Iniciativas

Un indulto real, un conflicto jurídico irresoluble

El rey Juan Carlos I junto al rey Mohamed VI

El rey Juan Carlos I junto al rey Mohamed VI en Rabat. Indulto polémico

Al parecer, en la reciente visita de nuestro rey Juan Carlos I a su “sobrino” marroquí, el rey Mohamed VI, nuestro monarca se interesó por la suerte de los presos españoles en las espantosas cárceles marroquíes. Se dieron al parecer dos listas, solicitando en una de ellas el indulto y la otra, el traslado a España para seguir cumpliendo la condena. Alguien unificó ambas listas y se produjo un sindiós.

Nada se sabe de los delitos de los 32 de los que se solicitaba el traslado a España. El que hacía el número 33 ha provocado la protesta pública -algo inédito en Marruecos ante una decisión real- que ha hecho que haya marcha atrás y hasta cierta petición de disculpas.

Nuestro pederasta ya está detenido aunque continúan las lagunas informativas. ¿Un señor que se llama Daniel Galván puede ser iraquí de nacimiento y origen? ¿Tiene algo que ver en esta lamentable historia los servicios de información españoles?

En Marruecos ya ha caído el director general de Prisiones, pero también ha caído el respeto a las decisiones reales…

El amo de Marruecos la ha metido y bien…

En España, los indultos son concedidos por el Consejo de Ministros y son irreversibles. En Marruecos, los indultos son gracia real, como cuando nuestro Francisco Franco. Diferencias entre democracias y dictaduras (aunque sean de goma como la marroquí).

Si este desgraciado pederasta tuviese dinero y pudiera contratar un buen abogado, era libre como un pajarito por la inadmisible torpeza marroquí.

En Marruecos, su excelencia el jefe del estado es además comendador de los creyentes, o sea, Papa (para entendernos). O sea, un lío.

Como si no tuviéramos suficientes.

1 Comentario

1 Comment

  1. Mi Michi

    septiembre, 2014 at 10:01

    No es el comendador de los creyentes sino “príncipe de los creyentes”, el título es el que se le daba al compañero de Mahoma, Omar bin Khatab (comparación discutida por los propios marroquíes), y no, no es comparable con la figura del Papa, cabeza de la iglesia; el monarca marroquí es cabeza a secas.

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