Literatura

Una novela sobre el amor y la calumnia

Foto de Danielito

La escritora Pilar Quirosa-Cheyrouze (Tetuán, Marruecos, 1956) ha escrito una novela, Tiempo de espigas, sobre el amor y la calumnia. Se trata de una novela-esquema donde lo ficticio está presente desde el Yo de la autora, que asume el personaje que conduce la narración en la intimidad del presente y los recuerdos. Melancolía y nostalgia comparten sentimientos de amores recordados, amor vivido, amor presente, en una atmósfera de idealización poética. Y la realidad resurge paralelamente en forma de crónica sobre la historia de una calumnia surgida en el mundo de la enseñanza. Ficción y realidad van de la mano estrechamente en el mundo literario. De manera que la autora construye un mundo personal desde la imaginación, pero sin poder evitar que la realidad, lo que rodea sus vivencias personales, influya en el desarrollo de la historia escrita. Lo importante, en novela, es la ficción, aunque todo sea real. Lo complicado es partir de un hecho real, transformarlo en ficticio y de ahí reconstruir la realidad. El escritor asume el riesgo al abordar la realidad literaria desde el Yo personal, que es lo importante, para que luego el lector construya su propio mundo con el texto que le pertenece con la lectura.

Imagino que ustedes recordarán los hechos ocurridos en 2009, en un colegio público de Roquetas de Mar. Un maestro fue denunciado de pederastia por un grupo de madres. El profesor fue detenido por la guardia civil y presentado ante una juez. El día de la presentación, tras avisar a los medios de comunicación, sobre todo las televisiones, las madres se presentaron con sus hijos, todos engalanados (ellas incluso con muestras de haber ido a la peluquería) y haciendo clara ostentación de salir en la tele (Canal Sur sobre todo); y los niños, presuntamente objeto del acoso del maestro, allí estaban tan contentos y sin ningún aparente trauma. Al final, el maestro fue trasladado a otro centro y la juez archivó el caso tras constatar que se trataba de un montaje.

Al parecer una maestra podría estar detrás de la manipulación. Las madres fueron directamente a la guardia civil en lugar de que su primer paso fuera, por sentido común, ir al colegio, hablar con el director y con el maestro presunto autor de los hechos, para comprobar qué había de verdad. Al final se fue diluyendo la historia, la mayoría de las madres retiraron la denuncia y la aparente verdad se convirtió en mentira. Pero al maestro nadie le libró de las sospechas, de la tragedia personal interior y de cierto vacío que se montó a su alrededor. Y todo fruto de una venganza. Esta historia real, hecha ficción en Tiempo de espigas, situada en la provincia de Alicante, es uno de los pilares de la novela de Pilar Quirosa.

El proceso narrativo devora, pues, a personajes, hechos, la vida que pasa, una crónica particular y la dimensión íntima, el Yo-autora, el Yo-mujer, el amor y la esperanza. Todo ello desemboca en la evolución de unos acontecimientos que condicionan a los personajes. Y aquí la escritora no elige la crudeza de la realidad sino el halo poético, aunque es el enigma de lo real lo que justifica la novela.

Tiempo de espigas está estructurada en cuatro partes: Primera, sobre situación y relaciones. Segundo momento: los recuerdos de Ana, los correos electrónicos de un amor pasado (Jaume), las referencias al amor lésbico vivido con Delia, ya muerta. La tercera parte está centrada en la calumnia que se gestó, por venganza de una maestra, contra Luis, el actual compañero del personaje narrador. Las reflexiones del personaje sobre lo sucedido y el impacto emocional configuran la cuarta parte. La decisión final de la narradora, para sobrevivir y mirar la vida de frente, es el epílogo.

En la novela ocupan un lugar destacado varias citas de autores. Hay dos de especial sintonía con el contenido de la novela. Albert Einstein: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal sino por las que se sientan a ver lo que pasa”. Pablo Neruda, para concluir: “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. En este proceso de su estructura esquemática, la novela se desarrolla, pues, entre la reflexión profunda del Yo poético y el despliegue del Yo social de la realidad, dos mundos que se observan, a veces cercanos, a veces distanciados.

Ahora lo que hace falta es que el lector de Tiempo de espigas reconstruya la historia de la novela, sus mundos personales y ponga realidad a la ficción y ficción a la realidad. En Almería o en un mundo imaginario.

Miguel Ángel Blanco Martín

Periodista. Expresidente y socio vitalicio de la Asociación de Periodistas – Asociación de la Prensa de Almería (AP-APAL) y miembro del Colegio de Periodistas de Andalucía en Almería (CPPAA) y de la Asociación de Escritores y Críticos de Cine de Andalucía (Asecan).
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