Iniciativas

Estimado presidente Obama

Presidente Obama

Querido presidente, aunque esto sea una forma de cortesía, sé que usted es mi presidente aunque yo nunca lo haya votado. La realidad es la realidad. En otros tiempos pasados, la presidencia le correspondía a un británico, a un francés, incluso a un hispano de España, en Europa.

Señor presidente Obama, primero de los que no son de raza blanca, el primero mestizo que no negro, mérito que no es suyo, sino de los tiempos que corren.

Mire, señor presidente, tengo que reconocer, y los que me conocen lo saben, que no tuve ninguna esperanza ni ilusión cuando usted ganó la presidencia. Es evidente que en cuanto a elegancia personal, postura o imagen no había color (en la piel sí, si me permite la estúpida broma) entre usted y su antecesor, el Bush junior… Pero vive dios que nunca me creí que fuera a hacer lo que decía que iba a hacer.

Señor presidente Obama: usted no hizo lo que dijo que iba a hacer.

Sigue usted en Afganistán; siguen en Guantánamo —tierra conquistada— presos ilegales sin acusación, dijo que iba a cerrarlo y no lo ha hecho; sigue usted en Iraq

Le he dicho antes que no me creí sus promesas y es que a lo largo de mi vida, ya algo extensa, he aprendido a no fiarme nada de nada de estos personajes elegantes, que van de izquierdas por la vida pero que no son más que buenistas (como ejemplo de libro, nuestro Zapatero) y además van y le dan el Premio Nobel antes de hacer nada, tan sólo por las intenciones reflejadas… (no es el de la Paz un Nobel de mucho prestigio, eso sí).

Por eso, señor presidente Obama, los últimos esfuerzos suyos por asegurar que el espionaje electrónico es por nuestra seguridad es algo que raya ya en la verborrea impresentable de la jerga política. No queremos que nos vigilen tanto, señor presidente.

En los últimos años del franquismo, en los que muchísimas líneas telefónicas estaban intervenidas y escuchadas, solíamos acabar la conversación enviando un cariñoso saludo “a quienes nos están escuchando”. (Los servicios policiales del franquismo tenían la decencia de no reconocer lo que hacían).

Por eso ahora, señor presidente Obama, incumplidor de sus promesas, permítame despedirme con un caluroso saludo a los que me hackean, a sus fieles servidores policiales y sobre todo a usted. Ya sabe desde qué IP escribo esto y voy a tratar de publicarlo…

Señor presidente Obama, vaya usted con dios. Vivo en Granada, como ya sabrá usted, donde Clinton vino a ver una puesta de sol repetida y se armó la gorda, donde vino su mujer hace un año y pasó lo mismo. Somos educados y responsables y sabemos nuestro papel en este juego. No nos haga pasar por imbéciles además.

Señor presidente, disimule, ¡carajo!  No trate de vendernos seguridad por falta de privacidad, no lo haga, señor presidente.

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

secretOlivo es una revista y web de Cultura Andaluza contemporánea

Suscríbete a secretOlivo

Hemeroteca

secretOlivo.com utiliza una licencia Creative Commons. (CC BY-SA 3.0)