15M

Hace un año…

Sol. Foto por TonoCano/SecretOlivo

Por Ana Belén Martín · 

Fue hace, justo ahora, un año. Lo que comenzó siendo el enorme descontento de muchos en ese mundo tan etéreo, tan impersonal, pero a la vez que nos acerca tanto y a tanta velocidad como es Internet se trasladó a la calle. El 15 de mayo de 2011 miles de personas, sobre todo jóvenes, hastiados, cansados de un país que parece haber perdido la esperanza, que no les ofrece soluciones, decidieron dejar de callar. Salieron en masa a protestar, convencidos de que muchos pueden más que unos pocos. Tras esa marcha que les dio nombre, algunos decidieron quedarse en Sol. Con el único propósito de gritarle al mundo que no se moverían si no les daban soluciones.

Y creo que nadie, ni en los medios de comunicación, ni en la vida política, vislumbró en ese primer momento la importancia que tendría. El 15-M sirvió para remover muchas cosas, también la manera de informar y de obtener la información. Y creo que en esto hay que hacer una distinción entre lo que fue propiamente la acampada en la puerta del Sol y las manifestaciones multitudinarias que cada tarde, desde las ocho, no dejaban un lugar vacío en esa inmensa plaza.

Hablar con los acampados fue, la mayoría de las veces, una proeza. Al ser un movimiento horizontal, plagado de comisiones, solo los portavoces estaban autorizados a opinar. Esa fue una de las normas más estrictas que se instauraron al principio. Algo que sonaba más a censura que al movimiento abierto que trataban de promover. Pero los acontecimientos les superaron. Y al verse desbordados trasladaron toda su estrategia de comunicación a las redes sociales. Lo que se hacía, cómo se hacía, cuándo se hacía, dónde se hacía se daba a conocer a través de diversas páginas web, blogs o redes como Facebook y Twitter. Y en ese nuevo ámbito es donde los periodistas tuvimos que empezar a movernos. Y a lidiar con otra dificultad, la de distinguir qué información venía del 15-M y sus comisiones y cuál no.

Pero el 15-M ha supuesto también el descubrimiento de una nueva manera de informar. El de hacerlo a través de las redes. Titulares de 140 caracteres actualizaban al minuto lo que iba pasando. Tan importante e innovador ha sido que la cobertura de este movimiento a través de Twitter ha merecido ser galardonada con uno de los premios de periodismo más prestigiosos de este país, el Ortega y Gasset. Una auténtica revolución para el mundo del Periodismo que, en estos tiempos de crisis, también se está revisando. Pero, ojo, sin olvidar que la verdadera difusión y lo que hizo que el 15-M fuera no sólo conocido, sino reconocido, fueran los medios de comunicación tradicionales.

Las redes fueron una poderosa herramienta, pero sinceramente creo que sin la amplísima difusión que se le dio por parte de prensa escrita, radio y televisión el efecto no hubiera sido el mismo, ni el apoyo social tampoco.

Ha pasado un año. El 15-M sigue presente, sobre todo en el sitio donde se gestó, en Internet. Ahí se sigue debatiendo, se siguen promoviendo iniciativas, proponiendo cosas… Desde esa fecha, ha habido dos importantes citas electorales (elecciones generales y autonómicas andaluzas y asturianas), ninguna mereció para este movimiento la crítica y el reproche que sí hubo en mayo del pasado año. Muchos creen que el 15-M murió de éxito, otros que se ha adormilado…

Así que habrá que ver si la calle sigue ahí 365 días después… Y si el espíritu del 15-M sigue vivo o es como ese viejo fantasma del que, de vez en cuando, sólo oyes las cadenas.

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