Iniciativas

Sigue la hipocresía con la financiación de los partidos y sindicatos

I. Imagínense la escena en la sede de un partido político minoritario: una persona ha llegado, dice que va de parte de otra con una donación para la organización. Son treinta mil, pero desea quedar en el anonimato.

Visualicen la escena. Es una sede pequeña en un bajo de un barrio casi del extrarradio, cuatro carteles en las paredes, algún cuadro regalo de un militante; ficheros y armarios viejos, llenos de papeles antiguos.

¿Treinta mil? ¿Anónimos?

A continuación aparece el tesorero del partido que dice al enviado del donante que eso va contra la ley, que se marche por donde ha venido, etc.

¡Y un cuerno!

Con esos treinta mil podemos hacer tanto para alimentar las contradicciones del sistema, además, debemos siete meses de alquiler de la sede y podríamos tener una mejor presencia en la próxima campaña. Además, esta persona no nos ha pedido nada a cambio, nos vendría muy bien ahora que podemos pensar en lograr presencia en la Diputación…

II. Filesa en el PSOE en los finales ochenta y primeros noventa; la Kutxa con el PNV en los noventa; caso Palau y los 3% para Convergencia Democrática de Cataluña; los cursos de Formación para el Empleo para Unió Democrática de Cataluña; todo el conglomerado del caso ERE en el PSOE de Andalucía en la actualidad (que afecta además a los sindicatos llamados de clase)… Decenas de alcaldes y concejales de todos los partidos condenados por prevaricación, las organizaciones sindicales pringadas desde la cooperativa de viviendas de UGT al tema de los cursos y ayudas para el empleo de CC OO…

III. El Tribunal de Cuentas tarda aproximadamente cuatro o cinco años en visar las cuentas que las organizaciones previamente le presentan. Casualmente está establecido en cuatro años el tiempo de prescripción de posibles responsabilidades civiles o penales… Y hablamos de las cuentas que las organizaciones presentan, que no tienen que ser las reales, como ya hemos visto…

IV. Pero lo gravísimo no es este caso Bárcenas/PP, en el que se están reproduciendo las mismas aunque inversas reacciones del caso Filesa, aunque ahora con menos pruebas de posible delitos, aunque con las mismas graves responsabilidades políticas.

Lo gravísimo es que no hay la menor intención de remediar esta situación. Peticiones de dimisión (¿se acuerdan de aquél “váyase señor González“?) por parte de Rubalcaba (esto tiene delito), pero ninguna propuesta de cambio o reforma del sistema: NINGUNA.

Y este es el problema, porque es posible que antes o después, alguien decida que lo que no valen son los partidos políticos o los sindicatos (no estos partidos políticos o estos sindicatos). Puede que la mecha prenda y entonces todos nos acordaremos.

y V. La casta política está dislocada. Unos han mentido, otros tratan de aprovechar esta ocasión para ver si lo suyo pasa desapercibido. Unos callan a ver si escampa; otros esperan que esta tormenta aleje las suyas…

Mientras, un cabrón (Luis, el) trata de defender sus muchísimos millones sin explicar su origen repartiendo con el ventilador lo que no es sino una pequeña mancha más en nuestra gente dedicada a la política. Un presidente calla y desde todas partes se nos pide apoyo para algo que se está derrumbando, que lo están dejando derrumbar. Espero y deseo que caiga solo sobre sus cabezas.

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