La guasa de la memoria

Representante

A Bambino

Bambino

Bambino

Desde que te nombraron Bambino, sigo tu rastro como quien caza unicornios. En el escarnio de los días y la tercera edad del cante, no hay cuerpo que aguante esta espesa rutina. Dicen que tu rumor gobierna los corrillos donde el arte se discute. Y hasta donde late el corazón del dinero quieren conocer al niño del Chamona y la Frasquita.

Te he visto y oído en una grabación de ultratumba, mancillando la rumba hasta hacerla bastarda, y medio majara del ritmo que paraliza el porqué de los días, he decidido revelarte al mundo. Ojalá pueda proteger tu horizonte.

Cuando cantas, tu cuerpo se te arranca solo y de tu garganta brotan hechizos de bruma e ilusión. He podido ver las piedras bailando tu zapateao y hasta las historias más míseras han salido ganando.

Quiero ser mentor de un mundo sin maestros. Quiero ser diestro donde los zurdos mandan. Te voy a encontrar a lo largo y ancho de esta España muerta piccolino, qué poco te queda ya de infancia.

 

Y el ritmo que yo les traigo
no es de la China ni del Japón
Y ahora yo les demuestro
que es una herencia de faraón

Ay, las niñas de media Europa
que ya están hartas de mambo y twist
me piden hasta la ropa
como recuerdo, diciendo así:

“Ay, Bambino, piccolino
tienes el color cetrino
de la gente canastera

Y en tus ojos yo adivino
que has nacido en el camino
que va de Sevilla a Utrera

De Italia por lo romántico
de Francia por lo “michiu”
pero escuchando tu cántico
se ve palpable que eres de aquí

Y aunque te pongas tan cándido
Bambino, lánguido, dime que sí”

Debajo de los olivos
nació la gracia de este compás
Y yo me sentí cautivo 
y entre sus notas me eché a bailar

Las bellas de Ingalaterra
de Copenhage y Nueva York
dan olés a nuestra tierra
mientras repiten a media voz:

“Ay, Bambino, piccolino
tienes el color cetrino
de la gente canastera

Y en tus ojos yo adivino
que has nacido en el camino
que va de Sevilla a Utrera

De Italia por lo romántico
de Francia por lo “michiu”
pero escuchando tu cántico
se ve palpable que eres de aquí

Y aunque te pongas cándido
Bambino, lánguido, dime que sí
Bambino, lánguido, dime que sí
Bambino, lánguido, dime que sí”

Javier López Menacho

Escribo para vivir otras vidas. En secretOlivo, recuperando una parte de mí.
Javier López Menacho

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