado soso ese, se va a enterar, lo que da de sí, una trianera de recia estirpe fontanera y ¡olé… viva mi tierra!”.

Dicen los que dicen, que la Doña, le ha indicado a Pedro Sánchez que ponga a unos o unas andaluzas, en la Secretaria de Organización y en la Secretaria del Grupo Parlamentario (actual puesto de Madina, antes de que vuelva a dar clase o a ser de nuevo concejal en Sestao). Si eso se confirma, la Doña supura tela mala leche y quiere dejar claro, que la tiene y además la ejerce. Hace unos meses, Zico y Paca, se atrevieron a escribir una de sus Crónicas, intitulada “La (ir) resistible ascensión de Susana Ui”. Dicen que ellos siguen pensando lo mismo. Yo también.

Pepe Griñán dice que él deja el cargo de Presidente del PSOE. Pero no dice, nada de las serias razones, que le mueven. Por un lado, el ciprés sigue creciendo con las últimas actuaciones judiciales, y por tanto la sombra del ciprés se hace mas alargada. No quiere verse defenestrado, para que entren “nuevos timoneles, para nuevas singladuras”. Se va. Ni un gesto de la Doña. Esta supera a Freud, mata al padre y a la madre que la parió.
Al final irá a las primarias que les convenga y que ganará de un taconazo. Mientras tanto dejará correr las querencias del tal Sánchez y el despecho de sus barones por el plantón que les dio y que se desahoguen proponiendo al tal Sánchez como candidato a La Moncloa. Ella sabe que tiene que estar sin ataduras de nominaciones. Y en ese asunto más ata un rumor que una nominación. Al tiempo.

En su magnífica novela, “La cocinera de Himmler” de Franz-Olivier Giesbert, la cocinera Rose, a pesar de sus pesares, no pierde el humor, ni el deseo de sexo, ni el afán de venganza: los tres pilares de la felicidad en su particular credo. Sin comentarios.

Zico y Paca, mis perros, están tristosos, porque saben que me voy a dar un viajito, sin ellos.

Zico, que es más sentimental me pide que le cuente un cuento antes de dormirse. “Cuéntame el cuento de la sangre y casualidades que tuvieron que ocurrir para que yo terminara en tu casa”. Paca dice que pasa de ñoñerías, que le cuente un cuento sobre la pelea de IU y Podemos sobre quién es mas de izquierdas. “Mirad, en mi juventud estudiantil en Granada, en el Paseo del Salón, había un quiosco costumbrista, encantador, “El quiosco de las Titas”, donde se servía una magnifica y barata sangría. De vez en cuando con un bidoncito con ascuas, una vieja te vendía, por na y menos, “perdices” (papas asas), con sal y pimienta. Era la cena. Murió el padre, lo heredó un hijo mayor, y un hermano u otro familiar, montó al lado otro quiosco igual. “Es es el verdadero Quiosco de las Titas”. Malas caras, peleas. Y apareció otro letrero: “El de enfrente no es. Este es el verdadero Kiosco de las Titas”. Al final el Ayuntamiento, los quitó y construyó un merendero acristalado, minimalista por fuera y falsamente barroco por dentro”. Los oigo roncar. Se han quedado dormidos.

Luis Carlos Rejón

Luis Carlos Rejón

Profesor de Historia, escribe de actualidad política en las Crónicas de Zico y Paca
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