Opinión y Pensamiento

Esa fábrica de tontos

Esa fábrica de tontos

Bajo el lema “lo que no se ve, no existe”, la televisión pública, la de todos, ha iniciado un preocupante decrecimiento de los contenidos políticos y económicos en sus telediarios, que es rellenado progresivamente por la sección de sucesos, o el clima.

Los accidentes de tráfico, las catástrofes naturales y todas aquellas noticias que no derivan en responsabilidad política, pero que alimentan el morbo popular, son las que progresivamente acaparan más espacio en los telediarios de la uno.

No en vano, su director, el señor Somoano, era el anterior director de las noticias de Telemadrid, otro canal acusado reiteradamente de servir como aparato de propaganda política para Esperanza Aguirre y el PP madrileño. Las acusaciones de manipulación informativa a esta cadena fueron de tal envergadura que llegó a crearse la plataforma Salvemos Telemadrid, integrada muchas veces por los propios trabajadores del canal autonómico. Además, cabría señalar que Telemadrid atraviesa una importante crisis de solvencia económica, por lo que sorprende que, con todo el historial arrastrado, sus directivos, incapaces de sacar la cadena adelante, sean ahora premiados con otra de mayor tamaño.

Las cuestiones que afectan a la mayor parte de la ciudadanía como son la exención fiscal a los más ricos, mientras se pide esfuerzos a las clases medias y populares, el repago sanitario, la corrupción política, sus entramados y su contexto, van quedando cada vez más en un segundo plano, a favor de la tragedia ocurrida en tal fiesta de Madrid, los muertos en accidentes de tráfico o el volumen de lluvias registrado en tal o cual lugar, eso sí, todo sin hablar de las exigencias legales para organizar dicha fiesta y quiénes son los responsables de velar por su cumplimiento, ni del estado de la vía en que sucedió el accidente de tráfico, ni del cambio climático y las medidas que tal o cual región adoptan para combatirlo o empeorarlo. Se trata, en suma, de desinformación a golpe de fogonazo mediático, que convierta las noticias en mero entretenimiento destinado a alimentar el morbo popular, al servicio de un Gobierno que parece ansiar la opacidad a fin de poder hacer y deshacer a su antojo, sin que aparezca la ira popular.

Todo, gracias al dinero del contribuyente (el de usted, y el mío) administrado egoístamente para beneficio propio, autopublicidad y liderazgo de una elite económica, donde sin pudor colocarse una vez terminado el servicio a la ciudadanía gracias a los favores hechos desde el gobierno del país. No en vano, se repiten los casos de distintos políticos al frente de consejos de administración de grandes multinacionales, de las que entran y salen a placer para ocupar cargos de función pública o no, según manden las circunstancias, configurando un entramado que ata y frena las posibilidades de desarrollo ciudadano y, sobre todo, compartimentando el uso y disfrute de la Libertad, que, a tenor de lo expuesto, no es igual para todos.

No deja de sorprender que los nombres y apellidos de quienes realmente originaron la actual crisis sigan siendo un misterio en los informativos. Que se hable de subidas y bajadas de precios, pero no de los fondos de inversión que los provocan, ni de quiénes son los gestores de dichos fondos. Se habla de la crisis griega, pero no de los distintos presidentes del Gobierno y ministros griegos que firmaron los diferentes acuerdos que han llevado a Grecia al desastre. Mientras esta gente escapa libre de cargo, se piden sacrificios y esfuerzos a la ciudadanía.

Y cuando alguien toca a la elite, y pone nombres y apellidos a las cosas, se lo margina, denigra o directamente se lo detiene, como ha sucedido con quienes han hecho públicas las listas de grandes evasores fiscales.

La crisis de estos días no es sólo económica, es muy especialmente periodística y de ausencia de información.

Más allá, por cercenar la información, se suprimen poco a poco las Humanidades del sistema educativo, aquellas ciencias que permiten distinguir las formas de pensar e identificar los patrones de actuación, las ideologías, el pensamiento crítico, etc, a favor de los conocimientos técnicos y asépticos, no sabemos si tal vez para alimentar esa mayoría silenciosa mencionada por Rajoy, que fue la que se quedó en su casa en las últimas elecciones y no votó por él pero contribuyó con su silencio a dar más poder a quienes sí lo hicieron.

Carlos Paredes

De la pataleta a la queja activa, por todo lo que otros quisieron callar.

Latest posts by Carlos Paredes (see all)

Comments

secretOlivo es una revista y web de Cultura Andaluza contemporánea

Archivos

secretOlivo.com utiliza una licencia Creative Commons. (CC BY-SA 3.0)

parriba