Carnaval

Aquellos duros antiguos

Aquellos duros antiguos

A principios del siglo pasado, el 2 de junio de 1904, unos pescadores de la almadraba se encontraban en una playa gaditana enterrando despojos cuando uno de ellos –el Malospelos- vio algo raro y brillante, y tras alejarse una mijita del grupo se puso a escarbar en la arena encontrando varias monedas de oro. 

A pesar de su silencio sus compañeros lo calaron rapidamente al ver como se metía en los bolsillos, a manos llenas, puñaos de monedas mezcladas con arena y sangre de atún. Al poco tiempo estaban todos tamizando la arena con las manos.

Aquellas monedas eran de a 8 reales, acuñadas en México y de curso legal durante el reinado de Fernando VI. Popularmente eran conocidas por duros antiguos o la de ambos mundos

La noticia se viralizó pronto por un boca a oreja más efectivo que la mejor de las campañas orquestadas en twitter; habían aparecido monedas de oro en la playa de La Victoria y el viejo rumor del motín de la tripulación del barco brasileiro El Defensor de Pedro revivía. Se decía que antes de hundir y abandonar el barco los piratas recogieron el tesoro que albergaban sus bodegas y lo enterraron en una playa de la ciudad poco tiempo antes de ser ajusticiados.

Jamás desvelaron donde se encontraba, hasta que la fortuna de Malospelos descubrió un tesoro que los historiadores contabilizan en más de 1.500 monedas de oro. Un buen día lo puede tener cualquiera.

Al año siguiente del suceso Antonio Rodríguez, el conileño Tío de la Tiza, compuso Los duros antiguos, un tanquillo que se estrenó en el Carnaval con Los Anticuarios y a día de hoy es uno de los himnos históricos gaditanos.

Las agrupaciones del Tío de la Tiza tuvieron grandes éxitos y fueron contratadas por los más famosos Cafés de la época. Llegaron a actuar en el mítico Café de Silverio e incluso un maestro de Manuel de Falla, el maestro Cubiles, cerraba sus conciertos con los tanguillos del gaditano.

En 2012 con motivo del centenario de su muerte le otorgaron el Antifaz de oro. El gran Chano Lobato cantó acompañado por Manuel Morao una versión mítica:

La letra del tanguillo dice así:

Aquellos duros antiguos
que tanto en Cádiz dieron que hablar
que se encontraba la gente
en la orillita del mar
fue la cosa más graciosa
que en mi vida he visto yo.

Allí fue medio Cádiz
con espiochas;
y la pobre mi suegra
y eso que estaba ya media chocha;
Con las uñas a algunos
vi yo escarbar,
cuatro días seguidos
sin descansar.

Estaba la playa
igual que una feria
¡válgame San Cleto!
lo que es la miseria.

Algunos pescaron
más de ochenta duros
pero más de cuatro
no vieron ni uno.

Mi suegra, como ya dije,
estuvo allí una semana
escarbando por la tarde
de noche y por la mañana;
perdió las uñas y el pelo
aunque bien poco tenía
y en vez de coger los duro
lo que cogió fue una pulmonía.

En el patio de las malvas
está escarbando desde aquel día.

Algunos años después de Chano, Los borrachos, la chirigota del Selu de 1992 comenzó su actuación en la gran final cantando el cuplé pero dándole una vuelta de tuerca, el resultado divertidísimo.

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Tono Cano
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