Frutos

El malagueño que no quiso volver

Rojo, republicano y maricón, una combinación explosiva a finales de los años 30…

Miguel Frías de Molina nace en Málaga en abril de 1908, el mismo año que Rafael de León. en el seno de una familia humilde pero con la sensibilidad y determinación de seis mujeres; su madre, hermanas y tías. De niño estudió en uno de los colegios religiosos de la zona y llegó a ser soldado en Algeciras, donde llegaría a trabajar limpiando un burdel, en donde una de las noches una de las prostitutas se quiso acostar con él e insistió tanto que Miguel tuvo que rechazarla confesándole su homosexualidad, desde entonces no fue un problema.

Comenzó destacando en algunos tablaos flamencos a principios de los años 30 y en cuanto decide dedicarse en exclusiva a la copla triunfa con números y canciones como El día que nací yo, Triniá, Te lo juro yo o La bien pagá, la copla por entonces se escuchaba en todas las Españas, un buen ejemplo es Ojos Verdes, copla que después del golpe de Estado sonaba en ambos lados de la trinchera, del lado republicano Miguel de Molina, conocido como el rey de la copla, en el nacional-católico Concha Piquer. Todos admirando los mismos ojos de la copla de Rafael de León.

miguel de molina

Siendo ya uno de los más destacados intérpretes masculinos Miguel de Molina llega a cobrar 5.000 pesetas por número antes del Golpe, pero tras la guerra y ya en la dictadura franquista, un empresario afín al régimen le ofrece 500 pesetas por actuación coaccionándolo si no acepta con denunciarlo por republicano… Cuentan que por esa época le pretendía cierto militar, Miguel no quiso trato con él y algunas semanas después, en Madrid, tras durante una actuación desde el gallinero de los hoy cines Callao le berrearon: “Mariquita“, él, sin inmutarse respondió: “Mariquita no, maricón, que suena a bóveda” y a la salida del teatro, el que llegaría a ser alcalde de Madrid de 1952 a 1965 José Finat y Escrivá de Romaní, conde de Mayalde, Sancho Dávila que alcanzaría sin oposición a principios de los 50 la presidencia de la Federación Española de Fútbol -hoy RFEF- y un tercer elemento sin identificar le esperaron, primero haciéndose pasar por policías mientras le acusaban de rojo y de haber ayudado al ejercito republicano y de maricón para continuar rapándolo, desfigurándole la cara a golpes y dándole una paliza casi de muerte. Lo cuenta a su manera Jaime Chavarri en la película Las cosas del querer de 1989 un éxito de taquilla cuya producción, según dejó escrito el propio Miguel, no le pagó los derechos por utilizar de manera libre su historia personal.

Miguel se recupera y a principios de los años 40 se exilia a Buenos Aires, casi en la ruina pero con ingenio y figura convoca una rueda de prensa en el mejor hotel de la ciudad, llama a toda la prensa especializada y desde la misma habitación encarga a una floristería cercana centros y ramos de flores dedicados a su figura firmados por los apellidos compuestos de las familias más poderosas de Argentina, y cuando llegaron los periodistas, les hizo esperar lo suficiente para que se preguntaran sorprendidos e impacientes quien era aquel artista que recibía esos honores. Primer éxito.

Miguel de Molina brinda con Cantinflas, en pleno postureo

Miguel de Molina brinda con Cantinflas, en pleno postureo de la época

Desde España, quien sería el militar que lo perseguía… daban órdenes para que la embajada española en Argentina volviera a reclamarle por su condición de homosexual. Miguel se aleja y emigra a México, donde llega a ver peligrar su liderazgo el mismo Cantinflas, quien llegó a interrumpir borracho uno de sus espectáculos en un patetismo bochornoso…

Años más tarde Eva Perón le pide volver a Argentina, y regresa con todas las puertas abiertas, le llueven los contratos, y ya no tuvo que temer, Argentina no se sumo a la recomendación de Naciones Unidad para aislar a la dictadura franquista y era un proveedor importantísimo de trigo, maíz y carne para la población española.

Evita hizo una gira de 18 días por España y llegó a sugerir a Franco, representantes del Gobierno y la jerarquía eclesiásticas, que tenían al dictador bajo palio, dedicar El Escorial “este enorme edificio a algo útil, por ejemplo una colonia para niños pobres, ¡Se ven tantos!”. Como sería la cosa que se llegaron a ver pancartas tio: Los obreros de Franco saludan a los descamisados de Perón.

Miguel de Molina fue un artista honesto, meticuloso cuidaba al detalle todos los elementos de su figura, desde la vestimenta, botas, camisas y sombreros hasta los carteles o la publicidad.

Volvió a España brevemente para grabar una película en 1957, pero apenas tres años después, con 52 años, decide terminar su carrera artística y fija su residencia temporal en Nueva York, al tiempo regresa a Buenos Aires donde murió con 84 años y donde fue enterrado, en el Panteón de la Asociación Argentina de Actores del cementerio de Chacarita.

Nunca contó por qué no quiso volver.

“Es miserable, es mezquino que haya tenido que morir Miguel de Molina para ver rasgarse histriónicamente las vestiduras a quienes cuando vivía no tuvieron el gesto de decirle tan sólo: Miguel, te queremos”

Carlos Cano le dedicó años antes de su muerte en 1993 Dormido entre Rosas, una canción que refleja esa historia que le contó la luna. El homenaje incluía la versión en Luna de Abril de Don Triquitraque copla que le compusieron José María Lezaga y Alvaro Retana para la película Esta es mi vida dirigida de 1952 y que cuenta la historia de un peculiar comerciante que desde La Habana traía a España los artilugios más peculiares y exóticos que jamás podían imaginarse…

Dormido entre rosas y encajes de hilo,
soñando en los lirios que vienen del Sur,
buscando en la noche los claveles fríos
del amor prohibido vive el andaluz.

Sombrero en los ojos pañuelo esmeralda,
fuego en las pestañas ¡menudo valor!
Quedó en el olvido tal vez las razones
aquél pasodoble que en Madrid cantó,

Cuentan que en las noches de luna de mayo
entre lo malvado de la oscuridad,
se pinta los ojos, se muerde los labios
y abanico en mano se pone a cantar:

Ay rosa, Málaga bella, biznaga de mi pasión, 
donde yo aprendí a querer donde conocí el amor.

Ay rosa, Málaga bella, biznaga del corazón.
¿De qué me sirve volver? ¿De qué me sirve volver?
Si el amor se marchitó.

Preguntan las rosas ¿por qué fue al exilio?
Preguntan los lirios ¿por qué no volvió?
Tan sólo la luna y el amargo vino
saben los motivos de su corazón.

Cuentan que por rojo, por republicano, 
que andaba enredao con un militar,
cuatro señoritos de pistola en mano
sin voz lo dejaron en la madrugá.

Tono Cano

Tono Cano

Anartista.

editor y director de secretOlivo.
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