Festivales y showcases

Del Evangelio al Mercurio, pasando por el Chinarro y la chicharra

Día de la Música 2012:
Del Evangelio al mercurio, pasando por el Chinarro y la chicharra

El pasado fin de semana se celebró en Madrid el Día de la Música 2012 y tras echar un ojo a los grupos que tocaban fuimos allí a ver que se cocía… y a cocernos.

Empezó el festival el jueves, con un concierto de Los Evangelistas en la Nave 16 del Matadero, un espacio que no ayudaba a escuchar la eléctrica de los granaínos en todo su esplendor pero que aun así, deleitaron con un merecido homenaje a Enrique Morente más evolucionado que aquel primer concierto en el Sacromonte. Tras entonar el Gloria, clímax de la misa flamenca de Morente, Los Evangelistas repasaron una brillante selección de temas de la discografía del Ronco del Albayzín con la ceremonia, profundidad y psicodelia que acostumbran. Sonaron Decadencia, Serrana de Pepe de la Matrona, Amante, antes de la interpretación magistral de El Loco. Una actuación de menos a más.

Día de la Música 2012; del Evangelio al Mercurio, pasando por el Chinarro y la chicharra

Carmen Linares, Soleá Morente y J. Foto de secretOlivo

Para Delante de mi madre contaron con la maestría de Carmen Linares, que también participó en el disco, cuyo jondismo provocó que más de uno callara embobao ante semejante portento. Tremendo quejío. También subió al escenario a acompañarles una emocionada Soleá Morente, que cantó la letra del mayor de los hermanos Machado Yo, poeta decadente y La estrella para soltar nervios y se liberarse en Donde pones el alma, dejando muestras de su capacidad.

Finalizaron la actuación con el fandango Ya no me asomo a la reja de La leyenda del espacio y con un esmerado Antonio Arias en Ciudad sin sueño, dejando claro que estos temas están más próximos a la evolución natural de los dos últimos discos de Los Planetas que al mítico e irrepetible Omega. Imposible olvidarte.

Tras el buen sabor de boca que nos dejó el evangelio morentino, el viernes pudimos disfrutar de un sonido perfecto a media tarde, el del Sr. Chinarro. Lo de Luque fue un concierto de veni, vidi, vinci. Hubo suerte con la nave elegida, llenazo de un público fresquito, sentado y entregado a los temas. Para mí, junto a Tindersticks —con un retraso de dos horitas— lo mejor del viernes.

Comenzó Luque con Ni lo sé ni lo quiero pensar dejando claro, con su habitual ironía, su descontento con el horario… Tocaron el cuarteto habitual —Luque más Javi Vega, Jordi Gil y Pablo Cabra— y en el repertorio los mejores clásicos de su reciente discografía: Los amores reñidos, El lejano oeste, Esplendor en la hierba, El rayo verde, Los Ángeles… Y aun hubo sitio para alguna de su último trabajo, Menos samba, como Hot Mothers, de la que estreno vídeoclip hace poco, o Brasilia. Y no, no toco Quiromántico.

Antonio Luque. Foto de secretOlivo

Al acabar, puntual, cambio de tercio para poder ver al pobre Lee Fields, dándolo todo junto a unos músicos al borde de la lipotimia… Cuarenta años en la música para acabar tocando en una parrilla delante de un público deshidratado a pesar del módico precio de los botellines de agua: 2,5€ el medio litro. Con dos cojones. Tanta historia con la sostenibilidad y la ecología para acabar timando con agua embotellada, normal que alguno se flajelara por haber abandonado el concierto de Chinarro antes de tiempo.

Christina Rosenvinge. Foto de secretOlivo

El sábado destacaron Fanfarlo, en el mismo escenario, horario y temperatura que Lee Fields, y Spoon, quienes podrían haber sonado mejor si hubieran tocado en la Nave, justo lo contrario que Los Evangelistas. Christina Rosenvinge estuvo deliciosa y a pesar de no tocar ningún adelanto de sus próximos trabajos nos dejó varias perlas: La distancia adecuada o Mi vida bajo el agua son buenos ejemplos. Terminó con Eclipse. Disfruté.

Jonathan Donahue, de Mercury Rev. Foto de secretOlivo

Mercury Rev están en otro nivel, en otro estado mental… De nuevo la hora perjudicó una actuación que habría sido memorable si no fuera por el calor y el horario: “Vamos a tocar canciones de noche con el sol del día“, dijo Donahue mientras se pimplaba una botella de Viña Albali durante las primeras canciones del concierto, la mayoría del histórico disco Deserter’s Songs destacando la increíble Holes y Goddess on a Highway. Un éxtasis en la puesta en escena, en las armonías y con una conexión total con el público. Donahue hechizó a más de uno. Fantásticos. Todos los presentes vibraron con todos los temas que tocaron, del primero —con el público apretado en la única zona de sombra– hasta el último, The dark is rising, que consiguió que Love of Lesbian sonaran bastante peor de lo que realmente suenan. O no.

Grasshopper, de Mercury Rev. Foto de secretOlivo

Para finalizar la jornada del sábado subieron al escenario Metronomy, que presentaban su elepé de 2011, The English Riviera. Fueron anunciados desde el escenario por un personaje con unas palabras que hicieron sonreír a más de uno: “habéis superado el intenso calor, el partido de Francia y a Love of Lesbian”. Metronomy fueron los mejor aparcados dentro del caos. Descubrimos a Gbenga Adelekan, brutal, se comió el escenario -con un poderío poco habitual para un bajista- animando al público, algo seco al comienzo. Anna Prior, cantante y batería, fue otro gran descubrimiento a tener en cuenta.

Metronomy. Foto de secretOlivo

Tono Cano

director de secretOlivo
Tono Cano

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