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Joaquín Sabina: ¿poeta o cantautor?

Joaquín Sabina: ¿poeta o cantautor?

El pasado martes llegué a la universidad, han empezado los homenajes y los actos por el día de Andalucía, creo que fueron los chicos de HdeHumanidades (una revista de cultura más que cojonuda, permítanme el improperio) quienes pusieron un stand con poesías de artistas andaluces. Sabina entre ellos. Allí lucía Sabina, entre Aleixandre, Lorca, Alberti, Machado, Juan Ramón… Entré a una conferencia, me topé con la artista polifacética Raquel Silva y empezamos a discutir, ella decía que Sabina no es poeta, yo decía que sí. Esperemos que se anime a responderme la semana que viene, espero que se tome esto como un reto.

En el stand, la poesía de Sabina era una canción (“y sin embargo”), pero, aparte de su libro de sonetos, mi principal argumento para decir que sí es poeta es “contigo”. Si se fijan, en“contigo” Sabina emplea una métrica perfecta de endecasílabos durante toda la canción, haciendo que la sílabas sexta y décima sean tónicas (yo-no-quie-ro_un-a-MOR-ci-vi-li-ZA-do), salvo excepciones endecasílabas de verso sáfico, es, decir, cambiado la acentuación en la sexta y décima sílaba por la cuarta, octava y décima (por-que_el- a-MOR-cuan-do-no-MUE-re-MA-ta) y alejandrinos separados por dos hemistiquios perfectos de siete sílabas cada uno (y-vuel-vas-del-mer-CA-do-con-ga-nas-de-llo-RAR).

¡Es un cantautor!” Decía Raquel sin equivocarse. Es obvio que Sabina es cantautor, pero se puede ser ambas cosas. Para mi, la diferencia entre una canción y una poesía, aparte de que una lleva música y la otra no, radica en el lenguaje que se emplea. Si decimos que Benedetti es un poeta de lo más “popular”, seguramente el cantautor de más alta capacidad de lenguaje, a la hora de escribir una canción, sea bastante más sencillo. No obstante, una canción con letra no deja de tener siempre una métrica clavada para no perder el ritmo, podría, entonces, ser “contigo” un ejemplo bastante  laxo. Sin embargo, hay más: Vayan al estribillo de “contigo” y verán que aquello de “morirme contigo si te matas/matarme contigo si te mueres/porque el amor, cuando no muere mata/porque amores que matan nunca mueren” no es ninguna casualidad. Aquí, Sabina emplea una aliteración (o sea, la repetición de un sonido consonante) sobre la letra M. No bastando con eso, podemos ver que existe la difícil figura retórica del políptoton verbal, o sea, la repetición de un verbo cambiando sus morfemas flexivos, en este caso lo hace con el verbo morir, que al combinarse con la palabra amor, parece que este último se adhiere a ese mecanismo, como si el verbo amar fuera parte del verbo morirse de forma intrínseca. Se aprecia en esa estrofa la influencia de los autores del siglo de oro a los que Sabina ha declarado su admiración no pocas veces, especialmente al soneto “amor más allá de la muerte” de Quevedo, que comparte con este estribillo cierto rango de temática.

Esta es la parte del artículo en la que espero llegar a un acuerdo con mi colega Raquel, ¿Y si la canción fuera el género peor visto de la poesía? Tanto que los autores de canción jamás podrán ser vistos como poetas. No nos confundamos, puede ser cierto que haya algunos autores de canción que sean parte de ese género, pero no todos. La poesía tiene que tener algo más, un rango de calidad que la distinga de las demás canciones. Nadie puede dudar que una canción de Bustamante, efectivamente, es una canción, pero la discusión sobre si “Lucía”, de Serrat, es una poesía del género canción tendría muchísimo más fundamento, si bien nadie puede negar que “no hay nada más bello que lo que nunca he tenido/nada más amado que lo que perdí”, son, como mínimo, dos versos preciosos.  Como, volviendo a Sabina, lo es la idea de que por las noches se acuerda bastante más de la ex que de día, tanto que tardó “en aprender a olvidarla diecinueve días y quinientas noches”. Incluso podríamos extenderlo a si hay poesía en la copla, con el pasodoble de Juan Carlos Aragón “ni dios padre, ni el diablo, ni el dinero” (Carnaval de Cádiz, 2011, “Los príncipes”) a la cabeza de la expedición.

Me reitero, Sabina es poeta, y no sólo es poeta, sino que además (sin saber si se ha hecho ya), le identifico como el capitán del género canción como parte de la poesía en español. Y luego están Ismael Serrano, Silvio Rodríguez y un largo etcétera de debates que, seguramente, tenemos pendientes mi colega Raquel (que también es poetisay fotógrafa) y yo.  

Fernan Camacho

Soy un tipo normal que un día juntó dos palabras y alguien, no recuerdo quién, me dijo que el puzzle no estaba mal. Después descubrí que las noches que no escribo suelo nacer muerto al día siguiente.
Fernan Camacho
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