Opinión y Pensamiento

Cambios inaplazables

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Cambios inaplazables

1) A escala mundial

  • Poner término a los últimos coletazos de la crisis sistémica impulsada por los Republicanos de los Estados Unidos, que sustituyeron los principios democráticos (Justicia, Igualdad, Libertad, Solidaridad) por las leyes del mercado, y el multilateralismo por grupos plutocráticos, cuyo estruendoso fracaso en la pretensión de suplir a las Naciones Unidas está a la vista.
  • Reducir rápidamente el riesgo de puntos de no retorno en el deterioro medioambiental debido a la actividad humana (antropoceno), adoptando en todo el mundo, sin excepción ni aplazamientos, las medidas que la responsabilidad intergeneracional exige.
  • Atemperar el crecimiento y el predominio de China que, dada la incongruencia comunista/capitalista fomentada por la codicia e irresponsabilidad de los países más prósperos, que no prestan atención a las asimetrías sociales y a las condiciones laborales y de vida que prevalecen en este gran coloso, empieza a provocar tensiones y enfrentamientos con otros “gigantes asiáticos” y, lógicamente, a procurar dejar de ser la fábrica del mundo para convertirse en la fábrica para el mundo. 
  • Actuar en Siria rápida y eficazmente, poniendo muchos puntos sobre tantas íes que han evolucionado hacia el horror y el sufrimiento de la población civil por falta de un liderazgo global claro y deficiente.
  • Actuar, asimismo, con la autoridad del respaldo unánime en la “tensión anti-Irán” para evitar que se produzca, por sus inmensas reservas petrolíferas, la vergonzante y culposa invasión de Irak en 2003.
  • Facilitar procesos pacíficos en los países de la Primavera Árabe exigiendo siempre respeto al ejercicio del pluralismo y de las libertades públicas.
  • Dejar bien claro que la gran riqueza no puede seguir ocultando y justificando en algunos países prácticas dictatoriales, discriminación intolerable de la mujer, ausencia de representación popular.
  • Elaborar con gran rapidez un gran plan mundial contra el narcotráfico, uno de los mayores desafíos del mundo actual que no debe ni puede resolverse por la fuerza sino apelando a la responsabilidad personal de los consumidores, como en el caso de otras adicciones.
  • Mediar oportuna y firmemente en conflictos intrarreligiosos (en particular, sunitas, chiitas, sadafistas…) e interreligiosos…

Por cuanto acabo de resumir:

  • Extinción de los grupos plutocráticos, con una convocatoria extraordinaria de una reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en que se adopten medidas urgentes frente a los más acuciantes problemas y se inicie el proceso de refundación de las Naciones Unidas, con una participación de la sociedad civil —“Nosotros, los pueblos…”, como establece la Carta—equivalente a la de los representantes de los Estados y —en todos los casos sin veto pero con veto ponderado— dos Consejos de Seguridad adicionales: el Socioeconómico y el Medioambiental, asegurando el funcionamiento de todas las instituciones del sistema.
  • Remodelación de los sistemas económicos, con establecimiento de los mecanismos de regulación global que proceda, la inmediata desaparición de los paraísos fiscales, sin excepción, y la transición desde una economía de especulación, deslocalización productiva y guerra (los gastos militares actuales son improcedentes y éticamente inaceptables) a una economía de desarrollo global sostenible, que permita poner fin a la explotación, a los desgarros sociales, a la pobreza extrema, a la muerte por inanición… que hoy ensombrecen la dignidad de la especie humana en su conjunto.
  • Promover el adecuado y ágil funcionamiento de las “asociaciones regionales”, como la Unión Europea, la CELAC, la OUA… para facilitar de este modo la gobernación mundial.

Esas grandes decisiones requieren un liderazgo, que por ahora sólo podría asumirse por el presidente Obama, cuya reelección aparece en estos momentos como requisito imprescindible.

2) A escala europea

  • Urgente reconstrucción de la Unión Europea, cuyo edificio se empezó por el tejado —unión monetaria— sin haber restablecido antes los cimientos —unión política— y los pilares —unión económica—. El resultado ha sido la debacle ética, el desorden, el empobrecimiento, la desafección política, la dictadura de los inversores, el Europesimismo… llegando el acoso de los mercados (del gran dominio militar, financiero, energético y mediático) a nombrar gobiernos sin urnas en Grecia, cuna de la democracia, e Italia. El único rasero es el dinero, la prima de riesgo, el déficit…

Es, por tanto, apremiante:

Acuerdos para la revisión sin demora de los Tratados, con los grandes objetivos de:

  • Federación política, económica y fiscal.
  • Autonomía en materia de seguridad, sustituyendo la OTAN, cuya vigencia después de la desaparición del Pacto de Varsovia no está justificada y cuesta a Europa cantidades totalmente desmesuradas.
  • Reposición de los principios democráticos para orientar las actitudes de la Unión, favoreciendo el pluralismo cultural, étnico, ideológico y religioso como base de la convivencia armónica, situando a la justicia social en el centro mismo de la política comunitaria, salvaguardando siempre los medios necesarios para la educación, el conocimiento y la salud, y, a través de los incentivos necesarios, el trabajo para todos, conscientes de la nueva naturaleza del mismo, como consecuencia de la deslocalización, automatización, robotización y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

A este respecto, estamos proponiendo al Consejo de Europa una Declaración Universal de la Democracia que, debidamente debatida, podría presentarse para adopción a las Naciones Unidas. Sería el complemento necesario para la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ya que el único contexto en el que estos serían plenamente respetados es el de la democracia genuina.

3) A escala española

  • El desconcierto actual, la opacidad, la dependencia de los mercados, el incumplimiento de los programas, las incoherencias y contradicciones, el precario rigor democrático de la mayoría parlamentaria, con el rodillo legislativo y el descrédito parlamentario que comporta; los descabellados recortes en educación, ciencia y salud, al tiempo que se refinancia el sistema bancario sin dar explicaciones de los agujeros que deben colmarse con el dinero y el esfuerzo público, ni de los déficits de las Comunidades Autónomas, no existiendo en ambos casos los menores indicios de que se depurarán responsabilidades y se expondrá con total transparencia no sólo cuánto han gastado, sino en qué y por quién; la parsimonia de la justicia en casos —como el famoso Gürtel— que afectan especialmente a un partido y la velocidad asombrosa cuando afecta a otros; lograr que los ciudadanos empiecen a aborrecer la Constitución —¡que tanto costó hacer!— porque se presenta como un corsé inamovible en lugar de un gran espacio de encuentro para todos los españoles, a través de las periódicas, serenas y bien estudiadas revisiones que corresponda; el hacer grandes espavientos por las acciones separatistas de algunas Comunidades Autónomas cuando los separadores olvidan que nunca han aceptado un pacto y que en un momento determinado recogieron firmas contra Cataluña (hablaban de cuatro millones) o en contra del aumento del IVA; cambio en el esencial sistema educativo, especialmente en asignaturas clave, como Educación para la Ciudadanía, y en la evaluación y segregación escolar, sin el debate a fondo con los que saben de esto, que son los educadores, los docentes, y no los expertos de la OCDE…

Por todo ello:

  • Presentación a Europa de una Plan Económico Español en el que se fijen de manera precisa los cuántos y los cuándos del compromiso de regularización financiera así como los indispensables requisitos para el desarrollo económico de la creación de puestos de trabajo, restableciendo de inmediato los fondos que se han reducido en educación, ciencia y salud, y poniendo en práctica un sistema fiscal justo, con grave penalización a la evasión fiscal y a la insolidaridad distributiva.
  • Revisión de la Constitución Española, especialmente del capítulo séptimo, estableciendo un Sistema Federal y permitiendo una gran autonomía.
  • Puesta en marcha de los mecanismos que permitan, en caso de mayoría parlamentaria, asegurar el papel de las minorías y de la sociedad civil, con un impecable comportamiento democrático.
  • Urgir que tengan lugar en la UE y a escala global los cambios arriba indicados.

Me consta que faltan muchas cosas (y quizás sobre alguna). Pero que nadie se engañe: o se producen cambios radicales en los tres niveles indicados o no se logrará el nuevo comienzo que tanto anhelamos y la mayor parte de los habitantes de la Tierra merece.

Federico Mayor Zaragoza

Bioquímico. Poeta. Ex Director General de la UNESCO. Presidente de la Fundación Cultura de Paz y presidente de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte
Federico Mayor Zaragoza

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